28 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 9


FICHA DE TRABAJO Nº 9
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 3 de 3)

Fotografía: Marcelo Moura
Fotografía: Marcelo Moura


MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS
DESAFÍOS PARA LA INTEGRACIÓN REGIONAL
DESAFÍSO PARA LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Por todo esto es que género no es sinónimo de mujer. Se trata más bien de una mirada cuestionadora de todas las relaciones sociales a partir de las asimetrías que se manifiestan en la relación de varones y mujeres en una sociedad.

En este sentido, es importante el concepto de articulación de la perspectiva de género, que no implica agregar un componente femenino a las actividades que ya existen simplemente “aumentando” la participación de las mujeres, sino examinar los significados y el impacto que tiene tanto para varones y mujeres cualquier tipo de acción pública planificada: legislación, políticas y programas.

Se trata de revisar las representaciones de varones y mujeres, cuantitativa y cualitativamente, que revelarán la existencia de estructuras jerárquicas y la falta de cumplimiento de compromisos asumidos.

Se trata también de disponer de recursos para profundizar los procesos de igualdad de oportunidades.

Se trata de analizar los valores dominantes de nuestra cultura, roles y estereotipos históricamente asignados a varones y mujeres para transformar estructuras y prácticas vigentes que son las que producen discriminación y subordinación.

Se trata de leer los conflictos y concebir las luchas para lograr la participación equitativa de todas y todos en el ámbito público y la equidad en el acceso a bienes políticos, culturales, económicos.

 ATRAVESANDO FRONTERAS

Pese a que la mujer argentina y latinoamericana logró en el siglo XX conquistas fundamentales -voto, acceso a la educación y la universidad, ingreso al mercado laboral, presencia en cargos públicos- el siglo XXI se presenta como un camino lleno de desafíos.

Hoy, no sólo busca salir del yugo doméstico, sino también superar la violencia, el abuso sexual, la discriminación laboral y salarial, la pobreza. Busca además la manera de conseguir igualdad en el acceso a cargos públicos y de gobierno.

Es en este sentido que no va a ser posible una integración de la región conformada por nuestros países del MERCOSUR en tanto y en cuanto un 50% de la población esté discriminada. La de género es una problemática ineludible para cualquier propuesta de cambio político-social. Las mujeres latinoamericanas sufren un sistema de doble opresión, debido a la vigencia de relaciones patriarcales y a la propia opresión del sistema capitalista.

Para una mejor integración debemos:

  • Incorporar el enfoque de género en las agendas económicas nacionales y en el sector empresarial promoviendo una mayor participación de las mujeres en las áreas de decisión.
  • Fortalecer el trabajo sindical en las políticas de igualdad de oportunidades, introduciendo la perspectiva de género en las negociaciones colectivas.
  • Elaborar y profundizar estrategias conjuntas de lucha contra la trata, tráfico y contrabando de mujeres niñas y niños a partir de la visibilización de la problemática en el ámbito del MERCOSUR.
  • Incorporar la perspectiva de género en los nuevos acuerdos fronterizos sobre la integración del MERCOSUR.
  • Generar conciencia acerca del impacto de la integración regional en el empleo de las mujeres en el área laboral.
  • Promover la igualdad de género en el ámbito empresario, apoyar microemprendimientos de mujeres, poder contar con estadísticas confiables por sexo de la mano de obra femenina
  • Estudiar estrategias para incluir “la cláusula de género” en todas las instancias del Mercosur y elaborar mecanismos de protección de género en los futuros acuerdos que celebre el Mercosur.
  • Articular las organizaciones. En este sentido es que viene funcionando MARCO SUR donde coordinan ONG y redes regionales, unas con carácter de convocantes y otras como adherentes. Trabaja por equipos temáticos e integra: el Comité Internacional del Foro Social Mundial.
La equidad de género de cara a la distribución de la riqueza en la Argentina es una necesidad para la sociedad, una exigencia para el Estado, un horizonte para la integración regional, y un desafío para las organizaciones sociales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
4 DE JUNIO
TRABAJO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


21 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 8


FICHA DE TRABAJO Nº 8
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 2 de 3)

Fotografía: Ariel Orazzi
Fotografía: Ariel Orazzi


¿CÓMO SE ARTICULA LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA?

// En primer lugar, para ver esto es necesario preguntarse de qué manera se articulan, se relacionan y se interrogan mutuamente este conjunto de temas que afectan la calidad de vida y las diferentes posibilidades y oportunidades que una sociedad ofrece a varones y mujeres para desarrollarse con dignidad y autonomía.

// En segundo lugar, este conjunto de temas muestran que la importancia de la distribución de la riqueza va a acompañada a la necesidad de reconocer los límites del planteo, distribuir la riqueza es necesario pero no es suficiente para garantizar mejores condiciones de vida de la población, especialmente si se toma la perspectiva de las mujeres y, más aún, de las mujeres de los sectores populares.

// Implica ver cómo la cuestión de la distribución en términos económicos requiere no sólo una necesaria contrapartida en los político (distribuir el poder) sino también en lo simbólico. En este sentido, es necesario hablar no sólo de las luchas y los proyectos de distribución, sino también de los conflictos, luchas y propuestas por el reconocimiento.

// Finalmente, se trata de pensar no sólo la distribución de la riqueza, sino la generación de condiciones de apropiación, oportunidades de acceso y de disfrute de esos bienes distribuidos.

En este sentido, es necesario asumir la equidad de género en unas propuestas de distribución de la riqueza como desafío para Argentina y para las organizaciones sociales, permite enriquecer, complejizar y profundizar los planteos de cara a las apuestas por una sociedad más justa y una acción transformadora, de cara a la dignidad de todas y todos.
Porque las mujeres no sólo quieren, pueden y deben decidir sobre su cuerpo sino que además plantean las implicancias que la equidad de género tiene para:

  • la igualdad de las condiciones de trabajo.
  • la paridad en la toma de decisiones.
  • la equidad en el acceso a los cargos políticos electorales.

