21 noviembre 2008

CAMINOS ABIERTOS Y ACCIÓN COLECTIVA - 2 de 7

aerosol
Fotografía: Cooperativa Sub - www.sub.coop

2. Búsquedas abiertas y desvíos necesarios para reen(con)trar la dinámica de la política (II)

Miradas desafiadas

La posibilidad de tener una visión más apropiada, completa y compleja, disponible y realista –al tiempo que tensionante– de la estructura de oportunidades de acción política del momento. Por supuesto, asumiendo que el esquema es un reflejo parcial y una guía provisoria que también oculta cosas. Se trata de que contribuya a contar con una visión más amplia.

De 2001 para acá, hemos puesto el énfasis en apreciar primero los límites y todo aquello que era posible y necesario cambiar para aprovechar y asumir la inflexión histórica que supuso la crisis del 2001 y sus diferentes salidas. Viendo sobre todo las brechas y como hemos insistido en muchos escritos y espacios formativos y de planificación las ventanas de oportunidad.

Actualmente nos encontramos en otro momento. Es el momento de reconocer ya no ventanas sino estructuras de oportunidad para el mediano y largo plazo y de pensar cómo las vamos asumiendo y sosteniendo. Resulta fundamental contar con esquemas útiles para el mediano plazo, que nos permitan construir miradas en términos estructurales y estratégicos.

Otra cuestión central, que trasciende el esquema pero que creemos que el esquema ayuda a plasmar, es construir esas miradas buscando romper con la distinción entre lo político y lo social. Contando con una concepción más abarcativa respecto de lo societal y lo histórico. No viendo lo político como un subsistema de lo social, sino como la dimensión histórica y de articulación de todo el campo de la sociedad. Y esto de cara a una tercera serie de interrogantes y desafíos ¿cómo se construyen actores? ¿cómo se generan articulaciones consistentes de construcción política y de construcción de poder social en términos democráticos? ¿cómo se generan comunes denominadores que coordinen la acción, articulen los sujetos, orienten las etapas de la acción y den sentido a los proyectos, dándole nombre al terreno en el que se desarrollan? Actor y dinámica (de articulación) constituyen, entonces, dos caras del mismo proceso, trama de decisiones y apuestas. A la hora de asumir nuevos esquemas, vale la pena poner nuevas miradas.

Se presenta aquí el desafío que implica la tendencia recurrente e insistente al congelamiento y a la despolitización –difícil de eliminar– en la mirada de los actores individuales, los dirigentes y miembros de organizaciones, los técnicos del Estado y los referentes políticos. Eso no sucede a nivel de los esquemas y de las conceptualizaciones, sino que está incrustado en el talante con el que se los usa, se interpreta y asume. Se trata de un elemento importante a considerar siempre; es decir estar tan atentos a la manera de mirar como a lo mirado.

Por otro lado, siempre es necesario advertir que en los esquemas hay necesariamente un encorsetamiento, un constreñimiento de lo posible y de las alternativas de la acción. Eso no se puede eliminar. Por eso mismo es preciso reconocer que los esquemas más apropiados son aquellos que dejan zonas ambiguas más “interesantes”. Solamente donde hay ambigüedad se puede decidir. Lidiar con la ambigüedad de los esquemas es trabajoso, pero es el costo de que lo que hagamos sea realmente política y no inercia; sea realmente historia y no un mero devenir de lo ya dado.

Afirmar que los esquemas deben tener y sostener; poner en escena y en algún punto generar ambigüedad, no significa decir que tienen que desconcertar. Es importante que fijen claramente las certezas y en el mismo movimiento las zonas de ambigüedad, para poder realizar el recorrido entre unas y otras. Podemos concebir estos esquemas como si fueran mapas carreteros: a través de ellos es posible conocer no tanto lo que encontraremos y lo que no, sino orientar el rumbo de lo que se va a encontrar. A partir de ahí es posible leer, registrar y prepararse para lo que no está y tomar las decisiones del caso.

La política tiene una dinámica propia de creación que no permite que ningún esquema la contenga, sino que los esquemas se generan a posteriori. Proponemos esquemas para pensar la política, pero sabiendo que la acción política es, por definición, la gran desafiadora de los esquemas.

En este marco, nuestro esquema no plantea en términos generales nada demasiado novedoso. Por el contrario, fue preciso para su elaboración recuperar esquemas similares de otros momentos de nuestra historia; de otras áreas de reflexión; de la periferia de las interpretaciones y poniendo “EN esquema” la intuición y lo que va andando. Más aún, muchas de las intuiciones ni llegan a estar aquí, pero con estos esquemas, están más cerca de ser graficadas, dichas, compartidas.

Es necesario hacer diferencia con lo que “ya hay” y con lo que “todavía” existe. Es una tarea vinculada al rescate de tradiciones que fueron parcialmente formuladas y decantadas en otros momentos de los itinerarios de acción política de los sectores populares, aquí y en otros lados. Y también se trata de rescatar tradiciones que están en la academia: en la filosofía política, en la metodología educativa, en los ejercicios de organización y movilización. Sobre todo, en la historia de luchas y su esfuerzo de conceptualización y documentación. En ese sentido a la hora de mapear hay un trabajo permanente con la memoria por parte de quienes proponemos los esquemas y también por parte de quienes los usan.

Necesitmaos mapas para la acción complejos y a la vez accesibles. Obviamente podrían elaborarse esquemas de mayor sofisticación retórica y mayor precisión conceptual, pero nuestra intención es mantenernos dentro del equilibrio entre complejidad y habilitación.

Contra las inercias: replanteos para el reencuentro con la política

En los esquemas vigentes que orientan la práctica social relacionándola con la política, tres tendencias suelen dominar el panorama.

Una primera mirada tiende a hablar sólo de las organizaciones sociales, de la sociedad civil o de los sectores populares. Cada denominación tiene, como es comprensible su sesgo, pero no es éste el centro del planteo como si ese ámbito fuera un mundo en sí mismo y pudiera comprenderse aisladamente. De esa manera, todos los demás serían factores externos no naturales, interferenciados, no auténticos a los cuales habría que evitar, soportar y sólo eventualmente relacionarse. Estos factores considerados externos pueden ser: el Estado, los programas sociales, los partidos políticos y ampliando el campo casi cualquier actor que a priori se defina como fuera del campo previamente designado y aislado. Esta tendencia manifiesta, implica y reproduce un repliegue en lo comunitario, con una combinación de acentos románticos mixturados paradójicamente con ciertas miradas tecnocráticas y su fuerza está vinculada al proceso histórico de los últimos treinta años aunque, como se entenderá, tiene raíces más antiguas.

Una segunda tendencia, se centra, descubre y legitima la política exclusivamente en la dinámica del Estado, como si éste pudiera tener una autonomía absoluta. Por lo tanto, cualquiera sea la valoración que se haga de él, sería el único ámbito de acción política propiamente dicha; el poder último y único de la acción política y de la estructuración de la sociedad.

Y una tercera mirada, sencillamente propone un campo dividido en dos, en uno de cuyos semi-campos estarían las organizaciones sociales y en el otro el Estado. De manera que se centra la reflexión y los esfuerzos sobre la relación entre organizaciones sociales y el Estado, considerando diferentes valoraciones, canales, objetivos y horizontes, previendo diferentes resultados de esa relación.

Sobre la base de estas tres tendencias-acentos existen variables de relaciones que también generan perspectivas exclusivistas. Una de ellas es concebir a las organizaciones sociales como “lo opuesto” a los partidos políticos. De diversas maneras, con diferentes valoraciones, consideraciones de función, novedad, autenticidad, dinamismo y actualidad. Estas miradas tienen como axioma y como conclusión que en la política partidaria se ubica lo tradicional, la falta de apertura y la corrupción. Por el contrario, entiende, postula, argumenta y “descubre” una y otra vez en las organizaciones sociales todas las virtudes cívicas de la sociedad: la armonía y las virtudes morales de la comunidad y, eventualmente, las características del pueblo en sus versiones románticas, cuando no una potencia autónoma y superadora de la “maquina” estatal.

