12 junio 2009

Construir poder / Poder construir - APOSTILLAS...

Colectivo Ciudadanía

hay que construir poder, sí

pero también, también

y para que resulte

complete

fructifique

cumpla

abra

hay que

hacer verdad

concretar

y legitimar

que en muchos casos es el mismo impulso

en todo caso

verdad hecha de haceres

lejos de esencialismos y nubes

prácticas de verdad

hay

también

que juntar belleza

que la lucha sola no alcanza y si bien necesitamos trincheras

también hay que poder soñar en ellas

sino perdemos

seguro y ya

para andar construcciones

hay que juntar belleza

y saber de esa sed también

hay que

enamorar

dar poner disputar disfrutar sentido

sentido

significado direcciones sentimiento sensación

palabras ideas pero también tacto y acción

hay que

develar engaños

pero no menos que eso

y por eso mismo

hay que

proponer misterios

hay que juntar fuerzas

pero también

animar respirar

cuidar

construir poder supone garantizar cuidado

hay, sí,

que

sumar

pero también

hay que

restar

multiplicar

y dividir

porque la articulación es una operación compleja

incluyendo mucha otra cosa

como

elevar a tal potencia

y asimismo

extraer la raíz cuadrada

de cada cuestión y escena y secuencia

hay que, por ejemplo,

distribuir la riqueza, sí

pero también

hay que

repartir expectativas

versionar felicidades

crear espera y los saberes y poderes y capacidades del esperar

del transitar y errar

proceso y proyecto

trayecto y esperanza también

son valores de lucha y tienen

su propia rigurosidad sus propios rigores

y su propia técnica

exigente y mucho

esperanzar conflictos

que no es poco

hay que poner palabra

pero también

proponer silencios

abrirlos, aprovecharlos, promoverlos y proveerlos

hay que hacer tener conjugar memoria

y sin embargo también hay que construir

olvido del miedo

para que no sea la memoria un equipaje pesado nomás

o que sea en todo caso un equipaje pesado pero no un ancla

también

una certidumbre significativa

ya que no son las certezas las que sirven para un proceso colectivo

que quiera enfrentar o real

certidumbre significativa

capacidad de apuesta

toma de riesgo y su costo

toma de riesgo que cuaje en la limitación y el salto de la decisión y sus condiciones

hay que abordar navegar (en)

una complejidad habilitante

o la consistencia de unos juicios provisorios que sostengan y al tiempo estén abiertos sueltos en su medida

y las cabezas y manos y coordinaciones organización

capaces de sostenerlos y asumirlos

un talante de proyecto

que resuelve de otra manera

la tensión ineludible

entre

momento y proyección

estructura y acción

horizonte y ahora mismo

experiencia cotidiana

y experiencia de lo público y lo político

percepciones que aten y suelten los dos niveles

además

necesidad de hacer frente y que sea para la victoria

pero también

frente costado arriba y abajo y atrás

y

para la victoria el empate

y por qué no para la derrota

además

hay que distribuir

pero también

saber partir

compartir repartir y tomar partido

y más que nada

andar y reconocer los puntos de partida para irse de ellos

partir de ellos

efectivamente

hay que construir poder sí

y poder construir

pero también destruir lo que hubiera que

y tiene sus cómos y contrucciones la destrucción

cómos y costos

hay mucho que

hay con qué y

para asumirlo

hay que saber enamorarse asumir con cierta furia

lo que hay lo que es

las decisiones reales comienzan allí

tienen su costo que hay que pagar

es el imperativo de la limitación :

crear es

marcar nuevos límites y desafiarlos todos

construir poder

puede ser o

es

correr la fronteras de lo que hay

y

de todos los

“hay que”


Autor: Nestor Borri - contacto@colectivociudadania.org.ar


DEJANOS TU COMENTARIO

Testimonios del 3er Seminario de Formación Política

Políticas de inclusión e inclusión política: prácticas y proyectos

Participantes del seminario organizado por el Colectivo Ciudadanía relacionan la temática debatida con sus experiencias concretas de construcción.

Fabian Roja

1. Fabián Roja, Escuela Ciudadanía de Chaco - Resistencia, Chaco

Rosa Rosa Busignani, del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo de la Nación en Córdoba

2. Rosa Busignani, Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo de la Nación en Córdoba

Ezequiel Borgogno

3. Ezequiel Borgogno, Consejo Federal Juventud - Ciudad de Buenos Aires

Olga Gueinasso

4. Olga Gueinasso, Asociación Civil Cirujas - González Catán, Buenos Aires

Elisa Montoya

5. Elisa Montoya, Escuela de Ciudadanía de Tucumán - San Miguel de Tucumán

Martha Zerpa

6. Matha Zerpa, Red Quebrada y Puna - San Salvador de Jujuy

10 junio 2009

Diputados y organizaciones respaldan el anteproyecto de Ley de Servicios Audiovisuales que busca reemplazar ley de la dictadura

Audios del encuentro

(Para escuchar audios hacer clic en "play" y esperar la carga del archivo)

Néstor Busso

1. Néstor Busso - Coalición por una Radiodifusión Democrática - CONCLUSIONES

2. Presentación- Néstor Busso

lectura

3. Lectura de los 21 aportes

lazaro

4. Luis Lázaro - Coordinador General del COMFER

baladron

5. Manuel Baladrón - Frente para la Victoria - Presidente de Comisión de Comunicaciones e Informática

Ayer, 9 de junio, la Coalición por una Radiodifusión Democrática (www.coalicion.org.ar) presentó, en el Congreso de la Nación, 21 aportes para el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puesto a consideración por el Gobierno Nacional en el mes de marzo.