El diseño de políticas públicas y de proyectos sociales -y finalmente de modelos de sociedad, de democracia, de convivencia- que contemplen,
en su diseño,
en sus objetivos,
en su modo de implementarse:

  • las situaciones y eventos históricos y sociales  que afectarán de manera diferencial a varones Y mujeres.
  • la situación, condición y posición de género de los 4 implicados, así como los niveles de  involucramiento de varones y mujeres.
  • las demandas planteadas por mujeres y varones, sobre la base de diseños participativos que  contemplen la equidad de género.
  • la identificación de normas y patrones que afectan  en formas diferenciadas a varones y mujeres.
  • la división social del trabajo en los involucrados.
  • el acceso, uso y control equitativo de los recursos,  bienes y servicios.
  • las tendencias democráticas de varones y mujeres.
  • la participación efectiva en términos equitativos en la toma de decisiones y la planificación  y realización de actividades.
  • las explicitación de opiniones de los involucrados en relación a la equidad de género y los derechos de las mujeres.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
28 DE MAYO
DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA: MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS


14 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 7


FICHA DE TRABAJO Nº 7
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 1 de 3)

Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero
Fotografía: Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero


IDEAS FUERZA

1 /  Los últimos 30 años -y en particular la década de los ´90-, se consolidó en Argentina una estructura social marcada por una profunda desigualdad, profundas exclusiones, niveles nunca vistos antes de pobreza y desempleo. Todavía estamos bajo los efectos de esa catástrofe.

2 /  Esa crisis desestructuró, sobre todo, un tipo de sociedad cuyos conflictos, actores y maneras de pensarse y reconocerse estaba marcada en gran medida por las estructuras y la presencia del trabajo -como integrador de la sociedad y la vida de los individuos y los colectivos sociales- y del Estado -como elemento cohesionador de la sociedad-.

3 /  Uno de los efectos contradictorios de la crisis y de las maneras en que la sociedad y, en particular, los sectores populares la afrontaron, fue que puso a la vista problemáticas, tensiones, conflictos y también demandas y derechos que en otras etapas de la historia del país quedaban soslayados o no eran percibidos con la misma intensidad.
4 /  La cuestión de género, los conflictos de poder y las asimetrías entre varones y mujeres constituyen uno de estos ejes centrales que, contradictoriamente, tomaron un fuerte lugar en la agenda de los sectores populares en estos procesos.

5 /  Esta presencia, este emergente de las luchas y las resistencias, se sostiene en un proceso general de toma de conciencia de la sociedad y fundamentalmente de las mujeres. Como también sus procesos organizativos y reivindicativos y la emergencia de nuevas sensibilidades.

6 /  La discriminación, el ejercicio desigual del poder de un género sobre otro, afecta no sólo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto.

7 /  Por eso los derechos de las mujeres, en tanto derechos humanos, son importantes para que la distribución de la riqueza sea efectiva no sólo en las intenciones sino en la vida y oportunidades concretas de todos y todas.

8 /  Las políticas de prevención de la violencia, de reconocimiento de derechos, de no discriminación y de garantía de los derechos sexuales y reproductivos, así como la creación y ampliación de las secretarías o áreas de la mujer en los diferentes niveles estatales son fundamentales.

9 /  Se trata de una lucha de mujeres y varones por la dignidad de las personas.

10 /  Es posible y necesario incorporar el enfoque de género en las prácticas de las organizaciones sociales y la ciudadanía, y también en las agendas económicas y políticas nacionales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
21 DE MAYO
CÓMO SE ARTICULAN LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


07 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 6


FICHA DE TRABAJO Nº 6
Extractos de cuaderno de trabajo sobre TIERRA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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TIERRA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fotografía: Grupo MiradaPhoto
Fotografía: Grupo MiradaPhoto


MÁS SOBERANÍA / MÁS DESARROLLO / MÁS DISTRIBUCIÓN

NECESIDAD PARA LA SOCIEDAD

Con la devaluación del 2002, se manifestó, con más fuerza todavía, la importancia del campo argentino para el desarrollo. Pensar y hacer viable un proyecto de país para las mayorías populares nos lleva necesariamente a preguntarnos qué hacer con la problemática de la tierra en Argentina.
No sólo qué hacer con el campo: qué hacer con los recursos naturales, qué hacer con los alimentos, qué hacer con la industria, qué hacer con el perfil productivo, qué hacer con las políticas públicas en general.
Una reforma agraria integral es una necesidad de la sociedad porque el modelo de desarrollo que tenemos en Argentina ha generado pobreza, indigencia y exclusión.

EXIGENCIA PARA EL ESTADO

Una reforma agraria integral requiere replantear el papel del Estado democrático. Sobre todo en una sociedad en la cual la economía se vio afectada por la reducción del aparato público, la retirada de la inversión productiva para pequeños productores y la eliminación de mecanismos de regulación del mercado.
Es necesario un Estado democrático y de derecho, que haga efectiva la justicia y el pleno respeto de los derechos humanos, eliminando las desigualdades de nuestra sociedad; y enfatizando en la lucha contra la marginación y exclusión, especialmente de la mujer y de los pueblos campesinos e indígenas.
Una reforma agraria integral es una exigencia para el estado y tiene en su corazón un conjunto de políticas distributivas y políticas de reconocimiento. Tiene como eje la soberanía alimentaria y debe partir de:

  • El derecho a la tierra.
  • El derecho a vivir dignamente en ella -se necesitan herramientas y políticas necesarias para poder hacerlo-.
  • El derecho a tener los servicios necesarios para vivir (caminos, salud, educación, luz, agua).
  • Seguridad social para los campesinos.
  • Mercados y leyes para poder comercializar lo producido.
  • Producción de semillas propias. El derecho a producir los propios alimentos, ecológica y culturalmente apropiados. Defender el derecho a una alimentación sana para todos y todas.

En torno a esos principios, el Estado debe garantizar políticas públicas para el desarrollo que distribuyan y democraticen la tierra, los recursos y las posibilidades de producción.

El estado debe ponerle límite a la concentración de tierras y buscar formas de redistribuirla para favorecer el regreso de las familias al campo. El estado debe financiar a los pequeños y medianos productores, generando políticas promocionales para cada actividad.
Son necesarias, políticas para el acceso a la tierra y al agua (potable y para riego); la recuperación de la agricultura familiar y la siembra, cultivo y protección de semillas nativas y criollas; el acceso a una salud y una educación de calidad; la protección de lo derechos laborales y el acceso a la previsión social en el campo; el trazado de caminos y la democratización de medios de comunicación; el acceso a la energía y el desarrollo de
energías no renovables; el reconocimiento de comunidades campesinas e indígenas por parte de la justicia; la diversidad cultural de los pueblos.

El estado debe ser garante de estas y otras políticas abriendo espacios para participación de sectores
campesinos e indígenas en el diseño, ejecución y control de las mismas.