Otra concepción mira y centra su atención solamente en las dinámicas que se mueven entre el campo de la gestión estatal y la política partidaria. En muchas ocasiones éste es el formato del periodismo y de los regímenes de “noticiabilidad”, Sólo advierte el ágora del debate político en la palabra y la acción de los actores partidarios y la gestión estatal –que aquí es siempre gubernamental– y eventualmente –y sólo como un difuso telón de fondo– en las organizaciones sociales.

También se ha difundido últimamente –y vale estar atentos porque es una de las formulas “progresistas actuales” de viejas miradas neoliberales– una perspectiva de corte más tecnocrático y en cierto modo oenegeista aggiornado, que concibe a las organizaciones sociales y a las políticas públicas aislándolas en su mirada de la gestión política-gubernamental del Estado y de las pujas de los partidos políticos. Esta separación que pone su acento sobre todo en los partidos políticos, o más precisamente sobre todo lo partidario –esté o no en función del gobierno del Estado– desplaza la importancia y centralidad de los partidos en tres sentidos: en tanto actor indispensable para la construcción de la democracia y del Estado democrático mismo; deja afuera –descalificando explícitamente o por omisión– lo político partidario como si pudiera abandonarse la toma de posición, la necesidad de tomar partido; y en tercer lugar, en el mismo movimiento abandona la posibilidad de proponer modelos globales de sociedad, proponiendo una utopía de “sociedad administrada” por temas aislados y resueltos técnicamente, desconflictuada o en todo caso desconflictuable punto por punto, al tiempo que propone “políticas de Estado” o “de bien común”; “consensos serios” más allá de “los enfrentamientos”.

Por último, existe otra concepción que vincula política pública y política partidaria –o política pública y gestión estatal. Postulada por think thanks, consultoras o grupos de lobby, cuyo planteamiento de las políticas públicas no se concibe ni político ni público. Por el contrario, se lo concibe centrado en la “seriedad” técnica y en un vínculo “técnico y transparente” con los actores partidarios. Actores que no tendrían más que plegarse a la fuerza de la verdad “comprobada”; el peso del prestigio y el rigor de la técnica. Deja afuera a las organizaciones sociales y los partidos políticos o se erigen ante las políticas públicas como guardianes o garantes del control sobre la gestión del Estado. Eventualmente usa a las organizaciones sociales como aliadas de segunda categoría para ejemplificar buenas prácticas y presionar como caso-víctima de perjuicio por políticas públicas mal realizadas.

Nestor Borri / Fernando Larrambebere / Sebastián Prevotel - contacto@colectivociudadania.org.ar

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17 noviembre 2008

CAMINOS ABIERTOS Y ACCIÓN COLECTIVA - 1 de 7

aerosol

1. Mapas para la acción

El desafío es conceptualizar la acción y elaborar matrices interpretativas para las distintas coyunturas, de tal manera que la acción se vuelva más rica y más fructíferos sus recorridos. Y que las coyunturas puedan entenderse con talante de proyecto, al tiempo que cargadas de historia. Se trata de búsquedas, tanto a nivel retórico como conceptual. Venimos haciendo esto acompañando a diferentes grupos y movimientos en todo el país. Se trata de explorar con qué palabras expresar las tareas y los desafíos existentes. Y, sobre todo, ajustar las distinciones y categorías con las que es posible pensar cada momento.

En muchos casos encontramos que los “mapas” con que la acción política y social se orienta, no sólo no atienden al terreno y los caminos que se abren, sino que se muestran desfasados de los “viajes”, de los trayectos de acción y estrategias que es posible, necesario o deseable hacer.

En ese impulso se insertan estas reflexiones que, como todo, tienen su propia historia, su propio camino. El diagrama que sigue pretende aportar una visualización sintética y dinámica, que a su vez planteamos como propuesta ordenadora para comprender la construcción social y política en esta etapa.

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2. Búsquedas abiertas y desvíos necesarios para reen(con)trar la dinámica de la política (I)

En un primer momento la necesidad de estas búsquedas se impuso por el rechazo a un conjunto de tópicos, metáforas ordenadoras y esquemas que no resultaban adecuados para la intervención social y la acción política.

El esquema más simple y que impregna mucho el sentido común es aquel que simplemente opone Estado a sociedad civil, también expresado según un conjunto de versiones diferentes, con matices, pero que responden a la misma cuestión. En él se codificaron diversos procesos de despolitización, de constricción de la acción y de rediseño de la identidad y la ideología de los sujetos implicados, en particular de las organizaciones sociales y de los actores del campo popular. El problema no reside sólo en el esquema que OPONE Estado - sociedad civil, sino a todo lo que sobre éste era y es posible montar, es decir las conclusiones que se sacan cuando el esquema de base es ese.

Por otra parte, suele aparecer la afirmación de que la “sociedad civil” no debe concebir en el Estado una dinámica “en espejo”, sino la de su opuesto; la de aquello que la “obstaculiza” o –más directa y crudamente– su enemigo. Una topología básica de lo social que elimina lo “societal”(1) y que refuerza y recrea una valoración particular respecto de lo que se puede hacer, dónde y por qué. No sólo en relación a los actores, sino especialmente respecto de los conflictos que permite identificar y los que oculta o pone al margen.

esquema1

Otro esquema y otras metáforas que se suelen utilizar y están ampliamente diseminadas, son aquellas que hablan del “tercer sector”. Suponen una serie de derivaciones respecto a dónde están las organizaciones sociales; dónde se puede actuar; cuál es la acción legítima y posible; dónde hacer y dónde no hacer política; desde dónde asumir –si el esquema lo permite y lo permite de manera especialmente sesgada– conflictos. Hemos encontrado diagramas muy simples compuestos por un círculo dividido en tres partes: el Estado –el primer sector–; las empresas –el segundo– y otra serían las organizaciones civiles y el mundo de lo social –el tercer sector–. Forma de pizza, sociedad donde todo “cierra”, donde a cada cual le toca una “función” o “rol”, pero donde los conflictos son de rol o de función solamente.

El refuerzo de la visión anti-estatal en el primer esquema y la propuesta edulcorada de un rol para las organizaciones sociales –eventualmente e incluso “deseablemente” aliadas del mercado, por gracia del esquema base– se conjugaron para sostener una visión que –como es notorio– se expresó bajo muchas formas en la historia de nuestro país de los últimos 15 años.

Algunos intentos –formales o informales– por superar o asumir desde una perspectiva crítica estos esquemas muchas veces persistieron en los mismos errores, significaron una recaída y en ocasiones hasta un retroceso. Terminaban hablando de sociedad civil, tratando de enhebrar ese concepto –sin lograrlo– con términos propios de otro universo o tiempos históricos; o bien terminaban hablando de “ONG’s”, de organizaciones de la comunidad, o incluso de la “comunidad organizada”. Intentos válidos, pero anulados por la persistencia del esquema de relaciones entre actores, más allá de los cambios de términos o de valoración de los mismos.

Sin duda, por detrás de estos problemas de “topología” de lo social, asoman déficits y desafíos más profundos –epocales si se quiere– de paradigma: las metáforas usadas para pensar lo social más ampliamente. Especialmente cuando se lo quiere hacer desde una perspectiva de transformación surgen las topologías del marxismo – “estructura-superestructura” y otras, con sus diferentes versiones y vulgatas– e incluso otras metáforas más profundamente hegemónicas –como aquella, platónica al fin, , desconfiada de la democracia, que concibe a la sociedad y sus ámbitos como una o varias esferas. Preguntarse, entonces, cuáles son las metáforas ordenadoras operantes es importante porque éstas marcan profundamente las posibilidades de la acción. Y el esfuerzo de inventar nuevas, abre otras posibilidades.