Diputados de distintos bloques manifestaron su respaldo al anteproyecto y coincidieron en la necesidad de que la norma llegue al Congreso lo antes posible: Manuel Baladrón (Frente para la Victoria), Cecilia Merchán (Encuentro Popular y Social), Luis Lusquiños (Frente Justicia Unión y Libertad), Claudio Lozano (Buenos Aires para Todos – Proyecto Sur), Eduardo Macaluse (Solidaridad e Igualdad – Proyecto Progresista),Silvana Giudici (U.C.R.).

El encuentro contó también con la presencia de representantes de la CGT como Julio Piumato; el titular de la CTA, Hugo Yasky; el líder de Federación Tierra y Vivienda, Luis D'Elía. Estuvo presente, además, el coordinador general del Comfer, Luis Lázaro, quien destacó que desde la presentación del anteproyecto “se realizaron 23 foros y se recibieron más de 1200 aportes” que coinciden, dijo, “en su mayoría con los planteos realizados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática” en su documento.

En nombre de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, Néstor Busso –Presidente del Foro Argentino de Radios Comunitarias y miembro del Centro Nueva Tierra– afirmó que ha quedado en evidencia que hay debate y trabajo serio detrás de la propuesta. “Podemos celebrar muy enserio la unidad del campo popular en este tema; en ningún otro se han logrado tantas coincidencias para hacer una propuesta conjunta y para llevar esa propuesta con seriedad al poder ejecutivo y al Congreso de la Nación”, expresó. Por último, subrayó las palabras de adhesión de los diputados presentes y los interpeló a tener en cuenta los “aportes de 25 años de debate que se pueden recoger para discutir el proyecto en profundidad, pero rápido”. “Porque no podemos esperar más”, concluyó Busso.

La Coalición por una Radiodifusión Democrática desarrolló hace 5 años los 21 puntos básicos que hoy son la base del anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Está constituida por universidades, sindicatos de trabajadores de la comunicación, organismos de derechos humanos, movimientos sociales, movimiento cooperativo, radios comunitarias, asociaciones de radios de pequeñas y medianas empresas. Más información en www.coalicion.org.ar

Oficialismo y yo

(afirmación, pregunta, claro, por qué no, depende, jamás y ojalá)

Néstor Borri

nestorborri@gmail.com

¿Oficialista yo? Sí. Incluso: claro que sí.

En esta etapa, en este momento, la verdad, me resulta entre insuficiente y eventualmente mediocre –perdón si la palabra es muy fuerte– la retórica del “apoyo crítico”. A esta altura, creo que tiene más consistencia de coartada que de argumento. Creo, más bien, que es un momento crítico para apoyar. ¿Para apoyar qué? ¿a qué? ¿al gobierno? ¿al oficialismo? Sí. Apoyar, siendo que hoy apoyar es votar. Y argumentar a favor del voto. Para mí y por mí, para otros, frente a otros y confrontando a otros que votan otra cosa, apoyan otra cosa o promueven el apoyo a otra cosa, abierta o sumergidamente, superficial o estructuralmente. Sé que el apoyo no se agota en el voto, y que hay mucho más que hacer además de votar. Y que cada ámbito tiene su propia racionalidad y lógica, mediaciones de apoyo, de disidencia o de combate.

Puestos hoy: creo que hay que votar al kirchnerismo, sabiendo que, en esta elección legislativa, se vota lo que ha de condicionar, sino las leyes, las reglas de juego de los próximos años. Lo que se vota es la legitimidad de la acción de gobierno y representantes para sostenerla. Y esto, según lo veo, no se debe a que haya algún tipo de intención distorsiva de la geometría republicana de la representación, con las llamadas “candidaturas testimoniales”. En todo caso se debe a que una elección adquiere sentido y consecuencias en la relación de fuerzas concretas que, en la sociedad, justamente, le asignan significado y le imputan consecuencias. Afirmo esto, lo asumo, con todos los límites del caso que se quieran señalar –límites a los que les doy la más franca bienvenida porque la democracia es el reino de los límites, la imperfección y hasta de la desprolijidad.

Siendo que lo que se vota es eso y en esas condiciones –y ya que lo que se vota no es idéntico a lo que se elige y, estrictamente, tampoco a lo que se decide– creo y sostengo que para seguir consolidando los procesos en los cuales los sectores populares –identidad y actor siempre en construcción, siempre parcial, siempre incertero– puedan seguir avanzando, no retrocediendo o al menos abriendo condiciones de avance o de no retroceso, el mejor escenario a la vista –y en perspectiva– es que el grupo que actualmente administra los resortes del estado desde el gobierno siga haciéndolo. Así podrán seguir desarbolándose unos procesos en curso en la sociedad y en el estado que benefician y beneficiarán a los sectores populares. A la consolidación política de sus intereses, por un lado. Y a su calidad de vida, por otro.

