18 junio 2007

Tensiones y desafíos para el modelo económico en Argentina

dilemas de CRECIMIENTO


Retomamos las "fichas" de mapas comenzando una serie abordajes y debates sobre el escenario económico de la etapa actual de Argentina y América Latina. Los modelos, las dinámicas, los conflictos, los actores, los desafíos que se presentan.

Presentamos a continuación un artículo para el debate y la reflexión. Esperamos sus aportes y comentarios en el blog de mapas: www.ciudadania.org.ar/mapas





Administrar la abundancia

Por Alfredo Zaiat

La Argentina es un laboratorio casi perfecto para los profesionales entretenidos por estudiar economía. No es una novedad que se trata de un caso especial analizado a nivel internacional, pero igualmente no deja de sorprender que todavía siga brindando bastante material en ese sentido. No se puede decir en ese aspecto que el país no es fiel a sí mismo en desorientar y poner a prueba hasta a los más entusiastas. En un recorrido corto, dejando de lado el antecedente primario de que perteneció al lote de las top ten a comienzos del siglo pasado y que quedó fuera de ese tren, la economía argentina pasó por el experimento del enfoque monetario de la balanza de pagos con la tablita de Martínez de Hoz, por el descontrol fiscal y monetario que derivó en la hiperinflación de Alfonsín, por la entrega del manejo del Palacio de Hacienda al Grupo Bunge & Born con Menem y luego la repetición del esquema del atraso cambiario con la convertibilidad de Cavallo, por el posterior estallido y megadevaluación que la hundió en una impresionante crisis, hasta el actual momento de acumular el ciclo de crecimiento sostenido a tasas altas más importante de su historia. Puede ser que por esos antecedentes turbulentos y la sucesión de pronósticos fallidos las evaluaciones sobre lo que está pasando tengan una cuota de dramatismo exagerada. Hoy, el “problema” es cómo administrar la abundancia, no la escasez, ni la inminencia de un caos por desequilibrios macro. Sin embargo, la mayoría de los economistas presenta la actual situación con tantos fantasmas como si la película fuera de terror. Y lo peculiar es que ignoran o minimizan precisamente las debilidades del actual modelo, que tienen que ver con consolidar mercados oligopólicos y una matriz de distribución del ingreso desigual.

La tensión máxima en el sistema energético nacional como la presión sobre los precios refieren a estructuras de determinados mercados que no están preparados para acompañar un sendero de crecimiento. Esos dos frentes de tormenta (energía e inflación) no contienen ingredientes de las crisis del pasado sino que se explican en que el sector privado no invierte al ritmo que marcha la economía, y, si lo hace, es con rezago, protegiendo tasas de ganancias muy elevadas. En un interesante informe para el debate del economista Miguel Bein (Aquiles también tenía un talón...) se indica que “el tipo de cambio excepcionalmente alto generó una fenomenal transferencia de recursos, inicialmente vía la licuación de pasivos y luego vía transferencias de rentabilidades de los sectores primarios y de servicios a la industria”. Agrega que, sin embargo, “no generó, al menos por ahora, la reinversión de esa súper renta que imaginaban los hacedores de política”. Con ese diagnóstico, expone tres preguntas: 1. “¿Qué se puede esperar de esta dinámica a medida que el tipo de cambio vaya perdiendo su excepcionalidad y se encamine a uno alto, ma non troppo, en los próximos tres años?” 2. “¿Tendrá el Gobierno la capacidad para generar una nueva agenda de incentivos estables a la inversión para poner la rueda en marcha?” 3. “¿Enamorará la Argentina al capital industrial en una unión duradera?”