Con el ánimo central de reubicar la acción en los conflictos, y la dimensión política de la práctica, intentamos elaborar mapas de lo social para incorporar en la acción, aquí y ahora. Construir diagramas orientadores que permitan poner más énfasis en las dinámicas que en los lugares; que atiendan con más fuerza a las relaciones y las posibilidades; a la estrategia más que a la precisión. En todo caso, creemos que necesitamos mapas de, para, en y “fecundadores” de la acción. Un tipo de conceptualización rigurosa pero al mismo tiempo habilitante. Certera, pero en el sentido de posibilitar y tomar riesgos.

Esfuerzos en estos sentidos muchas veces se orientan a la búsqueda de un supuesto “verdadero” rol del Estado o de las organizaciones sociales; o la definición de las “verdaderas y falsas” políticas públicas, DIFERENCIÁNDOLAS de programas o de políticas llamadas “de Estado”. Si bien la tensión de buscar definiciones a partir de lo “verdadero” siempre está presente, una reflexión de este tipo, a menudo bloquea la acción y la reflexión mismas. En lugar de presentar puntos firmes donde se los necesita para “largarse”, persisten las dificultades para asumir lo dinámico y la ambigüedad. El esquema que proponemos, por el contrario, intenta reponer una mirada que permita apreciar la dinámica entre los actores y los espacios, más que sus Estados. Reconociendo, en ese conjunto de ámbitos y relaciones, las construcciones, articulaciones y estrategias de actores populares que, a su vez, en el mismo movimiento de ser reconocidas, se constituyen. Esta contingencia del sujeto especialmente del sujeto popular cuando se la piensa en términos políticos, requiere no sólo nuevos esquemas, sino una actitud diferente respecto al “para qué” de los esquemas.

Se trata, entonces, de apreciar las zonas ambiguas y las tendencias de transformación. No sólo percibir lo que está consolidado, sino también lo que va sucediendo; lo que se va gestando y articulando. No necesitamos esquemas para apreciar un territorio quieto, sino lo que en cada momento está en movimiento y que, por lo tanto, presenta zonas grises e INDEFINIDAS que implican decisión, acción y opción. Poder.

Nestor Borri / Fernando Larrambebere / Sebastián Prevotel - contacto@colectivociudadania.org.ar

1 Con la referencia a lo “societal” pretendemos rescatar la dinámica de la sociedad ya no como “sociedad civil” o como “lo social”, sino a través de una connotación más amplia que abarca Estado y sociedad. Se trata de una auto apropiación conflictiva del Estado como algo propio y en lo cual cada uno está implicado. Somos mediadores de ciudadanía, partes del Estado en relación a lo que gesta un vínculo con el Estado democrático. Esto hace que la ciudadanía sea democrática, colectiva e implique ser parte de la polis -la ciudadanía política-. Y también, recuperando otro sentido etimológico, que la ciudadanía implique el polemos –y no sólo la polis–, poder polemizar y deliberar.

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11 noviembre 2008

Agricultura urbana en González Catán

Viernes 7 de noviembre de 2008

LA AGRICULTURA URBANA EN CONSTRUCCIÓN y DISCUSIÓN

Más de doscientos agricultores reunidos discutiendo y definiendo con funcionarios y representantes de organizaciones sociales políticas públicas para el sector.

En el barrio La Salle de la localidad de González Catán, convocados por la Asociación Civil Cirujas junto con el Pro-Huerta / INTA, y la Fundación Armstrong, se dieron cita más de doscientas personas que se dedican a la Agricultura Urbana para realizar su Primer Encuentro Regional sobre el tema.

Desde varios puntos del partido de La Matanza, desde Merlo, Morón y otras localidades del Conurbano junto con representantes de las provincias de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Tucumán más vecinos de las comunidades de Paraguay y Uruguay, llegaron en varios micros para trabajar durante todo el día en torno a las problemáticas de la actividad.

Gonzalo Parés, del programa Pro-Huerta / INTA MDS, abrió el encuentro explicitando los objetivos del mismo:

- Encontrarnos para pensarnos como agricultores en un contexto como el del Conurbano.

- Que podamos reconocernos como parte de un mismo camino los que trabajamos en huerta, granja, conservas, y otras expresiones diversas de la agricultura urbana.

- Compartir que problemas tenemos y como vamos a hacer para solucionarlos.

- Manifestar lo importante que es la agricultura urbana porque podemos producir alimentos, de calidad, diversos, que son mejores para nuestra alimentación. También ocupamos el territorio, trabajándolo, embelleciéndolo, transformándolo.

- Valorizar la agricultura urbana como una de las formas privilegiadas de manifestar nuestra cultura.

Luego en el panel Javier Castagnola, director general de la Fundación Armstrong de los Hermanos de La Salle, institución con más de noventa años en la zona destacó la impronta que tienen los procesos de trabajo en torno a la Agricultura Urbana de Educación Popular destacando que la misma no es una herramienta metodológica sino sobre todo un hecho político. Luego compartió su reflexión en torno a tres claves para interpelar las prácticas: Comunidad –Conciencia – Conflicto.

Roberto Cittadini, coordinador nacional del Programa ProHuerta, afirmó que estamos en un momento de cambios, de crisis a nivel nacional e internacional, que hay cosas viejas que están en crisis, por ejemplo el neoliberalismo. También, agregó, están en crisis algunas formas de producción. “Hemos vivido una tendencia a modelos de monocultivo que genera problemas ambientales y desintegración social. Por suerte empieza a haber cosas nuevas como la recuperación del estado, las políticas públicas, la revalorización de la agricultura urbana como un modelo cultural y económico sustentable”

Por su parte Pedro Cerviño, funcionario de la Subsecretaría de Agricultura Familiar de la Nación dijo que estamos en un momento donde es necesario acumular poder de las bases, el estado está tironeado por el interés de grandes productores y exportadores. La agricultura familiar representa el setenta por ciento en la producción de alimentos, tiene la posibilidad de alimentar a los argentinos en cantidad, diversidad y calidad.

Finalmente, Olga Gueinasso, presidenta de Cirujas cerró el panel destacando el papel de las organizaciones sociales para esta nueva construcción: “Hoy interpelamos la democracia para Intervenir e incidir en las políticas públicas desde nuestro lugar como pequeños productores. Queremos y apostamos por más política, más democracia para que se distribuya la riqueza, la tierra, el agua...”

Luego del almuerzo en grupos los asistentes discutieron sobre las problemáticas para desarrollar la tarea en cada territorio. Coincidieron en que la falta de agua, la contaminación, el acceso a la tierra y los canales para la comercialización de lo producido son los puntos a resolver. También destacaron como oportunidades los espacios de capacitación, de discusión, de articulación y de intercambio de experiencias como importantes para seguir juntos en esta tarea.