Al decir esto respecto a la elección y su sentido y consecuencias, no dejo de recordar que hay otros resortes del estado que no son el gobierno, que hay diferentes estados y sectores del estado, y sobre todo que hay otros poderes que no son el estado… a los que vale siempre tener en cuenta a la hora de analizar. Considerando este panorama decía, considerando que eso es lo que se elige –quiénes podrán seguir administrando esa cuota parcial de poder, lo mejor que veo a la vista, y lejos la verdad, es que el kirchnerismo pueda seguir gobernando, mantenga una legitimidad suficiente para continuar haciéndolo, de manera que se sostengan activas al menos algunas de las posibilidades abiertas por la secuencia histórica iniciada entre 2001-2003.

No se trata además de que sólo es lo menos malo que veo. También es, claramente, lo mejor que veo, en términos positivos. De lo real, de lo que está en juego. No de lo que quiero, desearía, me gustaría que haya. Eso no se juega en la elección. Dónde se juega eso otro es otro cantar.

Desde donde lo puedo analizar, lo analizo así: aún multiplicando por dos los errores, y dividiendo por dos los aciertos, seguiría sosteniendo la misma opción. Y, si me permiten exagerar, diré que admito incluso más que “dos” como factor de división y multiplicación.

¿Estaré ciego? Parcialmente, sí. Claro. Tengo visión limitada, sesgada, no veo que no veo, no sé lo que no sé. Sé que tengo esos límites: en el pensamiento, en las opciones y en el asumir esas opciones en acto. En estas condiciones decido, no en otras. Y, sabiendo más o menos eso, más o menos esto decido, y trato de expresarlo así.

En las condiciones actuales, considerando las relaciones de fuerza, considerando las opciones disponibles, lo que se puede votar, quiénes pueden ganar y perder y las situaciones y los diferentes escenarios intermedios, creo que hay que votar, cantado y casi me atrevería a decir cantando, al Frente para la Victoria. Justicialista, cierto.

Quizás pondría un pequeño matiz: creo que hay que construir frentes para triunfar en las elecciones, pero que debajo, al lado o alrededor de esos frentes debe haber frentes para construir poder político en las elecciones y más allá. Y que esos frentes han de ser para la victoria, el empate y la derrota. Ahí veo limitaciones, evaluó errores, discrepo en puntos no marginales.

Pero esto pienso: en ese movimiento trato de identificarme con los intereses populares a los que sólo puedo sumar y en los que sólo me puedo reconocer si tomo el riesgo de ir definiendo (definiéndolos, definiéndome, definiéndomelos) en el mismo momento en que los asumo y los nombro, porque no están ahí afuera como una realidad terminada antes de que mi “yo” y, en el camino, mi “nosotros” los reconozcamos. Que pena que no sea más simple, pero así es. No encuentro, mientras tanto, ningún camino de transformación que no comience con una furiosa bienvenida a lo que es.

¿Oficialista yo? ¿Por qué no? Y ¿cuál es el problema? ¿"Oficialista" o "yo"?

¿Cuál es el problema? ¿O, en realidad, no es un problema sino, acaso un pecado o sucedáneo de pecado?

¿Alguna ley de "la naturaleza", de la moral o de la religión –de cuál, además– indica que debo ser oposición, no oficialista, estar en contra del gobierno, del estado, del kirchnerismo, del peronismo, de este gobierno, del gobierno este, esta vez o todas, “en contra de” o “en contra” nomás? ¿Tiene otro status estar en contra? ¿Desde cuándo? (Esta pregunta, por la historia de esto, me parece que es importante) ¿Se pierde qué cosa, qué dignidad, qué alma, qué pureza, qué lucidez, qué razonamiento al no estar “en contra”?

¿Cuándo se naturalizó que sólo oponerse, criticar o estar a “distancia de” –en el mejor y más sofisticado de los casos– es lo correcto, lo bueno, lo espléndida, cómodamente lúcido?

O, quizás, quién sabe, lo que molesta es el “yo”. No sólo el cada uno, el cada cual. El “yo”. Ese pasar del “se” al “yo”. El expresar adhesión en primera persona. Del singular.

¿No será que, en tiempos de tanta condena al individualismo, cuando alguien dice, decide, decir yo adhiero, alguna cuerda secreta pulsa, alguna frontera oscura cruza, y reconstituyendo una opinión personal, individual, singular, transgrede el mandato de (someterse a la) tribu, aunque más no sea de la paradójica tribu de los que no adhieren a nadie salvo al no adherir?

¿Oficialista yo? Jamás.

O quizás: oficial es el poder de lo ya constituido. El poder concentrado, fáctico. El consenso concentrado del poder hegemónico, valga la redundancia. Que no es el Estado. Que no es “el oficialismo”. Ese poder concretado es “lo oficial”: el pensamiento único –contradicción en los términos, pero, al mismo tiempo, realidad contundente, aplastante, omnipresente, asfixiante en tal grado que parece ser el aire mismo. Realidad única. Posibilidad única. Futuro fatal. El debe ser. Como es. Statu quo.