DESAFÍO PARA LAS ORGANIZACIONES

¿Ante qué tipo de desafío se encuentran las organizaciones sociales?
La cuestión de la tierra en Argentina no se trata sólo de un problema de las organizaciones campesinas e indígenas, del mismo modo en que no se trata de una problemática que atañe sólo al campo y lo rural.
No se trata sólo de un problema económico, pero tampoco es sólo un problema de revalorización de la cultura y recuperación de la identidad de los sectores campesinos e indígenas. Con plantearlo desde ahí no alcanza.
Es un desafío político que implica reconocer los procesos históricos y los conflictos que atraviesan la cuestión. Implica preguntarse por la capacidad de las organizaciones sociales de incidir en la agenda pública. Preguntarse también cómo pararse frente al Estado como actor y como espacio de disputa.
La reforma agraria integral y la soberanía alimentaria desafían a las organizaciones sociales a trabajar juntas en la elaboración de propuestas coherentes y con contenido político, no sectorial. Al mismo tiempo, a no perder la capacidad de movilización y discusión para sostener esas propuestas.
Conlleva además, la construcción de articulaciones y el reconocimiento de las propias posibilidades y –sobre todo- de los propios límites para la acción política. Es necesario ver, además, cómo interpela el problema de la distribución de la riqueza a otras luchas y marca la cancha para la formación de nuevos actores políticos: ir de la demanda a la propuesta, de la fragmentación a la articulación, de lo sectorial a lo político.

HORIZONTE PARA LA INTEGRACIÓN

América Latina tiene en su memoria histórica distintas experiencias de reforma agraria. Es importante recuperar esas luchas y conquistas como eje orientador. El reconocimiento del carácter regional de la problemática nos interpela a la búsqueda de soluciones conjuntas.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
14 DE MAYO
EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

30 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 5


FICHA DE TRABAJO Nº 5
Extractos de cuaderno de trabajo sobre TIERRA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TIERRA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Tierra y distribución de la riqueza
Fotografía: Juan Britos - Plataforma Paraguay sin Excusas contra la Pobreza


IDEAS FUERZA

1/ La cuestión de la tierra es central para definir y concretar un modelo de desarrollo que se conjugue con una justa distribución de la riqueza. Debe ocupar un lugar primordial en la agenda pública, las políticas de gobierno y de las organizaciones
sociales.

2 / La tierra es un soporte para la vida. Para la producción necesaria y no reemplazable de alimentos, bienes e insumos para la sociedad argentina.

3 / La tierra es el lugar en torno al cual se organiza la convivencia y la cultura de grandes grupos de población: pequeños productores, campesinos e indígenas. Sostiene y es el marco de espacios y prácticas de reconocimiento colectivo e integración. Por eso es necesario reconocer su función social y cultural.

4 / Distribuir tierra es distribuir posibilidades de vivir y medios de producción para una vida más digna. La soberanía sobre los recursos naturales y el acceso a las semillas como patrimonio público son componentes fundamentales en este sentido.

5 / Una reforma agraria integral es un horizonte clave para la realización de los derechos a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la participación y disfrute de la cultura, a participar en la definición del futuro del país.

6 / El Estado democrático ocupa un rol fundamental frente a la problemática de la tierra y el sostenimiento e implementación de políticas públicas referidas a la tierra y al sector rural con potencial distributivo.

7 / El problema de la tierra no atañe tan sólo a las organizaciones sociales de campesinos e indígenas, de pequeños y medianos productores, sino a toda la sociedad: afecta al modelo de país y al proyecto de sociedad. Es un factor relevante y significativo para la definición y construcción de ciudadanía y del movimiento popular.

8 / En este marco, es necesario reconocer y dar lugar en el modelo de producción a modos de propiedad comunitaria de la tierra y modos de producción familiares y cooperativos.

9 / De la misma manera es central asegurar la plena igualdad de oportunidades y de derechos a la tierra y a los recursos naturales desde una perspectiva de equidad de género.

10 / América Latina tiene una larga historia de conflictos y movilización popular en torno al problema de la tierra. Al día de hoy, la dimensión regional de la problemática desafía a los estados y movimientos sociales de manera conjunta a la búsqueda de soluciones y propuestas para la pobreza y la injusta distribución de la riqueza que atraviesa el continente. Por eso la cuestión de la tierra es un eje significativo y prioritario en relación al tipo de integración regional que se construya en el continente.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
7 DE MAYO
DESAFÍOS Y PROPUESTAS FRENTE A
LA PROBLEMÁTICA DE LA TIERRA:
MÁS SOBERANÍA / MÁS DESARROLLO / MÁS DISTRIBUCIÓN



23 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 4


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 4 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

(parte 4)

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
COMO DESAFÍO PARA
LAS ORGANIZACIONES SOCIALES


¿Qué tienen que ver las organizaciones sociales en esta historia?

Composición: Luciana Amado
Composición: Luciana Amado
  • Las organizaciones sociales (en todas sus versiones e identidades: comunitarias, solidarias, barriales, campesinas, de mujeres, de jóvenes -a veces llamadas ONGs, a veces organizaciones de base, a veces organizaciones de la sociedad civil, a veces “de la comunidad”-) han crecido y trabajado durante largos años. De una u otra manera, expresaron demandas, atendieron necesidades, contuvieron y promovieron personas, apoyaron procesos, desarrollaron proyectos. Sostuvieron a gran parte de los sectores populares y de la población en general para atravesar los años más duros de nuestra historia. Y vivir y resistir, a pesar de las condiciones duras, el ambiente hostil y las no pocas persecuciones en un marco de aislamientos e injusticias crecientes.
  • Aquí debemos reconocer: desde el movimiento de los derechos humanos a las organizaciones de desocupados; de las organizaciones campesinas a las ollas populares que luego fueron comedores; los grupos, organizaciones y redes de mujeres; el movimiento de desocupados y las asociaciones de vecinos; las cooperativas y emprendimientos; los grupos de trueque o las comunidades religiosas; y a los trabajadores de diversos gremios que afrontaron luchas y reclamos a lo largo de años fuertemente desfavorables y muchas veces cruentos.
    A todos ellos -si los miramos a la luz de los procesos descriptos más arriba-, es posible reconocerlos como ámbitos, canales, herramientas y dinámicas de expresión, organización y movilización colectiva que en cada etapa, expresaron el conflicto social, por un lado, y las posibilidades de expresarse de los sectores populares.
    (Es posible descubrir cómo el nacimiento concreto de cada organización social y de los distintos "tipos" y "generaciones" de organizaciones, surgieron en cada etapa, frente a un agravamiento de la crisis social, que en general siempre reflejaron profundizaciones de la desigualdad económica y agravamiento de la brecha en la distribución de la riqueza)
  • Así, además de canalizar la protesta, las organizaciones sociales expresaron: la posibilidad de acceder a formas de trabajo y de ingreso más allá del empleo formal asalariado, formas de generar inclusión y sociabilidad en escenarios de exclusión y marginación, formas de defensa de la vida amenazada por la represión, el gatillo fácil y la impunidad, formas de reconocimiento y de asunción de la diversidad ante discriminaciones y derechos negados o deficientemente reconocidos. Maneras de hacer presente la diversidad (aunque a veces esta diversidad dio "coartada" a la desigualdad). Formas de asumir la multiplicidad y variedad de la sociedad y los movimientos (aunque a veces hayan reproducido la fragmentación) y maneras de sostener las luchas y el horizonte colectivo (aunque muchas veces se hayan tenido que replegar a la contención y la resistencia, y en lo pequeño y lo particular).
  • Las organizaciones sociales son de hecho parte de la historia, el escenario y los procesos que se vienen describiendo. Si se asume que gracias a la movilización popular de fines de los ´90 (junto con otro conjunto de factores) se reabrió la posibilidad de reencontrarse con las capacidades, las posibilidades y los desafíos políticos de la sociedad, entonces las organizaciones sociales están en el medio de estos desafíos y tienen tareas propias que reconocer y asumir en esta etapa.