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Olga Gueinasso

156 055 6153

30 octubre 2008

Valeria Rezende en Argentina

EDUCACIÓN POPULAR, PRÁCTICAS COMUNITARIAS Y POLÍTICAS PÚBLICAS

Audios de la visita a Argentina de la educadora popular y escritora Valeria Rezende para el Encuentro Nacional del Colectivo Ciudadanía. Para escuchar, hacer clic sobre el ícono. Para descargar el audio, clic en el botón derecho y seleccionar la opción "download this song".

rezende María Valeria Rezende empezó a militar en la JEC en Brasil a los 13 años, y fue dirigente nacional del movimiento desde 1962 hasta finales de 1964. Participó de la planificación y entrenamiento de los estudiantes para el Plan Nacional de alfabetización que era dirigido por Paulo Freire, basado en su metodología, y abortado por el golpe de militar brasileño. Es religiosa desde 1965, y desde entonces se ha ocupado casi exclusivamente de educación popular, en un sentido más amplio; primero en comunidades de la periferia de Sao Paulo y con la oposición sindical clandestina de obreros metalúrgicos. A principios de 1989 pasó tres meses en Chile estudiando y trabajando con Paulo Freire, que en aquel tiempo trabajaba en el ICIRA (reforma agraria del gobierno Frei), y acababa de escribir Pedagogía del oprimido. En 1971 partió al exilio, trabajando en Europa, Argelia, EEUU y México. Volvió en el final de 1972 directamente al Nordeste de Brasil y trabajó en el sertão. Desde entonces, ha vivido en el Nordeste, hasta 1987 en el medio rural, haciendo sobre todo educación sindical y formación político-social de comunidades eclesiales de base. En 1981 creó el Servicio de educación popular de la Diócesis de Guarabira (SEDUIP), hoy autónomo y todavía muy activo. En 1987 la Escuela de Formación Quilombo dos Palmares (EQUIP), para dirigentes y educadores populares de los nueve estados del Nordeste brasileño. Rezende ha escrito mucho para el medio popular en leguaje “democrático” (pedagogía, historia, sociología, economía) y también ficción (cuentos y novelas).. Su libro de Cuentos Vasto Mundo y su novela O voo da guará vermelha (editada por Alfaguara en español como “El vuelo del Ibis escarlata”) se han instalado como una referencia en la literatura del nordeste y de todo Brasil. También ha formado educadores populares y organizado seminarios de sistematización de experiencias y reflexión sobre educación popular en Cuba, Haití, Nicaragua, Honduras, México, Italia, USA, Francia, Timor, África del Sur, Canadá, Guatemala, entre otros.

BIENVENIDOS LOS LÍMITES - 6 de 6

Ilustración: REP / Mural por el Bicentenario (detalle)

4. Brechas y límites (IV)

c. La brecha de la acción colectiva, de (presencia en el) espacio público y de construcción de actores

¿Quiénes, para qué, cuánto y en qué términos pudieron movilizarse en esta secuencia de conflicto "con el campo"? ¿Qué significado-peso en la relación de fuerzas tiene-tuvo-tendrá esta capacidad de movilización en próximas etapas? Hemos asistido más que a una lucha puntual por unos reclamos, a la dinámica por la cual un nuevo sujeto social (ese sujeto-abanico-de-sujetos-"en-torno-a"-el-campo) se constituye y hace su irrupción en la escena pública y en la arena política. No casualmente, el puntal, el disparador, el "despunte" ha sido a partir de los "cortes de ruta": el "mismo" que generó la irrupción de ese "milagro sociológico" que fueron, de los ’90 para acá, los desocupados organizados.

Algunas cuestiones en torno a esto

1. ¿Qué espacios-ámbitos se ofrecen hoy para la constitución, la renovación o el fortalecimiento de actores políticos? ¿Cuántos escenarios y condiciones de este tipo aparecen hoy como disponibles para ampliar el panorama de los que pueden intervenir organizadamente en la disputa política y en el espacio público?

Durante los ’90, la dinámica de protestar-resistir-sobrevivir fue una de las que gestó actores (caldo de cultivo, por decirlo con una metáfora tendenciosa).

También, concurrentemente, "las víctimas" (o los deudos) se constituyeron en actores. ¿Desde dónde –desde qué espacios y posiciones– es posible hoy constituirse en actores políticos de cara a las disputas por la democratización y la distribución? ¿Por cuáles esquinas hay que doblar para pasar de ser actores sociales a ser actores políticos? ¿Quién ofrece visibilidad, organización, discurso, recursos, objetivos, conducción, símbolos para esto? Dentro del campo propio de las organizaciones (articulación interinstitucional, inter-movimientos, intersectorial, escalamiento), dentro de esos procesos organizativos y de constitución de actores que las propias políticas públicas producen o facilitan (en ese sentido, si se me permite el exabrupto, un “clientelismo” bien entendido sería uno que traduce la distribución de recursos en una redistribución de las lealtades, y la transformación de ese nuevo patrón de circulación de lealtad y adhesión en fuerza legitimadora de nuevos vínculos políticos y relaciones de fuerza) y en la acción conjunta desde ámbitos estatales, sociales y políticos. (13 ) 2. ¿Cómo combinar mayores niveles de articulación de lo que ya hay con procesos de mayor organización y articulación de lo que todavía está disperso o todavía no está constituido como actor? Junto con esto, y siguiendo un camino inverso: ¿no será necesario detectar las dos, tres o cinco dinámicas de reproducción de la fragmentación que siguen, en diferentes niveles del funcionamiento de la sociedad, funcionando con la misma fluidez de los ’90, aún en un escenario donde todos decimos que queremos hacer otra cosa? ¿No nos encontramos acaso con muchas situaciones y muchos actores que reproducen lo que combaten, en lo que a fragmentación se refiere? Como contrapartida, otra vez, y en la misma línea, amerita detectar las tres o cuatro dinámicas o nudos de: a. articulación mayor; b. ampliación de los sectores organizados y con capacidad de participación que se ven en este tiempo ("buenas prácticas" si se nos permite una expresión traída del mundo oenegeístico) y poder amplificarlas y difundirlas, tomarlas como ejes y criterios diseminados en varios sectores para poder decir, de acá a un tiempo, “tenemos mayores niveles de consistencia organizativa y de capacidad de coordinación”. 3. Las acciones construyen actores. Viendo las características de la etapa , los modos de resolución y salida de la crisis de 2001 y considerando los modos de construcción que se desprenden de nuestra historia política, la acción de política pública, la intervención pública del estado "contada" (14 ) de manera propia por el gobierno tiene una capacidad de organización, de formación (de "dar forma") que ninguna movilización social puede parangonar en este momento. "Un Estado que organice a la sociedad" es una frase malévola a oídos republicanos y liberales. Pero, como es claro para muchos, puede ser y es una posibilidad democrática real si estamos dispuestos a ver con nuevos ojos los roles de los actores y los funcionamientos posibles de nuestra sociedad en una etapa en que hay que sacarse la mochila de viejos dogmas (no tanto los de los populismos de otrora, mucho más y más bien los del neoliberalismo novedoso e innovador). Un Estado experimentador, organizador, generador de articulación y movilización a través de políticas públicas que politicen lo público y "publiciten” lo político, puede ser –será– indispensable para construir la fuerza social necesaria para dar las batallas que hay que dar. Poco vale esperar la unidad o la superación de la fragmentación de la sociedad civil. La sociedad civil no está fragmentada. Es la fragmentación. No se trata de alentar un estatalismo unicista e invasivo. Se trata de ver qué se puede y se debe trabajar en términos organizativos desde todos los campos y herramientas democráticas que hay. Allí, el Estado es sencillamente central, por estructura, posibilidades e historia. La política pública y el aparato estatal nuevamente presente y reapropiado por parte de quienes puedan defender los intereses de los sectores populares son un ámbito catalizador, amplificador y posibilitador de todos los otros espacios y herramientas. En síntesis: las políticas públicas son un ámbito y una herramienta central de politización.