Apoyo a un partido político, a una propuesta de gobierno, a este oficialismo, al kirchnerismo, sí –si es que hay que decirlo, finalmente con las palabras de la moneda de cambio, para entenderse, porque tampoco puede uno andar hablando definiendo cada termino, o en jerga de politólogo que uno no es…–. Apoyo, decía, creo que hay que apoyar, tengo argumentos para apoyar y –en este caso específico votar– al kirchnerismo para oponerme –aquí sí, sí…– al poder concretado, a la concentración del poder, que a veces declama llamados a la pluralidad, y al poder de facto, que se desvive por la institucionalidad. Apoyo al kirchnerismo porque estoy contra el oficialismo de los poderes fácticos, del poder constituido. Mediático concentrado, económico concentrado, de hecho ajeno a todo cuestionamiento porque se escapa, se esconde como “poder” a todo cuestionamiento: se autoinvisibiliza…

¿Oficialista yo? Depende

Puedo elegir. Puedo pensar. Con mis herramientas, mis recursos limitados. Creo en eso. Como posibilidad y como característica constitutiva. Creer eso es una posición ética, previa a lo demás.. Entonces, depende. Depende de qué signifique ser oficialista. Depende de qué grado, qué márgenes de elección tenga. De qué haya para elegir. Todavía siento que hay demasiado más margen para optar entre lo que existe que condiciones o posibilidades para crear esas opciones entre las que se elige. Esto me acucia en mi vocación y en lo que quiero, pero no me resulta desesperante. Y, con esto, en situaciones siempre provisorias y parciales, dependientes, mortales, puedo ejercer un margen de decisión propia, de pensamiento mío, y entre esas opciones, para que sean efectivamente opciones, para ser pensamiento, tengo que hacer el esfuerzo de no dejar, a priori, ninguna opción fuera del abanico. Ni siquiera la de ser oficialista. Con todos los depende que quieran, y debido al valor positivo que les asigno a esos “depende”, la respuesta es “sí”, entonces.

Oficialista, yo: sí, pero ojalá pueda ser algo mejor. O nombrar, conversar y construir mejor lo que soy y puedo ser

Prefiero otros cortes para definirme. Tengo que crear condiciones, fuerza social y capacidad subjetiva para pensar en otro idioma que no sea “oficialismo-oposición”. Aún sabiendo que también algunos de los que proponen otros cortes en realidad quieren pensar o invitan a que me piense desde a impotencia política, o desde fuera, a secas.

Las definiciones circulantes me resultan insuficientes. De un lado, porque en gran medida son impuestas por un conjunto de “administradores” de los a priori del pensamiento y del “repertorio de categorías” para pensar y para ponderar las ofertas y las opciones.

De la otra orilla, porque como sociedad nos pensamos pobremente; el tipo de cultura política que reproducimos no está a la altura de nuestras propias circunstancias.

La tercera orilla es la que no hemos construido; no hemos invertido suficiente fuerza, probablemente, personalmente yo tampoco, para ofrecernos, ofrecerme, ofrecer, confrontar, aportar, con otro tipo de categorías políticas para pensar, con otros ámbitos para debatir y otras identidades con las que batallar, con las que marcar el campo de batalla y con las que comprender en qué campaña se está, qué se nos juega. Y de qué lado estamos.

05 junio 2009

DUDA LA DUDA Reflexiones sobre como se reflexiona en la campaña y que clase de reflexividad política va siendo posible (2)

 
Siguiendo con  las reflexiones sobre la campaña y su particular condensado sobre argumentación y comunicacion política.
Un envio mas despues del que envio Valeria con el spot de los cartelitos.  
 
Seguramente muchos de uds.  han recibido este escrito del periodista Osvaldo Barone.
Aqui hay dos o tres subrayados les propongo , nomas .  1- Una pregunta sobre el significado del "mientras".  2- Una pregunta y un insistir sobre lo que dice la lectura de conjunto y en su estructura de relaciones internas, y en lo que marca sus contornos- lo que no dice, el tipo de cosas que no dice- la columna de argumentos y los motivos  que vienen despues de "mientras" (madres y abuelas, etc etc) 3- El tipo de adhesion/certidumbre que proveen/resultan de este tipo de argumentos. Y, también que sé puede hacer para construirlos de una manera superadora. Y, siendo que es posible que muchos sintamos que sería deseable o conveniente una adhesion de otra calidad-cantidad-entidad, pues preguntarse porqué es que no resulta ser...qué condiciones hay o deja de haber para constuir una adhesion de otro tipo. También: una oposición o no-adhesion de otro tipo. Claro.
4- La duda sobre la duda : verla en concreto no sólo como cuestion retorica: dónde es posible y con qué. con quiénes, cuando , procsar esta "duda sobre no dudar" 4- La certeza que se ofrece - como reaseguro de qué, y por qué es tan efectiva...- a la "opinión publica" frente a la "certidumbre" que sostiene a las posiciones politicas. Eso por ahora Un abrazo a todos Nestor 

 

No tengo dudas

 