Las organizaciones sociales:

Canalizaron la solidaridad

= >

hoy pueden promover y profundizar la justicia

Expresaron la lucha contra el miedo

= >

hoy pueden expresar la apuesta a ser felices

Garantizaron la posibilidad de sobrevivir

= >

hoy pueden abrir y ampliar la oportunidad de vivir

Sostuvieron la resistencia

= >

hoy pueden proyectar las propuestas y las apuestas
de una sociedad más justa.

Fueron en muchos casos el lugar del arrinconamiento y las estrategias de contención de los sectores populares, pero también lugar de constitución de la fuerza del movimiento social y de los sectores empobrecidos reconociéndose pueblo y ejerciendo ciudadanía democrática.
Dar estos pasos supone un gran esfuerzo, porque implica asumir los propios límites y lanzarse a lo nuevo. Supone superar -pero también dejar atrás- prácticas que durante muchos años no sólo fueron útiles, sino que además se constituyeron en una identidad de las mismas organizaciones y en fuente de sentido para la vida de muchos hombres y mujeres comprometidos.

Supone revisar los avances, los estilos de trabajo y los resultados de la acción.

Y supone asumir una etapa de recreación, en condiciones muy exigentes y a la vez muy entusiasmantes (y viceversa): reencontrarse con la política y con más amplias y fuertes posibilidades de incidir en el propio destino y en los destinos de la sociedad y el país.

Es redefinir los roles e identidades, los aliados y el sentido de la propia acción.
Para las organizaciones sociales,

  • Reencontrarse con la cuestión de la distribución de la riqueza es hallarse y reconocerse en una nueva calle de la arena pública, en una coyuntura histórica y en un momento donde lo que aparece como desafiante no es sólo ni tanto la fuerza del sistema y de los adversarios sino especialmente y sobre todo la posibilidad de transformar el primero y enfrentar y condicionar a los segundos...
  • haciéndose cargo de unas oportunidades, unas posibilidades, unas capacidades y un poder propio...
  • que las responsabiliza ante sí mismas y ante la sociedad toda.

LA CUESTIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA POLITIZA A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Este "reencuentro" es un proceso de politización: de reconocer, explicitar, asumir y proyectar la dimensión política de las prácticas

Es un proceso en el que hay que dejar atrás la "agenda neoliberal": empezando por desandar la fuerte tendencia a ser "anti estado" que se fue internalizando de la dictadura para acá (lo cual es algo totalmente diferente a volverse "oficialistas", pero también algo muy distinto a ser "indiferentes" o simplemente "complementarios" del estado).
Es una dinámica que supone:

  • superar la desconfianza hacia la política y volver a asumirla como algo que "no es de otros" sino que es propio;
  • el esfuerzo de pensar y trabajar en escala (en tiempo y cantidad, en alcance y profundidad);
  • reencontrarse más ampliamente con la dimensión del "poder" y "los intereses" (después de décadas de considerar al poder como "lo malo" y a la acción social como "solidariamente desinteresada");
  • encontrar denominadores comunes que permitan superar la fragmentación y la dispersión;
  • transitar territorios ambiguos y contradictorios, como cualquier territorio de política y de creación;
  • combinar el protagonismo que alimenta y anima la participación en y desde las organizaciones sociales con la representatividad que es necesario construir para intervenir en escenarios más amplios y en la arena política democrática.

En síntesis, y sobre todo:
Asumir la cuestión de la distribución desde las organizaciones sociales supone e implica reconocer y construir poder social para sostener proyectos de sociedad donde la distribución de la riqueza sea más justa y, al mismo tiempo, la democracia más amplia.
Un proyecto de distribución de la riqueza tiene costos: no sólo económicos, sino también políticos. Estos "costos" se afrontan con fuerza social que, en una sociedad como la nuestra, necesariamente, debe ser compleja, plural, amplia y de largo aliento. No se resuelve con ser oficialistas u opositores. No se termina con la disyuntiva de protestar o adherir. No se genera con una sola herramienta. No se salda en un solo tiempo. No se hace desde un solo lugar. No se explicita, en un solo "idioma". No lo puede hacer ningún actor por sí solo.
Necesita decisión y voluntad, pero también fuerza, inteligencia y creatividad. Necesita mucha política.
Si esto es así, la manera en que las organizaciones pueden implicarse en este desafío de la Argentina como un desafío propio, nos invita a:

  • ver la especificidad del aporte
  • ver las exigencias del escenario
  • ver la diversidad de frentes y necesidades
  • ver la complejidad de la propuesta

En términos de procesos, de camino, de transformaciones, todo esto tiene implicancias metodológicas y pedagógicas hacia el interior de la construcción y las prácticas de las organizaciones sociales:

