23 diciembre 2011

Coordenadas




Las ganas de disfrutar las coordenadas politicas de estos dias, que son al mismo tiempo la poesia existencial del tiempo mismo. Unas pocas coordenadas, suficientes:

La carne  de los logros: el cuerpo y los cuerpos puestos en marchas, coaliciones, proyectos, minorias activas, celosos guardadores de lo que debia perdurar hasta que llegara el momento, dolores hechos sed de justicia, busqueda de verdad, aguerridas vocaciones de paz, lealtades anonimas, fieles caminos de militancia, reflexion, entramados, creatividad organizativa, audacias colectivas.

El desfasaje constitutivo de la politica: tiempo desgarrado por la dinámica de la promesa;  sujetos que supieron ver horizontes prometidos, y que lucharon vivieron y murieron sin ver estos logros, pero habiendolos saboreado en su afan. Nosotros mismos invitados a asumir ese desfasaje, con esta ventaja de asomarnos a ver los cumplimientos: pero seguir apostando más alla de lo inmediato, dejarse desfasar por la promesa. Ser una generación: asumir las siguientes.

Las orillas de la arena política, a las que se han arrimado tantos en este tiempo, arena que hay que seguir ampliando, llenando de bienvenidas y animando en conflictos fecundos, en la asuncion de los limites, en el trabajo que se supera en lo suboptimo.

Las firmes  dimensiones de este proceso de inclusión en curso, que sin embargo se nos escapan de las manos en su trascendencia: el significado de una noteebook donde nunca hubo, una jubilación, conocer de nuevo ese ritmo que se llamaba "fin de mes".

El alivio fundamental, ese apenas respiro con el que se ha hecho tanto. La racha de epifanias, y los muchos velos que siguen cayendo. La esperanza estratégica: esa rerspiracion compartida con la que se vuelve a levantar cabeza, ya no para apensas salvarse, sino para sobreconvivir.

Las vueltas a creer, a llorar, a confiar y a pelearla, el regreso de una alegria en unos terminos tales que no es regreso, sino sonrisa misma de los que estan viniendo al tiempo, y la historia que invita a seguir. 

Sobre todo, los que  vienen: intactos, radiantes, asomando algo traido del futuro.


La linda dialéctica del gracias y la fuerza, que desconcierta a los tibios y a los seguros y sostiene a los que construyen, hace retroceder el miedo. 

Sigue una saga de bienvenidas, y la mesa esta puesta para todos.

Salud.
Por lo que viene, lo que falta, lo que queda por hacer.


Néstor Borri /MAPAS-