Mientras las madres y abuelas de Plaza de Mayo estén junto al gobierno no tengo dudas. Mientras sigan apareciendo hijos de desaparecidos recobrados, no tengo dudas. Mientras haya quienes sigan vivando a los represores, no tengo dudas. Mientras los gobiernos de Latinoamérica estén cada día más ligados a la Argentina, no tengo dudas. Mientras la jerarquía de la Iglesia sea más afín al mensaje de los opositores que al mensaje del gobierno, no tengo dudas. Mientras el FMI esté allá pero no aquí, no tengo dudas. Mientras la extrema izquierda se vaya tanto a la izquierda que termine en la derecha, no tengo dudas. Mientras la derecha se indigne porque considera a este gobierno de izquierda, no tengo dudas. Mientras la Mesa de Enlace se sonría victoriosa rodeada de porotos de oro, y los gurúes de la City auguren inminentes cataclismos, no tengo dudas. Mientras haya tanta libertad que se pueda decir que el oficialismo hace todo mal y que lo seguirá haciendo mal, no tengo dudas. Mientras se pueda caricaturizar con libre albedrío a la presidenta y su marido en el lecho conyugal, no tengo dudas. Y si a esas caricaturas del matrimonio las incluyen en un film “porno”, menos dudas tendría. Mientras la iluminada Casandra augure que la Argentina “podría desaparecer del mundo civilizado”, no tengo dudas.  Mientras gran parte de la sociedad democrática se expresa públicamente día y noche, en la vigilia y en el sueño contra el gobierno no tengo dudas. Mientras la luz y el gas no se apaguen, y no se seque la nafta, y no colapsen los radares, los aviones y los trenes sin hacer caso de las profecías, no tengo dudas. Mientras los jubilados de antes y los de ahora cobren normalmente con plata como todos los trabajadores, no tengo dudas.  Mientras quienes se reconocen progresistas, pero están contra el Gobierno, posan incoherentes en la foto junto a los no progresistas históricos, no tengo dudas. Mientras haya aquí patriotas aterrados porque una empresa multinacional argentina es estatizada en Venezuela, y esos mismos patriotas ni siquiera se inquietaron cuando fue privatizada toda la Argentina, no tengo dudas. Mientras de un lado esté Marcos Aguinis y del otro José Pablo Feinmann; y de un lado esté la Tribuna de doctrina y del otro Carta abierta de los intelectuales, y de un lado estén Blumberg, el rabino Bergman y el gatillo fácil, y del otro las garantías y el juez Zaffaroni; no tengo dudas. Eso sí: tengo dudas de no tener dudas. Pero la oposición, paradójicamente, me inspira certidumbres. Sí, certidumbres opositoras contra las certezas de los opositores.

 

PUBLICADO POR ORLANDO BARONE

Un habla y unos hablares de/en campaña

Valeria, desde Chaco, nos envía este spot publicitario de la campaña y nos invita a expresar una opinión:

No se que tipo de opinión se puede esperar. O, en todo caso, hay una manera de mirar que queda en la "opinación" –por decirlo de alguna manera–. Y está bien, una parte de lo que se opina y piensa en campaña, va, en todo caso, por la superficie, por el momento, por lo instantáneo.

Pero... En todo caso da para pensar también, para tomar cierta distancia. Al menos una parte de la percepción de estos discursos puede ir hacia una "zona de preguntas" que trasciende el momento.

Antes que nada, ver el spot.

Y. en el, detenerse sobre ...

La tensión entre palabra y la acción en la política. Quién habla y cómo. Cómo habla la acción. Y, en la otra punta, como habla la publicidad de gobierno, en una clave no de "propaganda" o "marketing", sino la publicidad en el sentido más amplio de cómo la acción/discurso de gobierno se vuelve palabra pública. Sostenida por cuáles carteles, carteles y palabras sostenidas por quiénes diciendo (¿diciendo?) qué.

Vale para pensar, para opinar, para seguir navegando las preguntas sobre qué sostiene y con qué sostener una palabra política en este momento del país.

En un reciente seminario de formación política del Colectivo Ciudadanía hablamos sobre los muchos lugares donde habla la re-presentación, donde el habla construye representación. Frente a esa palabra que es el voto, y ese "juicio agregado", esa "opinión consolidada", ese pronunciamiento que construye el resultado electoral, frente a todo eso y ADEMÁS de todo eso, las preguntas que aparecen son dónde, cuándo, cómo, con qué, más allá de esta instancia, se construye representación.

Y, en el escenario argentino actual: a) ¿Cómo el Estado construye representación y cómo se re-presenta el estado: como construye relato, sentido, identificación, delegación, legitimidad? b) ¿Dónde hablan los sectores populares, donde pronuncia la palabra política una sociedad fuertemente "mediatizada por los medios"?

En las elecciones se genera un tipo de representación. El más evidente y paradigmático: Las personas de alguna manera se sienten representadas por alguien, lo votan, y eso contribuye a que el Estado pueda representar la relación de fuerzas en una sociedad. Es una definición que corresponde a la cultura política más extendida entre nosotros. La pregunta es si sólo ahí se genera representación. Hay toda una serie de dispositivos donde se reconstruye la representatividad y la direccionalidad del estado.

En elecciones, pero también antes y después: cómo hacer y cómo contribuir en todos los dispositivos, en todos los puntos, en todas inserciones, para construir una representatividad mayor del estado respecto a los intereses de los sectores populares. Tenemos el desafío de hacer un mapeo sobre cómo construir representación con prácticas y con matrices de reconstrucción de las interacciones.