Las respuestas a esos interrogantes pueden ofrecer pistas sobre el comportamiento futuro de las principales variables, puesto que luego de una veloz recuperación hasta alcanzar elevados niveles de utilización de la capacidad instalada, la economía ha quedado inversión-dependiente para extender la frontera de producción y así sostener un ritmo acelerado de crecimiento. Pero esas preguntas y respuestas aún desconocidas se presentan incompletas debido a que se deposita exclusivamente la responsabilidad en las señales que debería emitir el Gobierno. Resulta evidente que es esencial el rumbo que se indica desde el Estado para incentivar al sector privado. En ese sentido, Aldo Ferrer suele explicar con suma claridad que los empresarios reaccionan a los estímulos que desde el Estado se emiten. Uno de los economistas del Plan Fénix provoca diciendo que si en las décadas del ’80 y del ’90 se hubieran traído al país a emprendedores japoneses, coreanos o estadounidenses, al cabo de seis meses hubieran estado especulando en lugar de transitar el camino de la producción. Pero eso no explica todo. También juega el compromiso del sector privado en un proyecto de desarrollo, lo que motiva también tres preguntas: 1. ¿Qué se puede esperar de la clase empresaria argentina que no puede definir cuál es su lugar en un proyecto de país, más allá de buscar subsidios del Estado, conseguir rápidas y elevadas tasas de ganancias y polemizar un corto plazo ideologizado? 2. ¿Tendrán los emprendedores locales la capacidad para generar una cultura industrial y de trabajo? 3. ¿El capital industrial se convencerá de que el mercado interno tiene que ser abastecido para la mayoría en cantidades suficientes y precios estables y, por lo tanto, sus proyectos de inversión que buscan ganar mercados externos no tienen que desplazar al doméstico?

Ambos integrantes de ese matrimonio tienen que ofrecer las respuestas respectivas para esta “oportunidad única” que brinda un contexto internacional favorable. No es sólo el Gobierno el sujeto que estaría desaprovechándola sino también el sector privado que, en no pocas ocasiones, queda atrapado de discusiones irrelevantes. Si se pierde esta oportunidad, será responsabilidad de ambos miembros de esa pareja. Bein lo dice a su modo: “Paradójicamente, hoy en la Argentina los mayores problemas que debe manejar la política económica surgen de la dificultad que enfrenta la gestión para administrar las buenas noticias que vienen del escenario internacional, caracterizado por la tendencia ‘secular al alza’ que siguen mostrando los términos del intercambio y la fenomenal liquidez, que presiona aún más sobre el recorrido del tipo de cambio real vía precio del dólar, como ocurre en Brasil, o vía aceleración de la inflación como en el caso argentino”.

Quedar encerrados en debates repetitivos (tipo de cambio, situación fiscal y política monetaria) que, a esta altura, deberían estar saldados o, por lo menos, en un segundo plano, tanto para unos y para otros, refleja, simplemente, que las respuestas a esas incógnitas no son fáciles de encontrar. Si esa búsqueda sigue siendo deficiente, la mochila de la oportunidad perdida por no haber sabido administrar la abundancia la deberán cargar varios sobre la espalda.

Fuente: Página/12 – Suplemento Cash -  10 de junio de 2007, Bs. As.

11 junio 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 11


FICHA DE TRABAJO Nº 11
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TRABAJO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 2 de 3)

Ariel Orazzi


Menos salarios / menos ocupación /
MENOS DISTRIBUCIÓN

El nivel de los salarios y el grado de ocupación son los principales factores que influyen en la distribución de la riqueza.
La actual distribución del ingreso en Argentina es la más desigual de la historia y es el resultado de las políticas económicas -implementadas desde la dictadura militar de 1976 en adelante- que destruyeron la ocupación y el salario que los trabajadores habían alcanzado en tiempos del peronismo con el “modelo de sustitución de importaciones”.
Con la dictadura militar que derrocó al segundo gobierno peronista en 1955, los ajustes que se hicieron llevaron a una importante caída de la participación de los trabajadores en los ingresos. Sin embargo, en los años '60, los trabajadores pudieron recuperar una distribución del ingreso más equitativa. Esto se debió tanto a la segunda etapa del modelo de sustitución de importaciones -fuertemente asentado en el mercado interno- como a la contundente movilización social amplificada por la consolidación del sindicalismo combativo y antiburocrático (fueron los tiempos en los que se gestaron los actores populares que más tarde protagonizarían episodios como el Cordobazo en 1969).
Pero con los cambios instrumentados a partir de la última dictadura militar, en 1976, fue diferente. Ya desde el principio, los militares produjeron una drástica modificación en la distribución del ingreso.
En muy poco tiempo, la participación de los trabajadores en la riqueza producida cayó al 30%, a diferencia del casi 50% de 1974.
Esto se debió, en primer lugar, a la sangrienta represión que llevó a desarticular por la violencia física la fortaleza del movimiento obrero. En segundo lugar, porque la nueva política económica de apertura comercial y financiera terminó con la sustitución de importaciones y debilitó la posición de fuerza de los trabajadores.
Se llevó adelante un proceso de “desindustrialización” que terminó con la industria nacional y trajo aparejado elevados índices de desempleo.
El desempleo se incrementó notablemente en la década de los '90 por la “desregulación del mercado de trabajo” impulsada por los organismos financieros internacionales y los grupos económicos dominantes locales. La misma formó parte del vasto proceso de destrucción de las funciones básicas y estratégicas del Estado que se implementó durante estos años.