  • Necesitan reconocer en qué puntos de su propia experiencia y de aquellos sujetos y objetivos por los que trabajan y luchan, aparece "el cruce" con la cuestión de la distribución de la riqueza.
  • Reconocer y explicitar las formas en que las cuestiones de la pobreza, o de la situación de las familias o los barrios, o cuestiones sectoriales, tienen como denominador común la cuestión de las fuerzas y condicionantes que estructuran de cierta manera la distribución de la riqueza, y poder generar un discurso, unas estrategias de articulación y organización para enfrentarlas en común.
  • Reconocer las políticas públicas ausentes o presentes que implican distribución de riqueza y asignación de recursos y oportunidades, y demandarlas, proponerlas y exigirlas.
  • Reconocer la dimensión política de la economía y las implicancias sociales de la política.
  • Reconocer en el escenario los sectores sociales, los actores económicos, los discursos ideológicos que sostienen la concentración de la riqueza y la inequidad en la asignación de recursos y políticas, naturalizando la desigualdad y reproduciéndola con proyectos, acciones y palabras. Significa trazar una frontera respecto a los que en esa contienda son los adversarios: especialmente de los grupos económicos concentrados y los sectores dominantes de la sociedad.
  • Revisar sus modos de relación con el estado y los gobiernos que lo conducen en todas sus facetas, niveles y expresiones (poder ejecutivo, legislativo, justicia, nivel nacional, provinciales y municipales, partidos políticos, organismos descentralizados) y preguntarse si son congruentes, si son los necesarios o si hay que modificarlos para incidir en la distribución de la riqueza).
  • Replantear el tipo de discurso y práctica que tienen hacia otros actores sociales y hacia el conjunto de la sociedad: qué función están cumpliendo; qué imagen y mensaje proyectan pasiva o activamente; qué callan, qué dicen y qué más pueden decir y de qué manera, sobre esta cuestión central que es la distribución.
  • Reconocer sus acciones y su historia en el marco y en el horizonte del conflicto social por la distribución de la riqueza.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
30 DE ABRIL
LA PROBLEMÁTICA DE LA TIERRA EN ARGENTINA

18 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 3


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 3 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuye.org.ar/distribucion

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

(parte 3)


LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
COMO HORIZONTE PARA
LA INTEGRACIÓN REGIONAL


Los procesos que plasmaron la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza en Argentina se fueron dando de manera similar en los países de América Latina. Esta es una problemática central que atraviesa el continente. Así lo reconocen organismos y actores sociales de todo el espectro.

El proceso vivido, el paso por las dictaduras y sobre todo las consecuencias del modelo neoliberal nos ha permitido, dolorosamente, reencontrarnos y reconocernos como la parte de América Latina que siempre fue Argentina, aunque muchas veces no lo pudo o no lo quiso reconocer. El "tocar fondo" de 2001, los fuertes hechos de movilización popular, y la creatividad de movimientos y organizaciones de nuestro país también tuvieron un significado particular que fortaleció y reforzó otros procesos similares en toda la región.
Por un conjunto de factores, en el presente momento histórico, los diferentes países de América del Sur, y especialmente los del MERCOSUR, viven ESCENARIOS de avance de los movimientos sociales y de presencia e incidencia de las mayorías populares en las decisiones gubernamentales. De maneras diferentes y siempre limitadas, pero también de forma evidente y con consecuencias y posibilidades concretas.

LOS CAMBIOS EN LA ESCALA

Los procesos de transformación y de construcción de fuerzas sociales, están muy marcados por el hecho de que "lo nacional" se ve desbordado por dinámicas que se plasman en otras ESCALAS DE LA VIDA SOCIAL y de LOS PROCESOS ORGANIZATIVOS y de incidencia de los actores sociales:

  • lo local, como ámbito de la acción y del reconocimiento de las organizaciones;
  • lo global atravesando todas las dinámicas sociales económicas y políticas, y también los movimientos sociales que se reconocen como movimientos globales o con articulación global;
  • lo regional que aparece, en estos procesos, como un lugar donde se cruzan lo nacional, lo local, lo global.

La construcción del MERCOSUR como experiencia de integración regional para una parte muy importante de América Latina, se dio paradójicamente al mismo tiempo que se profundizaron las desigualdades. No es casual, entonces, que en gran medida el MERCOSUR haya reflejado más los intereses y decisiones de los sectores empresarios, de ciertos sectores políticos y de pocos actores de nuestras sociedades.

En la coyuntura que venimos describiendo, es posible y necesario redireccionar y transformar los procesos de integración regional y el MERCOSUR como herramientas y escalas en las cuales también es necesario reforzar aportes que ayuden a construir sociedades más equitativas:

  • Fortaleciendo su capacidad de garantizar la vida democrática de los países que lo conforman, y a la vez ampliando la democracia en cada uno de los países y a nivel de la región.
  • Promoviendo que el MERCOSUR sea una instancia que ayude a encontrar un destino común diferente en el mundo globalizado, que promueva y haga valer su peso relativo para la construcción de un mundo multipolar.

La integración regional puede favorecer un equilibrio diferente, plural, donde sea más posible la justicia y la equidad entre estados y regiones.

De lo que se trata es del tipo, el sentido, la forma, los objetivos y los resultados de esa integración. Y eso supone el peso de actores y propuestas para darle forma y dirección a la integración y al MERCOSUR…

  • en su institucionalidad;
  • en sus alcances;
  • en los actores que implica;
  • en su vida política;
  • en sus formatos económicos;
  • en el tipo de orientaciones legales que lo encuadran;
  • en los procesos y proyectos que habilita o condiciona.

Vale preguntarse entonces, para ver el MERCOSUR y la integración regional

  • quién tiene voz y voto;
  • quién participa y quién no;
  • quién pesa en las decisiones;
  • quién marca la agenda;
  • qué prioridades para las acciones y qué consecuencias para las decisiones.

Y con esta pregunta:

¿Qué MERCOSUR para qué distribución de la riqueza en América Latina y en cada uno de sus países?

Prácticamente todos los actores y sectores sociales reconocen hoy en nuestro país que el MERCOSUR es el canal para la inserción de Argentina en América Latina y en el mundo. Y que, por lo tanto, el ÉXITO del MERCOSUR es fundamental para el futuro del país.

¿Qué clase de "éxito" del MERCOSUR está en juego en estas afirmaciones?
¿Cómo se mide, cómo se argumenta, mirando qué actores y qué situaciones de los países?

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
24 DE ABRIL
LAS CUATRO CARAS DE UN MISMO DESAFÍO (parte 4):
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA COMO
DESAFÍO PARA LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

26 marzo 2007

Fichas de trabajo sobre distribución de la riqueza - Nº 2


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 2 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuye.org.ar/distribucion

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

(parte 2)



LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
ES UNA EXIGENCIA PARA EL ESTADO