Por último, otra cosa que me viene a la memoria sn nuestras reflexiones sobre el desafío de construir-recrear un lenguaje político a la altura de lo que vivimos y queremos decir. En ese impulso, también está la pregunta por el silencio en la política. Un desliz filosófico al respecto: en uno de sus últimos y más lindos ensayos, Walter Benjamin dice que el lenguaje y la conversación van a "la búsqueda de un nuevo silencio". Los que en alguna etapa del camino se hayan cruzado con los viejos y lindos escritos filosóficos de Enrique Dussel, recordarán quizás un planteo parecido.

Así que gracias Valeria por el envío y seguimos pensando mientras vamos llegando al 28 de junio

04 junio 2009

CONSTRUIR PODER / PODER CONSTRUIR - 6 de 6

Técnicas de reflexión y análisis

DIMENSIONES

Llegmos al final de las entregas de la serie CONSTRUIR PODER / PODER CONSTRUIR y les ofrecemos un conjunto de dinámicas y técnicas que permiten trabajar sobre las 12 claves de reflexión en la organización. Consta de tres partes:

1- La curva de la construcción: una técnica de visualización del análisis y la reflexión, que permite enriquecer la reflexión y poder trabajar sobre las 12 claves en su conjunto.

2- Matriz de relaciones: un procedimiento sencillo pero a la vez “complejizador” para relacionar entre sí las diferentes claves.

3 Cuestionario guía: un conjunto de preguntas que sirven como orientación para trabajar cada una de las claves y que complementan las técnicas anteriores.

La «curva» de la construcción
(técnica de visualización)

Objetivo:

- Plasmar de manera colectiva una mirada de los miembros de la organización sobre las 12 claves señaladas. - Ordenar las opiniones del grupo en un esquema global. - Graficar las opiniones para permitir una mejor visualización de la situación de la organización en relación a los 12 puntos.

Desarrollo:

- La propuesta de análisis es que, utilizando los miembros del grupo «califiquen» con una nota de 1 a 10 a la organización, según cómo consideren que está con relación a cada una de las 12 llaves. - Una vez puesto un puntaje para cada dimensión, se utiliza el gráfico que está a continuación para “marcar” los respectivos puntajes asignados. - Cuando ya se han puesto los puntajes, se puede trazar una “curva” uniendo los diversos puntos, quedando así delineados los “altibajos” de la organización en relación a la construcción de poder.

Pasos:

1- Explicar los doce puntos desarrollados anteriormente. Una manera clara de ir presentando las diferentes claves es escribir cada una de las palabras en una hoja de papel, y a medida que se van exponiendo y explicando, ir pegándolas en un pizarrón. (Esto permite, en caso de que sea necesario, mover las hojas, para acercar unas a otras para relacionarlas, etc.) 2- Dividirse en pequeños grupos. Según la cantidad de personas participantes, cada grupo puede analizar entre una y tres de las “claves”. 3- El grupo debe en un primer momento discutir sobre qué considera que significa esa clave para cada uno. Por ejemplo: ¿qué es la autonomía para nosotros? 4- Luego, cada participante debe proponer un puntaje de 1 a 10, calificando a la organización en relación con esa clave (Para orientar este paso, se pueden utilizar algunas de las preguntas que figuran más adelante). A partir de las opiniones de cada participante el grupo debe definir un puntaje para cada clave y señalar tres argumentos por lo cual la califica así. Por ejemplo: “en pluralismo le hemos puesto 6, porque...” 5- Se realiza una puesta en común. Para esto se dibuja en un pizarrón o en unos papelógrafos, en tamaño grande (el tamaño de 2 afiches aprox.) el gráfico que está a continuación. Cada grupo dice el puntaje asignado y lo marca en el eje correspondiente. 6- Una vez puestos todos los ejes en común, se traza una curva uniendo los puntos. 7- Se realiza una mirada general y una síntesis:

  • Agregando comentarios del plenario sobre cada puntaje.
  • Observando los puntajes más altos y más bajos.
  • Observando cómo son los puntajes en cada una se las “zonas” (eficacia, proyección, estructura, sentido).
  • Profundizando sobre los motivos de los diferentes puntajes.
  • Señalando qué se puede hacer para “subir la nota” en cada clave.

curva


Matriz de relaciones
(técnica de complejización y profundización)

relaciones

Las 12 claves que señalamos no funcionan cada una por su cuenta: todo debe relacionarse para analizar la construcción de poder y la acción de la organización en toda su complejidad. Con un cuadro como el que aquí se presenta se puede hacer el ejercicio de ir buscando relaciones entre las diferentes dimensiones y desafíos de nuestra organización para construir poder. Se trata sencillamente de elegir un «punto» de cruce, y señalar las maneras en que se relacionan las diferentes claves y lo que a la organización vive y hace en relación a ellas.

Se pueden establecer: - Relaciones generales, del tipo ¿Cómo se relaciona el pluralismo con la articulación? - Relaciones de cuestiones concretas: por ejemplo, haciendo lo siguiente:

1- El grupo general se divide en subgrupos 2- Cada grupo conversa sobre cómo es y qué hace la organización en torno a algunas de las claves 3- Se pone en común 4- Se comparan las características y ejemplos que se han dado, viendo como la fortaleza en alguna dimensión (por ejemplo ARTICULACIÓN: «participamos en muchas redes») se relacionan con los de otra (CONOCIMIENTO: «obtenemos mucha información y conocimiento por la posibilidad de los intercambios»).

Ejemplo...