Ahora bien, además de los programas y políticas aparece una cuestión: los agentes estatales. Sus burocracias, sus tecnocracias y sus dirigencias propiamente políticas. En esta etapa, dirigentes sociales y políticos de diverso signo han accedido a ocupar puestos, sobre todo en los dos últimos campos (como técnicos, como funcionarios políticos). A ellos, y a las fuerzas que los sostienen, les cabe una responsabilidad central en este desafío. Y unas posibilidades a cuya altura deberán estar, hoy y mañana. 4. Participación y confianza. Uno ya no sabe a esta altura si decir que hace falta o que es deseable mayor participación. En particular porque toda la década de los ’90 prodigó participacionismo al tiempo que exclusión. Quizás hay que hacer un corrimiento en la mirada y en los términos. Hace falta y ojalá sea posible más participación efectiva, con "consecuencias": real, si vale el término. Pero hace más falta aún construir confianza de la gente común –esa que no participa, que no participará, no puede participar mucho porque tiene que vivir, no podrá ser militante porque no tiene o no tendrá el talante para ello; porque, también aquí, no contamos con muchos modelos disponibles de militancia más o menos compatibles con una vida vivible promedio ...y probablemente no los vamos a poder inventar en los próximos 5, 6, 10 años–. Confianza, decía, y adhesión y legitimidad, para esa gente que sin participar puede y necesitamos que se sienta parte y que tome partido por un proyecto de país, un modo de ser y hacer sociedad. La función de los que efectivamente "participamos" es lograr que esa parte se sienta parte... y no siempre nuestros modos de participar "toman partido" de manera efectiva por eso. Construir confianza es una tarea de los gobernantes y de los dirigentes, que funciona si se apuntala con mediadores y mediaciones efectivas. 5. Dónde, cuándo, quiénes, cuántos, cuáles, por qué y para qué sentirse parte (una parte, un órgano; organizar es "dar órganos") hoy y aquí; a partir de qué medidas, sostenidos con qué palabras, vivenciando qué momentos, dando sentido a qué interacciones: construir fuerza política en el espacio público invita y exige a revisar eso otra vez, de fondo, llanamente, sin basismo de militantes, y con más base de interpelación a lo cotidiano de aquí y ahora. La inversa también vale: cómo hacer para que los que en este escenario han tomado partido, puedan además, ser, hacer y sentirse parte de una construcción política. Esfuerzos diferentes, necesarios ambos, plausibles parcialmente. Indispensables.

***

Después de “el conficto”, asumir la conflictividad. Con el desafío profundo de hacer más inteligible el conflicto, para hacer las luchas más inteligentes. Para hacer la política más vivible, más pensable, más factible, más entusiasmante. Más de este mundo en el que, a cada momento, hay que entusiasmarse, para superarlos, diciendo: bienvenidos los límites.

Néstor Borri / nestorborri@nuevatierra.org.ar *

13. Desde el Colectivo Ciudadanía venimos reflexionando sobre esta “topología” de los “desde dónde” construir sujetos y procesos populares. Una versión de este “mapa en movimiento” se puede ver –en proceso de afinación– en wwww.ciudadania.org.ar/ruedas

14. Contada: por cuenta de, contando con, dando cuenta de, relatada, cuantificada...

* Coordinador del Colectivo Ciudadanía. Director de Formación del Centro Nueva Tierra.

23 octubre 2008

BIENVENIDOS LOS LÍMITES - 5 de 6

Ilustración: REP / Mural por el Bicentenario (detalle)

4. Brechas y límites (III)

b. La brecha de representatividad y acción estatal-gubernamental (II)

Polarización y consenso

Lo dicho más arriba no quisiera darle coartada a los múltiples discursos que haciendo énfasis en el consenso y el no-conflicto, pugnan por eliminar o condenar lo que más tiene de jugosa esta etapa –y quizás este gobierno– en lo que a democracia se refiere. Más allá de las maneras en qué se procesó, y los errores que pudo haber, rescatar lo que tiene de genuinamente y seductoramente político: la disposición a confrontar intereses.

Mucho se ha criticado la "polarización" del escenario. No parece buen negocio para los sectores populares comprar esa argumentación descalificadora. En todo caso, preguntas más apropiadas podrían ser: ¿Cómo se construyó la polarización, cómo se trazaron las fronteras que separan el campo –de batalla– en dos? ¿A costa de qué, con qué mecanismos? ¿De qué lado del antagonismo estamos? ¿Son válidos los lados que se configuran? ¿De cara a qué son válidos? Configurado así el campo de disputa, ¿da márgenes para ganar o empatar la batalla? Sin perder de vista el frente principal de batalla ¿hay otros disponibles que permitan "pilotear” con cintura una “guerra” que no se agota en esta batalla? (A los que no le gusten las metáforas bélicas, perdón: remitirse al párrafo anterior)

Antagonismo y conflicto –constitutivos de la lucha política– y polarización del campo de disputas no son sinónimos. Sin embargo, difícilmente se dé alguna disputa política en que el antagonismo no cuaje en alguna forma de polarización. Se trata, en todo caso, de conectarlos estratégicamente para que la polarización del campo ayude a responder y procesar los conflictos de manera eficaz en cuanto a objetivos. No siempre sale bien. En todo caso, siempre vale aprender de cómo se hizo cada vez, pero sin renegar de las dinámicas realmente existentes de la disputa política, sin recaer en el utopismo administrativo de la negociación o en la coartada republicano-banal que reclama institucionalidad y diálogo mientras le da changüí a los ganadores de todas las polarizaciones de hecho.

Convencidos y convencimientos

Uno se ha encontrado, de este lado de los intereses, con quienes defendían y defendemos la intervención del estado y –ergo– las retenciones, replanteándose –repitiéndose– en este tiempo sus argumentos, sus ideales, sus principios o sus opciones (nuevas o viejas, férreas e inclaudicables en todo caso, las nuestras). Un problema: uno se ha encontrado mucho en espacios donde gente convencida –nosotros, los convencidos– habla de aquello de lo que está convenida. Excelente. Sirve para reconstituir fuerzas, para alentarse en la árida arena de los debates. Siempre y cuando no olvidemos que acción política supone la interlocución y la interacción con los no convencidos y la reflexión sobre y de aquello de lo que no estamos tan convencidos. Para los que, con mirada crítica, pensamos que es en el escenario que plantea este gobierno –con todos sus límites, etc., etc.– donde se puede plantear un avance de los actores y de los intereses de los sectores populares, hay –de manera especial–algunos gestos y simbolismos de esta etapa que nos entusiasman o seducen. Particularmente la manera fuerte en que el grupo en el poder político se le planta a algunos de los poderes fácticos emblemáticos: a los militares (bajar el cuadro de Videla, los juicios); a los medios de comunicación (confrontación con el periodismo "blanco", planteo frente a los medios masivos); al poder religioso (no ir al Tedeum, el Obispado Castrense); al poder trasnacional (renegociación de la deuda, la autonomía respecto al FMI); al poder económico concentrado local (no ir a la Rural). Todos rubros y actitudes con un encanto fuerte. Y el encanto es fundamental en tiempos en que hay que reencantar la política y la vida. Qué duda cabe.

Después de las traiciones y las catástrofes, algún bálsamo hace falta. Ahora bien, maldición: no basta. También hace falta algo más. Confrontar pone una parte de la historia para generar adhesión, seducción. Pero también es necesario: conectar por la "positiva" con aquello que identifica, construye, se disfruta, a-fronta: en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, en lo institucional, en los imaginarios y en los hechos (y en todos los frentes “profundos” que esos poderes fácticos hegemonizan y procesan a su manera: lo sagrado y la tradición, el ascenso social, la identidad patria, la prosperidad económica, la estabilidad social, la pertenencia, el reconocimiento). Por este lado también hacen falta gestos por lo menos IGUAL de contundentes que aquellos otros. Y faltan. No es responsabilidad sólo del gobierno construirlos. Pero, sin la acción de gobierno que "desate" estos gestos, es muy difícil ayudar desde otro lado.

Néstor Borri / nestorborri@nuevatierra.org.ar *

* Coordinador del Colectivo Ciudadanía. Director de Formación del Centro Nueva Tierra.