Porque…

  • La distribución de la riqueza es una cuestión fuertemente política ya que implica no sólo la calidad, sino el destino y las posibilidades concretas de vida de la mayoría de la población del país, lo cual debe orientar e interpelar la acción del estado y el gobierno democrático si quiere presentarse como tal.
  • Por eso mismo, implica romper las dicotomías impuestas por la ideología neoliberal -en sus versiones políticas, tecnocráticas, económicas-, que separan economía y política, que piensan la sociedad como "tres sectores", o que opo­nen sesgadamente sociedad civil y estado.
  • La injusta distribución, la desigualdad económica y la marginación social que ésta supone, exige al Estado no sólo compensar y paliar la pobreza, sino ponerse al frente como herramien­ta de la transformación hacia una sociedad más justa. Y, como contrapartida exige a la sociedad democrá­tica hacerse cargo de la política que oriente pluralmente y con firmeza esa acción estatal).
  • Enfrentar la injusta distribución y proponer otra, es el punto clave para salir de la agenda neoliberal que dio forma al Estado -a lo que hizo y a lo que se hizo de él-, en los últimos 30 años y especialmente en los ´90. El Estado no estuvo "ausente" en esos años. Estuvo muy presente pero cambió de función: se puso al servicio del capital concentrado y trasnacional y de los sectores dominantes del país. Y estuvo presente en los sectores populares: como asistencia focalizada, y también -en cientos de casos- como estado represivo y de control (represión, gatillo fácil, criminalización de la pobreza y judicialización de la protesta).
  • Por lo tanto, la distribución de la riqueza, exige y a la vez supone, la reapropiación del Estado por parte de la ciudadanía democratizando su funcionamiento, fortaleciendo su rol y capacidades y reorientando su función e intervención. Y a la vez supone una idea de democracia y de ciudadanía que incluye de manera plena a los sectores populares, a las mayorías empobrecidas y excluidas en una participación política que va más allá del voto. Los reconoce como parte y objetivo de las políticas públicas institucionalizando la participación.
La movilización social y la resistencia durante largos años permitió que se abrieran un conjunto de posibilidades en la escena política Argentina, en la dirección de la economía y en el imaginario de la sociedad en su conjunto: una ventana de oportunidad. De un lado, generó una deslegitimación del orden de cosas anterior. Junto con eso, posibilitó cierto "alivio" después de los momentos más fuertes de la crisis. Puso en escena otros actores, permitió ver historias y procesos, puso una bisagra: abrió la posibilidad de otro ciclo.

Y finalmente, puso a la vista el desafío de reconstruir un proyecto de sociedad diferente donde la democratización del estado y de la sociedad misma son fundamentales para la vida y la dignidad de todos y todas.

En ese mismo movimiento, permitió mover -aunque parcialmente- el escenario político y cambiar –también parcialmente- las formas de gestión y los actores estatales, tanto en su contenido como en su forma de relación con la sociedad.

Ahora, es nuevamente posible ver al estado como una herramienta, que al igual que en otras etapas históricas (pero con las características y exigencias propias de esta) puede estar al servicio de los sectores mayoritarios de la sociedad.

Todo esto a pesar de la fuerte inercia que hace que amplios sectores de la sociedad, y a veces de las mismas organizaciones sociales e incluso de agentes estatales, sigan manifestando una fuerte desconfianza y deslegitimación del rol del estado.

El Estado actúa de hecho, y además puede y debe hacerlo de derecho y con sentido político explícito, a través de diversas herramientas, en la cuestión de la distribución de la riqueza. (Lo hace siempre. Por acción u omisión. De manera manifiesta o solapadamente. Desde el ámbito económico, más directo, pero también a través de políticas que en la primera mirada parecen "ajenas" a la cuestión de la distribución).

El estado actúa…

  • A partir del proyecto político global que lleva adelante, que interviene en la relación de fuerzas y en los beneficios y límites de los diferentes actores y sectores sociales: usando sus recursos, sus capacidades y su poder.
  • A partir de la política económica general, el modelo productivo, la política monetaria y financiera, el tipo de inserción del país en el mundo.
  • De manera particular, con la política tributaria (los impuestos).
  • Con la política laboral: generación de empleo, política de salarios, legislación y derechos laborales.
  • Con las políticas de seguridad y previsión social y las de transferencias de ingresos, hacia arriba (sub­sidios a empresas, promoción industrial, etc.) y hacia abajo (jubilaciones, pensiones, subsidios).
  • A través de las políticas públicas que garantizan derechos y proveen servicios, distribuyen recursos materiales y simbólicos por medio de políticas de educación, de salud, de vivienda, de transporte, de cultura.
  • Y finalmente, a través de las políticas de lucha contra la pobreza, de asistencia y promoción, de no-discriminación, de inclusión social.
Es importante notar que en los últimos años las organizaciones sociales se han "replegado" de alguna manera sobre estas últimas políticas. Se redujo el debate sobre la pobreza, no a la política, sino a algunos programas y a veces incluso a detalles de proyectos de algunos de los ministerios, como el de Desarrollo Social; cuando los determinantes de la pobreza, que claramente trascienden la cuestión del desarrollo social, están asentados en las acciones de otras áreas de gobierno. Esto no quiere decir que en este ámbito no haya cosas muy importantes que discutir y hacer, pero sí señala que hay que hacer un fuerte proceso de mirada global y de trasladar la atención, la acción y los esfuerzos a una mirada más general sobre las acciones del Estado en todo su "ancho y largo".

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LUNES
2 DE ABRIL
LAS CUATRO CARAS DE UN MISMO DESAFÍO (parte 3): DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA COMO HORIZONTE PARA LA INTEGRACIÓN

24 marzo 2007

A 31 años del golpe de Estado de 1976

ES TIEMPO DE JUSTICIA
ES TIEMPO DE DISTRIBUCIÓN


ES TIEMPO DE JUSTICIA

Antes de 1976, Argentina era una de las sociedades más equitativas de América Latina.
Con pujas constantes, con avances y retrocesos, lo cierto es que los trabajadores participaban de una porción más grande e igualitaria de la riqueza del país.
Con diversos protagonistas e intereses en juego, la dictadura de 1976 fue –en buena medida– una envestida de los sectores capitalistas en un intento por recuperar la porción de la torta que fueron perdiendo a manos de los trabajadores. Se instaló con muerte y represión un proyecto de país que necesitó de la desarticulación y dispersión de la fuerza de la clase trabajadora.
Los niveles de pobreza e indigencia, la destrucción de los salarios, la acuciante desigualdad social, devienen de un modelo que se impuso a sangre y fuego en los ’70 y se profundizó por vías constitucionales en los ’90 con el gobierno neoliberal de Carlos Menem.
Hoy, a 31 años del golpe de 1976, una distribución de la riqueza más igualitaria es un desafío que se actualiza y se vuelve fundamental para la democracia.
El “nunca más” a la represión, al miedo y la muerte –que enarbolamos dignamente y que enfatizamos el día 24 de marzo– es también un “hoy más que nunca” a la justicia.
Hoy más que nunca: derechos, democracia, desarrollo, distribución.
La memoria nos convoca a intervenir en la historia. La memoria adensa el presente, lo interroga, nos pone ante nuevas preguntas. La memoria nos desafía a preguntarnos sobre el futuro. ¿Qué país queremos tener dentro de otros 30 años? ¿Qué vamos a hacer como sociedad, como estado, como país, para que sea posible?