- Si elegimos el casillero marcado en la tabla con el número «A», podemos preguntarnos: ¿Cómo se relaciona la capacidad de movilización con tener prioridades claras? - En el casillero marcado con «B» nos preguntamos: ¿Qué significa tener una estrategia que responda a luchas y construcciones en diferentes escalas? - En «C»: ¿Cómo se relaciona la capacidad de fiesta con la efectividad de la organización”? - Hagamos el ejercicio eligiendo 4 o 5 casilleros y relacionando las claves que se cruzan en él.


Preguntas orientadoras
(a manera de disparadores de la reflexión)

PRIORIDADES

  • ¿Los miembros de la organización tienen una mirada común sobre los problemas de la organización, de las personas, comunidades y sector social para el que trabajamos?
  • ¿Hemos tenido espacios concretos en la organización donde hemos intentado priorizar cuestiones, establecer prioridades?
  • De uno a diez, ¿cuál es el nivel de claridad que consideramos que tiene nuestra organización respecto a lo que sucede en nuestra comunidad, región? ¿Y en el país?
  • Si les preguntáramos a cada miembro por separado de la organización, ¿coincidirían al señalar los tres problemas más importantes que debemos asumir como prioritarios?

MOVILIZACIÓN

  • ¿Qué significa para nosotros “movilizarnos”?
  • ¿Consideramos que nuestra organización tiene capacidad de movilización?
  • ¿Cuáles son las experiencias de movilización de nuestra organización que recordamos?
  • ¿Qué otras movilizaciones en nuestro sector o región conocemos?
  • ¿En cuáles hemos participado? ¿Por qué lo hicimos? ¿Cómo evaluamos esa participación?
  • ¿En qué movilizaciones estaríamos dispuestos a participar? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los actores, intereses, problemas, marcos organizativos donde consideramos que podríamos o debiéramos movilizarnos?

ESCALA

  • ¿Qué vínculos tenemos a nivel local, provincial, regional, nacional, latinoamericano y global?
  • ¿Tenemos una reflexión sobre cómo son y cómo manejamos esos vínculos en la organización?
  • ¿Qué capacidad de información, relacionamientos, acción a distinta escala nos permiten estos vínculos?

ESTRATEGIA

  • ¿Tenemos una estrategia explicitada en nuestra organización?
  • ¿Hemos realizado algún proceso de planificación estratégica?
  • ¿La cuestión del poder y los poderes está considerada en esa estrategia? O dicho de otro modo: ¿consideramos que hemos reflexionado estratégicamente sobre el poder en el marco de nuestra organización?

PROPUESTA

  • ¿Hemos elaborado alguna propuesta referida a los problemas que enfrentamos como organización?
  • ¿Qué grado de elaboración y explicitación tiene la propuesta? ¿Es sólo una idea? ¿Es un pequeño proyecto? ¿Es una propuesta global? ¿Propone soluciones puntuales o abarca el problema desde sus causas profundas?
  • ¿Hemos hecho alguna vez un proyecto de ley?
  • ¿Hemos respaldado nuestra propuesta con experiencias concretas, llevando a cabo iniciativas que demuestren que es posible? ¿La hemos hecho pública? ¿La hemos compartido con otras organizaciones? ¿La hemos presentado en los ámbitos del estado o de los partidos políticos?

PLURALISMO

  • ¿Tenemos relaciones estables con un conjunto de otras organizaciones? ¿Todas las organizaciones con las que nos relacionamos son “iguales a nosotros”? ¿Son diferentes? ¿Qué tan diferentes?
  • ¿Nos relacionamos con organizaciones de otros sectores y que viven otras realidades? ¿Estamos acostumbrados a discutir de manera seria, respetuosa pero firme con representantes de organizaciones y sectores de la sociedad que no piensan como nosotros?
  • ¿Aceptamos dentro de nuestras propias organizaciones las diferencias o suponemos que hay que eliminarlas para funcionar correctamente? ¿Qué adjetivos utilizamos en general para clarificar a los que no piensan como nosotros?
  • ¿Convivimos con el conflicto o tratamos de eliminarlo como algo totalmente negativo?

ORGANIZACIÓN

  • ¿Nuestra organización tiene una estructura clara, asumida por todos? ¿Tiene un grado de formalidad suficiente? ¿Es una estructura flexible, que permite actuar rápido, de manera descentralizada pero orgánica?
  • ¿Hay rotación en la conducción de la organización? ¿Sabemos aprovechar la instancias de la organización para discutir los problemas de la misma?
  • ¿Ha cambiado la estructura de nuestra organización con el tiempo? ¿Ha sido de manera ordenada o espontánea?
  • ¿Tenemos diferenciados y articulados los ámbitos de reflexión y formación de los ámbitos de toma de decisiones?
  • ¿Nos manejamos por consensos o por votos? ¿Para qué sirve cada una de estas maneras?
  • ¿Hay tareas bien diferenciadas y democráticamente asignadas en la organización? ¿Rotan?