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PROXIMA ENTREGA: 24/10/2008

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17 octubre 2008

TALLERES / PROGRAMA FAMILIAS Y ESCUELA DE CIUDADANÍA DE MISIONES

TALLERES / PROGRAMA FAMILIAS Y ESCUELA DE CIUDADANÍA DE MISIONES
GÉNERO Y CIUDADANÍA
La Escuela de Ciudadanía de Misiones y el Centro de Atención Local del Programa Familias de Montecarlo, comenzaron una nueva ronda de talleres del ciclo de formación en Género y Ciudadanía. Por 5 Miércoles consecutivos los grupos de mujeres participantes compartirán encuentros sobre temas relacionados con el derecho familiar y la violencia doméstica. La metodología de trabajo implica el uso de técnicas participativas, donde intervienen el sentir y los conocimientos previos de las mujeres participantes. El segundo momento de cada encuentro está destinado a brindar información concreta acerca de elementos de derecho familiar y los pasos que deben seguir las víctimas de violencia, o quienes toman conocimiento de que alguien está en tal situación, asi como de cuáles son los organismos del Estado responsables de atender estas demandas. En el encuentro del día 15, una de las participantes expresaba: "nosotras votamos a los que hacen las leyes y a los que nos gobiernan, pero ahora tenemos que organizarnos y tener experiencia para controlar que esas leyes se hagan a nuestro favor y después se cumplan." Este ciclo de encuentros, que finalizará el día miércoles 12 de noviembre, tendrá su cierre anual con un evento público que se realizará en la plazoleta "La Paloma" de la ciudad de Montecarlo el día 22 de Noviembre de 2008 a partir de las 16.00 hs.
Escuela de Ciudadanía Misiones / cristinabischoff@yahoo.com

BIENVENIDOS LOS LÍMITES - 4 de 6

Ilustración: REP / Mural por el Bicentenario (detalle)

4. Brechas y límites (II)

b. La brecha de representatividad y acción estatal-gubernamental (I)

Conectado con lo último dicho en el ítem anterior, es fundamental reforzar la capacidad de re-presentación del estado democrático, del gobierno y de las fuerzas que representan los múltiples intereses populares. Finalmente, es lo que estuvo en juego en ese tiempo: Quién re-presenta a los sectores populares, qué intereses debe representar-defender el Estado y cuan representativo y de qué es el gobierno.

Algunas preguntas en este sentido:
  1. ¿De qué está hecha la distancia entre voto y apoyo que se ha ensanchado en estos meses, desde las elecciones a esta parte? ¿Del tipo de medidas que se tomaron y no se tomaron (tren bala - tren ex-Sarmiento, sistema ferroviario, por ejemplo)?
  2. ¿De cantidad de interlocutores-voceros? ¿De más o menos mediaciones de conversación, de encuentro, de debate, con más diversos?
  3. ¿De canales presentes/ausentes de participación más directa en organizaciones y espacios políticos compartidos? ¿de la frágil (des)confianza que sigue siendo el componente principal y no reconstituido del vínculo político democrático en la Argentina pos que-se-vayan-todos?
  4. ¿Cómo fertilizar, regar, proteger en su lento crecimiento, un brote frágil de confianza política?
Otros horizontes, talantes y modos de articulación política de la representatividad. Frentes para la victoria y para qué más.

¿No será insuficiente construir herramientas políticas sólo para-la-victoria?

¿Qué clase de herramientas y organización política, de gentes, grupos y partidos, de convocatorias y propuestas, habrá que construir para unas batallas de transformación que no nos deparan sólo victorias... sino también, muy probablemente, empates y más de una derrota? ¿Cómo sostenerse, en todo caso, con el ánimo de ir a la victoria; pero también en el de hacer un camino que, si ha de ser de transformación, tendrá sus retrocesos y bajas? Los convocados para la victoria se irán cuando la victoria no sea evidente...

Quizás aquí hay un déficit de nuestra cultura política en general, una ausencia, un agujero en los modos de construcción y de “espiritualidades” políticas. Por otro lado, es cierto que mucho progresismo y algunas amplias baldosas del campo popular tienen un gusto algo perverso por la derrota, la queja y la resistencia... pero lo inverso en espejo tiene también sus bemoles. Nadie quiere la derrota –al menos nadie que lo confiese– pero la construcción política, en términos de transformación y apertura de un nuevo ciclo del país –viniendo del que venimos, y habiendo terminado el que terminó de la manera en que lo hizo– requiere un ánimo y unos dispositivos que puedan jalonarse y persistir con algo más que victorias. Sencillamente porque habrá mucho más –y mucho menos– que victorias.

El desafío de una hegemonía compleja

¿Cómo se construye una hegemonía compleja para una construcción ardua?

Frente a la fantasía de que las alianzas son “conmigo” o “contra mí”, “con nosotros” o “contra nosotros”: ¿cómo lograr un consenso más amplio, más contundente, aunque éste sea menos transparente, menos evidente y menos “total”?

Frente a una forma de construcción de adhesión y articulación lineal, literal, con un procesamiento simple de la "lealtad": ¿será posible lanzarse a construir en diagonal, con cierta ambigüedad y con lealtades tramadas de diferente consistencia y grado?

Hace falta construir una hegemonía compleja, porque compleja es la situación, porque congruentemente fragmentados están los actores sociales. Y evidentemente dispersas y golpeadas están las expectativas… cuando están.

Cerca del Titanic y apoyados a la sombra de los muros del infierno, la hegemonía simple funciona sin duda. Una vez que la catástrofe no parece tan cercana, hay que remar la situación para construir adhesiones.

Es una pena pero –sobre todo– es así. No se trata aquí meramente del estilo de uno u otro dirigente. Ojalá se tratara de eso. Se trata, más bien, de qué repertorios de modos de construcción, de fidelidad-lealtad, hay disponibles en nuestro campo político, en las prácticas disponibles y conocidas, consideradas factibles en los modos de organizar, interpelar y conducir. De cuáles gramáticas para conjugar la construcción política tenemos como sociedad. Si la etapa es nueva, amén de que tiene historia, los modos de construcción han de contener novedad. Habrá que inventar. Crear modos. No por abandonar lo tradicional –qué peor cosa que caer en la trampa de asociar “tradicional” a lo que hay que descartar: nos dejaría con una política sin tradición–. Más bien: qué hacer y re-hacer con la tradición y más allá de ella, desde ella.

Néstor Borri / nestorborri@nuevatierra.org.ar *

* Coordinador del Colectivo Ciudadanía. Director de Formación del Centro Nueva Tierra.

14 octubre 2008

BIENVENIDOS LOS LÍMITES - 3 de 6

Bienvenidos los límites

Parte 3 de 6

Ilustración: REP / Mural por el Bicentenario (detalle)

4. Brechas y límites (I)

Los límites que quedaron a la vista, abruman un tanto pero son constitutivos de cualquier situación real, aparecen desordenados y... no son pocos. Ordenarlos bajo alguna comprensión eventualmente servirá para actuar sobre ellos. Proponemos tres manojos-polígonos de límites –que delimitan brechas sobre las que intervenir–.

a. La brecha de construcción de sentido (mediática, pero no sólo mediática)

5 cuestiones:

1. Los medios de comunicación son un actor al tiempo que constituyen una buena parte de las arenas del debate y de los ingredientes y las reglas de juego sobre el mismo. Como parte de los sectores del poder económico, reacomodan sus alianzas con otras fracciones de los mismos y frente al poder regulador del Estado. La ley de radiodifusión pendiente, la vigente (de la dictadura) y las diversas transacciones y arreglos de los gobiernos democráticos (incluido este) nos ponen frente a un núcleo duro de la construcción de poder en nuestra sociedad. Poder fáctico y capilar a la vez. Poner en escena (nótese la paradoja que implica “poner en escena” a los que “administran” la escena-agenda) qué clase de actor y cuáles alianzas tienen hoy los medios de comunicación y cómo se juegan sus dinámicas en términos de modelo económico y de poder político, aparece como una tarea central y unos datos fundamentales a tener a la vista. Los modos en que hoy producen consenso - sentido común – y visibilidad tienen muchos componentes clásicos pero también novedades a tener en cuenta: lo que otrora era Neustadt, luego Grondona, hoy día parece desplegarse en guiños e intervenciones de quien relata los hechos (movilero) o comenta las noticias (presentador) (6). Sin olvidar los caminos de reencarnación de Doña Rosa (lo que antes se le hacia decir a ella, ahora lo dice ¡Carrió!. Por ejemplo). Géneros discursivos, dispositivos de enunciación, estrategias de construcción de esa sinfonía de imágenes y señales que hacen emerger una verdad al mismo tiempo que eliminan la posibilidad de discutirla. Otro dato: en los inicios de la democracia, la radio era un ejemplo de pluralismo informativo. Ver (escuchar) hoy día el dial muestra la enorme dificultad para encontrar alguna diferencia en ese homogéneo espectro.