Presentamos a continuación un artículo para el debate y la reflexión. Esperamos sus aportes y comentarios





EDUARDO BASUALDO

El golpe del 76 cambió las alianzas sociales

Por Julio Sevares

Fuente: Acción Nº 959. Publicación del Instituto Movilizador de Fondos Coperativos) Buenos Aires, primera quincena de agosto de 2006

Aspectos económicos esenciales de los dos primeros gobiernos peronistas, la segunda etapa de sustitución de importaciones y el proceso económico y social que puso en marcha la última dictadura militar son analizados en el último libro del economista Eduardo Basualdo, quien es coordinador del Area Economía y Tecnología de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y un referente insoslayable en los principales debates políticos y económicos argentinos. Miembro del comité editorial de la revista Realidad Económica y autor de El nuevo poder económico en la Argentina, entre otras obras, ha realizado a lo largo de su carrera un profundo y riguroso trabajo de investigación que echa luz sobre cuestiones clave, y no demasiado estudiadas, haciendo foco particularmente en los grupos de poder económico y los vaivenes de su comportamiento político. La historia es, para él, un modo de iluminar el presente, y considera que muchas de las consecuencias del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 –al que define como “una divisoria de aguas entre dos modelos de acumulación”– aún están vigentes.

–En su libro Estudios de historia económica argentina, usted revisa los últimos cincuenta años y encuentra que en 1976 se produce un punto de inflexión.

–Efectivamente, el golpe de 1976 es una divisoria de aguas, un gran punto de inflexión, porque el régimen económico que pone en marcha la dictadura es muy importante para comprender las características del proceso económico y social que le sigue. Antes de ese momento imperaba un modelo de sustitución de importaciones que tenía algunas paradojas. Por ejemplo, entre el 1955 y 1975, hay crisis recurrentes de balanza de pagos que fueron encaradas con políticas de ajuste destinadas a reducir el gasto de divisas. Hasta 1964, esos ajustes provocan caídas en el Producto Bruto, pero a partir de ese año ya no interrumpen el crecimiento del PBI ni de la industria. Entre 1964 y 1975 tuvimos el crecimiento industrial más importante de la historia argentina.

–De todos modos, se critica esa etapa porque no generaba las suficientes exportaciones para garantizar la sustentabilidad del crecimiento.

–Esas críticas no se ajustan a la realidad. De hecho, en los años previos al golpe, las exportaciones crecen a un ritmo de dos dígitos anuales y las exportaciones industriales crecen más que el PBI industrial. En este período hay endeudamiento externo, pero para comprar insumos y bienes de capital, es decir, está relacionado con el crecimiento industrial. Por eso, la sustitución de importaciones tenía recursos para seguir avanzando, no estaba agotada, como se sostiene habitualmente.

–Si las cosas iban así, ¿por qué hubo sectores económicos que apoyaron el golpe?

–El apoyo principal al golpe provino de un sector de la tradicional oligarquía agropecuaria, parte de la cual estaba asociada con la industria. Otro sector fue el capital financiero, que luego se benefició con los cambios económicos que permitieron la obtención abundante de ganancias financieras.

–¿Y el capital extranjero?

–Paradójicamente, durante la dictadura comenzó una repatriación de capital extranjero: la década del 80 es la de mayor repatriación de capital extranjero industrial. La salida de empresas comenzó en 1978, con la emblemática salida de General Motors de Argentina, a la que le siguieron Olivetti y luego un conjunto de laboratorios farmacéuticos.

–El golpe tuvo motivos sociales, además de económicos.

–Sí. Creo que una razón crucial fue la pugna social y el propósito de frenar el creciente avance de sectores populares desarrollado, precisamente, durante y a consecuencia de la industrialización.

–¿El objetivo principal de la dictadura era cambiar la distribución del ingreso?

–Así es, realizar una transferencia de ingresos desde el trabajo hacia las fracciones que tenían el poder en la Argentina: acreedores externos y grupos económicos internos, locales. Para evaluar el papel de los intereses financieros hay que tener en cuenta los cambios que se estaban produciendo en el mercado mundial. En la década del 70 comenzó una desregulación de los sistemas financieros nacionales y la liberalización de las corrientes de capital a nivel internacional, que facilitaron la obtención de ganancias financieras en casi todo el mundo. Este escenario promovió lo que denomino “un nuevo patrón de acumulación económica” que se caracteriza por la desindustrialización y concentración del ingreso. Durante el período de sustitución de importaciones, la política económica estaba centrada en la producción de bienes y servicios, el endeudamiento externo financiaba la producción y los fenómenos monetarios eran dependientes de esos procesos. Luego, el endeudamiento pasó a ser una palanca para tener ganancias financieras; la política monetaria tomó un papel protagónico y los procesos productivos, la economía real, uno subordinado. Lo problemático es que las políticas monetarias, cuyo objetivo era combatir la inflación, fracasaron.

–¿Cómo puede funcionar una economía en base a la renta financiera?

–En principio, porque las tasas de interés en el mercado internacional eran sistemáticamente inferiores a las del mercado local. En esas condiciones, las empresas y los inversores locales podían endeudarse en el exterior, recolocar su dinero internamente y ganar una diferencia. Cuando las condiciones económicas se complican o se teme una crisis, como sucedió al final del período de Martínez de Hoz, los pesos se reconvierten en dólares y se remiten al exterior. Por eso la deuda y la fuga de capitales fueron dos caras de la misma moneda; fueron parte de un mismo fenómeno económico. Es importante remarcar que el endeudamiento y la fuga de capitales no tienen que ver con los fondos buitre de corto plazo. Existieron, pero no son determinantes.

–A partir de lo que usted dice, ¿puede plantearse que la deuda es la consecuencia de una forma de organización económica?

–Efectivamente. En la generación de la deuda externa se conjugan intereses externos con otros internos. Unos son deudores y otros son acreedores, y tienen pugnas y alianzas. En este punto es decisiva la redefinición del papel del Estado que produjo la dictadura militar. A partir de la Reforma Financiera de 1977, el Estado dejó de financiarse con préstamos del Banco Central y comenzó a hacerlo con créditos internos y externos. La demanda estatal de crédito interno contribuyó a sostener elevada la tasa de interés, por encima de la internacional, lo cual estimuló el ingreso de capital especulativo. A su vez, el Estado se endeudó en el exterior. Es decir, que de una y otra forma, estimuló el ingreso de divisas. Pero esas divisas no irían a financiar la producción sino la fuga de capitales. Otro aspecto es la ubicación que tuvo el Estado cuando el proceso de endeudamiento entró en crisis. En ese momento, se estatizó la deuda externa privada utilizando diversos instrumentos como seguros de cambio y emisión de todo tipo de bonos, operación que se prolongó hasta 1986 y 1987.