AUTONOMÍA

  • ¿Nos sentimos “independientes” como organización? ¿Qué significa esto para nosotros? ¿En qué sentido?
  • ¿De qué, de quiénes y en qué cuestiones somos “independientes”?
  • ¿Consideramos que nuestra organización es una organización autónoma? ¿Por qué?
  • ¿En qué medida nuestra organización depende de otros grupos o sectores para tomar sus decisiones? ¿En qué aspectos o temas? ¿Cuáles son esos sectores que tienen influencia en la organización sin ser “de adentro” de la misma?
  • Cuando enfrentamos decisiones en nuestra organización: ¿Tenemos claro qué es “lo negociable” con otros sectores y qué cosas son “innegociables”? ¿Sabemos usar esta diferenciación a favor de la organización? ¿Revisamos habitualmente esto?
  • ¿Sabemos tomarnos “tiempos internos” en la organización, para tomar distancia y evaluar cómo aliarse, negociar o enfrentarse a otros sectores y actores?
  • ¿Cuál es la diferencia para nosotros entre ser una organización autónoma y ser una organización aislada? ¿Y cuál es la diferencia entre ser “independientes” y ser “sectarios”?

ARTICULACIÓN

  • ¿Participamos en redes y articulaciones? ¿Cuáles?
  • ¿Consideramos que son pocas articulaciones, muchas, o las necesarias?
  • Hay diferentes niveles de acercamiento-articulación: desde el conocimiento mutuo, pasando por la acción conjunta, hasta los acuerdos políticos de fondo y la opción de pertenencia común a redes y movimientos. ¿De qué tipo son las articulaciones en las que participamos?
  • ¿Hay diferentes “profundidades” de una articulación: puede ser por cuestiones puntuales, por identidad en el mismo sector, por cercanía geográfica, por proyectos o para la consecución de recursos, o también por el acuerdo en objetivos políticos y estratégicos? ¿Qué tipo de articulaciones tenemos considerando su “profundidad”?
  • ¿Participar en más redes, significa siempre estar más articulados?
  • ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las articulaciones en las que participamos?

CONOCIMIENTO

  • ¿Qué significa para nosotros “tener conocimiento propio” en la organización?
  • ¿Consideramos que la organización usa y produce conocimiento?
  • ¿Cuáles conocimientos? ¿Dónde lo produce?
  • ¿Hay un solo tipo de conocimientos o hay varios?
  • ¿Cómo están “distribuidos” el conocimiento y la información en nuestra organización? ¿Todos manejan el conocimiento la información, o sólo algunos?
  • ¿Cuáles son los conocimientos e informaciones que consideramos relevantes y más prioritarios para la organización? ¿Cómo lo obtenemos?
  • ¿Sabemos obtener y compartir el conocimiento y la información de y con otros?
  • ¿Tenemos alianzas y contactos con instituciones especializadas -educativas, de investigación, universidades- que nos ayuden a fortalecer el conocimiento y la información?
  • ¿Qué medios de información propios tenemos? ¿Qué medios de otros aprovechamos o podríamos aprovechar?
  • ¿Qué grados de reflexión sobre nuestra realidad y nuestra práctica tenemos en la organización?
  • ¿Hemos hecho alguna vez un proceso de “sistematización” de la práctica?
  • ¿Cómo son las instancias de formación en nuestra organización?

IDEOLOGÍA

  • ¿Qué significa para nosotros “tener una ideología”? ¿Lo consideramos necesario?
  • ¿Consideramos que nuestra organización tiene una ideología clara y explicitada?
  • ¿Qué visión del mundo, de la vida y de la historia tenemos? ¿Con qué valores, con qué explicaciones nos manejamos?
  • ¿Tener una “ideología propia” es lo mismo que tener una “cultura propia”? ¿Cómo se relacionan ambas cosas?
  • ¿Cómo se construye, cómo se crea una ideología en la organización?

FIESTA

  • ¿Nos damos espacios en la organización para celebrar el trabajo, la fraternidad y la solidaridad?
  • ¿Celebramos las luchas y lloramos las derrotas o las dejamos pasar?
  • ¿Consideramos que somos una organización “alegre” o una organización “amarga”? ¿Nos damos espacios para encontrarle sentido humano, vital, a lo que hacemos?
  • ¿Sabemos descansar de la acción, detenernos para descansar o estamos siempre actuando sin parar?
  • ¿Cuáles son nuestras maneras de festejar? ¿Qué tienen de bueno y de malo esas maneras de festejar?
  • ¿Cómo podemos reforzar la capacidad de “fiesta” de nuestra organización?

Estas técnicas son sólo ideas disparadoras. Cada grupo, y sus respectivos dirigentes o animadores podrán utilizarlas de diferente manera y encontrarles nuevas maneras de uso.

De la misma manera, los puntos desarrollados harán surgir otros igualmente importantes. Y pueden surgir nuevas técnicas y metodologías que otros grupos pueden aprovechar si las compartimos.

Así, compartiendo cada paso, “podremos poder”. Iremos “pudiendo” para generar nuevas ideas y posibilidades que nos permitan crear condiciones para que podamos juntos. No estamos quizás en tiempos de grandes construcciones, pero en cada ladrillo de la construcción podemos sembrar dinamismos de construcciones más grandes, de una sociedad donde todos puedan vivir.

Invitamos a los grupos que apliquen las técnicas desarrolladas en esta cartilla, a enviarnos sus comentarios, propuestas, reflexiones, evaluaciones a

contacto@colectivociudadania.org.ar


Autor: Nestor Borri - contacto@colectivociudadania.org.ar