2. Información estratégica. La del tiempo real y de los hechos; la de los actores intervinientes, sus historias y estrategias; la de lo que está en juego en las medidas y propuestas. La que plantee qué se puede o podría hacer si es que se quiere apoyar u oponerse (y si acaso hay algo más que eso para pensar y hacer… en todo caso, aquí hay un déficit mayor). La disponibilidad de información apropiada para interpretar esta etapa del país, por parte de los actores que puedan contribuir a ampliar la legitimidad de un proceso de inclusión y desarrollo, se muestra tan escasa como imprescindible, tan valiosa como dispersa. De alguna manera –para sectores restringidos pero con su llegada, al fin– el sistema de medios públicos, más precisamente Radio Nacional, más el diario Página/12 y algún otro componente, han actuado como partes de un "órgano" para canalizar otro tipo de información. Gramsci planteaba que un periódico puede asumir la función de "partido". Qué bueno que lo tuvimos. No alcanza, sin embargo. Sin duda, al gobierno le faltó aportar información estratégica y también estrategia de información. Es una carencia. Se repite también en la "esfera" de los actores del campo popular. (7) Los “qué”, los tópicos de la información, los cómo (géneros, estrategias discursivas), los canales y circuitos, los cuánto y los cuántos (comunicar-informar en tiempo y forma): componentes todos ellos de unas estrategias pendientes y a construir colectivamente. Tarea que vale y es necesaria para la información masiva a toda la ciudadanía y también para el ámbito más especializado o restringido, para sectores de acción social y política más directa. Constituir un mejor circuito de información, una "sub-esfera pública" entre actores institucionales, y una estrategia común por parte de –al menos– una parte de este conjunto de actores hacia la ciudadanía en general.

Un comentario aparte merecen algunos programas políticos de cable y blogs: quizás son una novedad de este tiempo, al menos para públicos más restringidos, pero la blogósfera todavía parece ser en nuestro país un circuito más cercano a la cofradía que a la comunidad, y más proclive a la “opinación” que a la reflexión (8).

3. Un horizonte fundamental: sentido común e inteligibilidad de los conflictos y las luchas. La presencia de los "intelectuales" plasmada con la conformación del Espacio Carta Abierta es un dato a celebrar. Al mismo tiempo cabe señalar el núcleo de lo que está en juego: no se trata tanto de si los intelectuales participan o no, sino –más bien– de qué inteligibilidad de los contextos, conflictos y confrontaciones –qué comprensión de las luchas– se puede construir. Inteligibilidad e intervención de los intelectuales son cuestiones sin duda relacionadas. Pero no son lo mismo. Y la importante es la primera. La segunda aporta a aquella, pero NO LA GARANTIZA.

La relación entre consistencia de la información, amplitud de los circuitos, calidad de los debates y construcción de sentido para diversos frentes y escalas de acción, la construcción de relatos "encadenados", son diferentes planos a enganchar –como se dijo– en una estrategia: en cada uno de ellos hay cosas que hacer. Reconciliar, conectar y poner "en sinergia" información y sentido. Por otro lado, "sentido que sostenga y acción que convoque y dispositivos organizativos que canalicen" es tarea desafiante y a ser reinventada. Lucidez, comprensión, opinión (hubo, hay, demasiada más opinación que opinión, perdón por la insistencia), toma de posición e involucramiento: una secuencia a sostener y de orden no unívoco. En ese sentido, un circuito con sus propios trayectos pero con la necesidad de todas sus estaciones. Si no fuera a que suena a coartada retórica, diríase que es lo que otrora se llamaba batalla cultural. 4. Sentido, símbolos y representación. En un punto, la representación política misma se construye con símbolos y se sostiene en la construcción de imágenes, de discursos, de significados. Hablando de los signos, en una taxonomía conocida por semiólogos y comunicólogos, Charles Peirce señalaba tres modos de relación de lo que representa con lo representado: los íconos, los índices y los símbolos.

El tipo ícono se parece en "imagen", en “espejo” a aquello que representa. Los medios –la TV sobre todo, pero también la radio con la edición del habla y el comentario popular, y aún los periódicos con la puesta en página del sentido común de los argumentos– construyen representación así: una para-representación, si se quiere. Una imagen (que se dice) “fiel” de "la gente".

Un índice funciona por contigüidad, representado la parte por el todo, conectando así, remitiendo, con una forma parcial de la presencia, con la materialidad y mucho con el cuerpo. Significa, representa "estando allí": de cuerpo presente en el espacio público, “los productores” con su ejercicio –exitoso por cierto, o al menos eficaz en relación a sus fines– de representar a "todo el campo" y de ahí a "toda la patria", lograron constituirse en un "índice" de toda la población (Así, “lo que le/nos pasa al campo es lo que nos pasa a todos”).

El gobierno comunicó con símbolos: esa clase de signos que conectan representante y representados a través de reglas y argumentos.

Lección posible de esta digresión semiótica: es probable que necesitemos desarrollar una acción política democrática con más íconos e índices. Los argumentos y la discursividad "racional" no alcanzan. Aclarando: quien escribe es un admirador confeso y celebra ampliamente lo que la capacidad de argumentación de la presidenta aporta a las posibilidades de la democracia y la política en esta etapa. (9) Lo mismo, dicho en otra clave: Buena plataforma ideológica, discurso impecable. Hace falta, sin embargo, construir al nivel de la hegemonía. El discurso gubernamental aporta al momento un excelente componente ideológico-discusivo. La ideología es lúcida, actúa arriba, en lo explícito. La hegemonía es pícara, y actúa al fondo. Y a fondo. (10) 5. Pistas de acción:

  • La ley de radiodifusión: es una próxima (empezó ya, en verdad, durante la secuencia del "campo", sin duda, y la tiñó sin explicitarse) batalla. Fundamental. Pero toda ley amerita sus "trampas": activar desde ahora lo que la ley –las reglas permiten– y un poco más. En términos de comunicación, permítasenos la licencia, todo es trampa. De manera que vale la lucha por la ley, siempre y cuando no se espere de ella más de lo que puede dar (11 ).
  • La necesidad de combinar una estrategia de comunicación de la política pública más amplia, con el fortalecimiento y la renovación del sistema de medios públicos y una estrategia compartida, amplia, multiactoral y explícita de comunicación.
  • En términos de circulación de discurso, información y representación, construir una interpretación más unificada, más rigurosa y más significativa de la etapa de la que se viene y de las posibilidades/implicancias de lo que está en juego en ésta y la próxima (12 ), y plasmarla en una estrategia comunicacional-formativa-de opinión-sensibilización amplia y de mediano y largo alcance.
  • Prioridad y urgencia de gestos y acciones (siendo el gesto la acción en cuerpo, interacción y cercanía con el mundo popular) que resignifiquen la acción de gobierno tocando la cotidianeidad popular. Desactivando esos nudos donde el malestar –por ejemplo el de los terratenientes– pudo conectar y conectarse con una cadena de situaciones, carencias, postergaciones y lejanías de la acción de gobierno respecto a las necesidades sentidas y urgentes de la mayoría de la población. Con un agregado: no se trata solamente de lo que “haga la presidenta” –importante, sin duda– sino de cómo “haga” esto la política pública y un elenco mayor de interlocutores con la opinión pública y la ciudadanía en general.
  • Hacer carne “la distribución de la riqueza”: gran cuña y logro de puesta en la agenda de los medios y en la agenda política más en general; buen saldo de este conflicto con el campo. Para no perderla, hacerla carne y toque, medidas y hechos, historia e implicancia, en múltiples discursos que puedan interpelar más y a más actores. Distribuir –aunque parcialmente– y que se sienta, para que tenga sentido y se sienta de qué se habla cuando se habla de distribución. Las medidas sobre las jubilaciones y el Consejo del Salario van claramente en esa dirección. Para completar esa “encarnación”, hace falta una “batería” que llegue al territorio, a sectores claves, a cuestiones clave (v.g.: los trenes).