–¿En este aspecto la política económica de la dictadura se prolongó ya entrada la democracia?

–Es que la política económica no solo estuvo dirigida a provocar una caída de dieciocho puntos en la distribución del ingreso en pocos años. Además modificó la estructura económico-social para que esa política tuviera sustentabilidad a través del tiempo. En el período de sustitución de importaciones había una alianza no típica entre asalariados y sectores empresarios nacionales, que era la base de sustentación del peronismo. La dictadura no solo pauperiza a los trabajadores sino que liquida a la burguesía nacional. Por supuesto que posteriormente hubo cambios. Por ejemplo, sectores supervivientes de esa burguesía se alinearon con los sectores más concentrados. Es decir que se rompe el antiguo sistema de alianzas sociales y a partir de allí se produce una redefinción del sistema político. A esto se agrega que las cúpulas de los partidos de base popular son cooptadas por el poder económico. Por eso, aunque haya partidos que siguen reclamándose populares, ya no funcionan como tales. Esta es la base de la crisis de representatividad política en la Argentina.


19 marzo 2007

Fichas de trabajo sobre distribución de la riqueza - Nº 1


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 1 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuye.org.ar/distribucion

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EL DESAFÍO DE LA DISTRIBUCIÓN

IDEAS FUERZA

1 / El presente material tiene como objetivo exponer los motivos, argumentos y perspectivas generales por los cuales se considera que la distribución de la riqueza es una cuestión fundamental, insoslayable y fecunda, para los objetivos de las organizaciones sociales y para la Argentina.

2 / Se trata de una opción y de una propuesta que, además de declararse, puede y debe sostenerse con argumentos y con planteos que sean significativos. No se trata de un conjunto de denuncias o de modelos utópicos del "deber ser", sino de un posicionamiento, una lectura y una invitación a actuar.

3 / UNA INVITACIÓN, QUE INTERPELA, PERO ADEMÁS QUE INVITA, PROPONE Y OFRECE CANALES PARA HACERSECARGO Y ACTUAR, EN LOS DISCURSOS Y LAS PRÁCTICAS, DE ESTA PERSPECTIVA Y DE LO QUE ELLA IMPLICA.

4 / En la medida que intenta ser una propuesta política y politizante

  • explica y comparte sus motivaciones: para quienes tienen la iniciativa y para aquellos que intenta sumar;
  • expone sus argumentos, y los confronta con la propia experiencia y con los argumentos de otros actores;
  • plantea y propone canales de abordaje, de profundización y de práctica que permitan pasar de la reflexión a la acción.
5 / Finalmente, pone en perspectiva, invita a levantar la mirada, a ver un horizonte común y a volver sobre la propia práctica con una mirada diferente.

6 / Los contenidos de este material proponen un marco general para hacerse cargo de manera compartida de esto, con razones y pasiones, con inteligencia y con fuerza, con discurso y con prácticas, con lecturas y con propuestas.

7 / Por eso, a lo largo de las páginas que siguen se propone:

  • Una mirada desde la historia que posibilite reconocer en la propia experiencia los procesos que dejan ver la densidad del presente, para poder proyectase hacia el futuro.
  • Una descripción de las manifestaciones y situación actual de la cuestión de la distribución de la riqueza.
  • Una mirada desde y sobre los actores involucrados, atravesados por está problemática y sus diversas manifestaciones.
8 / En todos los casos, la opción es proponer disparadores, que inviten a pensar y preguntarse colectivamente. No se desarrollan todos los contenidos aquí, ni se plantean las respuestas terminadas o definitivas: la propuesta es plantear los marcos desde los cuales consideramos que es necesario hacerse preguntas y plantear discusiones que atraviesen de manera significativa a diferentes actores.

9 / Reconocer la distribución de la riqueza como un denominador común, instalar la temática en la agenda, interpelar a otros sumándolos y hacerse cargo de los compromisos de una propuesta hacia adentro y hacia fuera; supone un proceso creativo de discusión y trabajo.

10 / En este material queremos proponer algunos puntos de partida para esa apuesta a crear, a transformar, a asumir como desafío para la Argentina y como desafío para las organizaciones sociales.

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

La distribución de la riqueza frente a la sociedad, el Estado, la integración regional y las organizaciones sociales

(parte 1)

Decimos que la distribución de la riqueza es
  • Una necesidad para la sociedad
  • Una exigencia para el estado (y el gobierno) democrático
  • Un desafío para las organizaciones sociales
  • Un horizonte para la integración regional

A continuación, a modo de panorama, se desarrollan una serie de argumentos respecto a por qué esto se considera así.


UNA NECESIDAD PARA LA SOCIEDAD

Porque…

  • Ante la situación de pobreza y las condiciones de vida de la gran mayoría de los argentinos, la distribución es un desafío ético y político insoslayable en una sociedad que se dice y se espera democrática.
  • Amerita lecturas y aprendizajes de la memoria, coherencia respecto de las lecciones del pasado y una mirada certera que permita ver que a toda la sociedad le fue mejor cuando la distribución fue mejor. A la vez es una oportunidad histórica abierta por la propia sociedad con su movilización y su esfuerzo.
  • Tiene que ver con la viabilidad y el futuro de la sociedad como tal, que no puede convivir en paz, no podrá desarrollarse realmente ni podrá sostener su crecimiento con estos niveles de desigualdad.
  • Es la cuestión que más directa y profundamente tiene que ver con las generaciones que vienen, con nuestros hijos. Es lo que marca el presente e hipoteca el futuro de los niños y los jóvenes de Argentina.
  • Es la única manera de abordar una salida de la catástrofe social en la que sumió a la sociedad el neoliberalismo.
  • En lo que la distribución de la riqueza implica, está la oportunidad de transformar el actual "alivio" de la crisis que supuso la salida de la convertibilidad en una oportunidad para concretar un proyecto y un futuro, unas apuestas que valgan la pena como sociedad y como país.
  • Al mismo tiempo es una condición impostergable si queremos tener una verdadera democracia.
Es una oportunidad de mirar de frente el miedo y lo que el miedo hizo de nuestra sociedad como factor de disciplinamiento y, asumiendo esa historia y enfrentándola, levantándose de las derrotas y el terror, construir la posibilidad de ser felices, personal y colectivamente, como sociedad.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
26 DE MARZO
LAS CUATRO CARAS DE UN MISMO DESAFÍO (parte 2): DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA COMO EXIGENCIA PARA EL ESTADO