A veces los verbos le dan sentido a los sustantivos (abstractos) y los hechos son las mejores palabras. Lo que se vive es lo que se comprende, y lo que se concreta y organiza lo que se espera. Sólo una distribución diferente de lo que se puede esperar (de las expectativas) es lo que puede sostener el sentido de una larga lucha que habrá que dar por otra distribución de la riqueza y otra matriz distributiva en el país. Si el discurso y la agenda habilitan la cuestión distributiva, excelente. Ahora bien, hay que jalonar con hechos y trayectos de hechos lo que el discurso habilita. Las palabras son cosas. Pero, a la hora de las disputas las cosas son palabras.

Néstor Borri / nestorborri@nuevatierra.org.ar *

7. Nicolás Casullo, entre otros, ha publicado con mucho prematuro reflejo valiosas y adelantadas reflexiones sobre estos dispositivos mediáticos de construcción/mixtura de verdad-realidad-opinión.

8. Ver subnota sobre circuitos.

9. Con las debidas excepciones. Ver, por ejemplo, http://labarbarie.com.ar, http://artepolitica.com y otros...

10. Ver el artículo de José Pablo Feinmann, “El logos de Cristina”, en la contratapa del diario Página/12 del 30 de marzo de 2008. (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-101533-2008-03-30.html)

11. Como plantea Raymond Williams: “Porque la hegemonía supone la existencia de algo que es verdaderamente total, que no es meramente secundario y superestructural, como el débil sentido de la ideología, pero que es vivenciada con tal profundidad que satura a la sociedad con tal magnitud, y que, como lo expresó Gramsci, constituye incluso la sustancia y los límites del sentido común para la mayoría de las personas influenciadas por su oscilación, que corresponde mucho más claramente a la realidad de experiencia social que a cualquier noción derivada de la fórmula de base y superstructura”. Raymond Williams, “Base and Superstructure in Marxist Cultural Theory” en Problems in Materialism and Culture: Selected Essays, London, Verso, 1980, p. 37. Citado por John Higgins, Raymond Williams. Literature, marxism and cultural materialism, Routledge, London, 1999, p.113

12. En este sentido, un desafío es tomar, por ejemplo, los 21 Puntos para una Ley de Radiodifusión para la Democracia –que la Coalición homónima plantea para la nueva ley– y preguntarse, recorriéndolos, qué se puede hacer desde ya: más allá y más acá de la ley.

* Coordinador del Colectivo Ciudadanía. Director de Formación del Centro Nueva Tierra.

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PROXIMA ENTREGA: 17/10/2008

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09 octubre 2008

BIENVENIDOS LOS LÍMITES - 2 de 6

Ilustración: REP / Mural por el Bicentenario (detalle)

3. Un juego de combinación de campos

"Después" del conflicto con el campo quedaron en escena un conjunto de pistas y acciones que marcan la configuración de la conflictividad que nos espera en los próximos años en Argentina. Nos interesa poner la mirada en tres ámbitos: la intervención del Estado, la gestión de gobierno y la acción-articulación de los sectores populares (ámbitos que tienen zonas compartidas y otras no: las que nos interesan son las compartidas y, contra otras opciones, hemos afirmado con fuerza que no sólo las hay sino que además son las más fecundas en términos políticos que tenemos a la mano). Visto desde las zonas de conjunción de estos ámbitos, la posibilidad de intervenir en esa conflictividad de cara a la construcción de un poder social democrático –que sea factor de ampliación de la justicia social– encuentra brechas y límites que conviene analizar para ver qué tipo de acción desplegar: con ellos (con aquellos que, limitando, definen y habilitan) y sobre ellos (corriendo los límites, ampliando las brechas). Tres actores dominaron la escena en estos tiempos: "el campo", "el gobierno", "los medios" (5). Dos comentarios sobre esto. La crisis de 2001 se puede leer como un tramado de crisis distintas con sus propias dinámicas y enganches: una crisis de acumulación, una crisis de representatividad, una crisis de régimen (consensos-reglas de juego) (6). La dinámica 2003-2008 se puede leer como el desarrollo de las maneras de resolver-capitalizar el conjunto de las posibilidades y medidas tomadas para la salida de esas dinámicas de crisis y recomposición. Si uno mira los tres actores de la secuencia última de conflicto, puede ubicarlos como "saliendo" de esas tres dinámicas: "los productores" (como disparadores y catalizadores respecto a las disputas por el modelo de acumulación, sus modos y márgenes de ganancia); "el gobierno" (interviniendo para recomponer una doble legitimidad: de la acción gubernamental misma y de la intervención estatal, en el esfuerzo de recomponer la representatividad); y finalmente los medios (canales, "armas" y adalides de la construcción de consensos y sentidos comunes grandes, "ponedores" de reglas de juego).

Como en esos círculos concéntricos de cartón agarrados por un broche mariposa que se usan para determinar dietas y horóscopos, vale hacerse uno que tenga los tres actores y las tres dimensiones, y ponerlos a girar partiendo de esa posición inicial.

¿Dónde están los sectores populares en este juego? (podrá preguntarse) Respuesta tentativa: algo de eso es lo que se define en la dinámica de ese juego... de alguna manera en todos lados, siempre a ser construidos.

Sin duda, la acción de gobierno y del Estado marcó y marca en gran medida las posibilidades de la intervención-constitución política de los sectores populares como fuerza democrática en este panorama. Los otros dos actores juegan también –qué duda cabe– como limitantes y habilitantes para el reconocimiento y la capitalización, la identificación y la canalización de expectativas de los actores populares mediando su intervención en una u otra dirección.

Ese es el juego que está en juego, moviendo esos círculos, un trabajo de articulación al que sigue convocando la etapa. Se trata de pensar entonces cómo desde cada uno de los sub-campos (perdón) de los actores y dinámicas del conflicto se intenta procesar a los otros. Y cómo y en qué medida en las interacciones de cada uno de estos actores se abren márgenes para la construcción de una capacidad, un poder y unos proyectos (fuerza política, al fin) para profundizar la distribución, ampliar la democracia, hegemonizar un rumbo y perfil de sociedad.

Si se quiere completar "el jueguito", combinarlo con un tercer círculo, remitiendo a la cuestión de los desafíos de ampliar agendas, involucrar actores y multiplicar y articular arenas de debate que señalamos en “Bienvenido Conflicto”, el "jueguito" quedaría así...

***

Néstor Borri / nestorborri@nuevatierra.org.ar *

5. Ver “Bienvenido conflicto”, disponible en www.ciudadania.org.ar.

6. Eduardo Basualdo, Sistema político y modelo de acumulación en la Argentina. Universidad Nacional de Quilmes Ediciones, FLACSO, IDEP. Buenos Aires, 2001.

* Coordinador del Colectivo Ciudadanía. Director de Formación del Centro Nueva Tierra.

PROXIMA ENTREGA: 14/10/2008

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