El efecto combinado del aumento del desempleo y disminución del salario real significó un aumento en la desigualdad de la distribución del ingreso en las tres últimas décadas. Mientras que en 1974 la diferencia de ingresos entre el 10% de los hogares más pobres y el 10% de aquellos hogares más ricos era de 9,5 veces, dicha proporción se elevó hasta 46,1 veces en el año 2002.

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Capital y Trabajo: la puja por la Distribución

En un país, la distribución del ingreso es el resultado de la lucha entre los sectores del capital y los sectores del trabajo por la apropiación de la riqueza generada.

CAPITAL

Los sectores del capital son aquellos que tienen la capacidad de comprar y explotar -directa o indirectamente- la fuerza de trabajo de los trabajadores y apropiarse del excedente de riqueza producido.
En la cúpula de este sector, están los grandes propietarios de medios de producción.
No se trata de un bloque uniforme y homogéneo; está conformado por actores muy diversos con intereses muchas veces contrapuestos y, aunque han sabido ponerse de acuerdo en más de una ocasión, no dejan de tener conflictos entre ellos. Actualmente podemos diferenciar:
  • Empresas estatales
  • Empresas locales independientes
  • Empresas de grupos económicos locales
  • Empresas trasnacionales
  • Empresas de conglomerados extranjeros

También es posible diferenciarlos por:

  • su tamaño (capital, cantidad de empleados, filiales, etc.)
  • su participación o no en los procesos de privatización de los años '90
  • su pertenencia a la “cúpula empresaria”, o sea, al conjunto de empresas que obtienen mayores utilidades económicas


TRABAJO

Los sectores del trabajo son los grupos de la población cuya principal riqueza es su fuerza de trabajo: asalariados registrados y no registrados, jubilados, cuentapropistas y beneficiarios de la seguridad social... los sectores populares. Se desempeñan en diversas formas de trabajo (desde la industria hasta el campo, desde las empresas privadas hasta las instituciones públicas, desde trabajos concretos que exigen fuerza física hasta otros más simbólicos y culturales). Incluso aquellas formas de trabajo que en general no son reconocidas como tal o son invisibilizadas (como el trabajo doméstico, por ejemplo). Vale aclarar que los desocupados también son trabajadores.
En las últimas décadas, los sectores del trabajo se han caracterizado por su creciente heterogeinización y fragmentación:
  • trabajadores plenos
  • desocupados plenos
  • precarizados (informales, en negro)
  • cuentapropistas
  • subocupados y sobreocupado

Los conflictos históricos entre estos dos sectores se ponen de manifiesto en las constantes variaciones, los tires y aflojes, en la situación de la distribución del ingreso en el país a través de los años.

Ariel Orazzi

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
9 DE JULIO
Más trabajo / más salario / MÁS DISTRIBUCIÓN


04 junio 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 10


FICHA DE TRABAJO Nº 10
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TRABAJO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 1 de 3)



IDEAS FUERZA

1 /  El trabajo es una cuestión determinante para construir una sociedad justa y democrática consistentemente.

2 /  Históricamente, la problemática del trabajo ha ocupado un lugar central para los sectores populares; ha sido el factor aglutinante de grandes luchas y construcciones.

3 /  En Argentina, tenemos la memoria y la experiencia del trabajo como mecanismo primordial para la distribución de la riqueza: se pudo distribuir cuando se creó trabajo.

4 /  En los últimos 30 años, el neoliberalismo desarticuló al mundo del trabajo y buscó deshabilitar a los trabajadores como sujetos políticos, como actores con la capacidad de influir en los destinos de la sociedad.

5 /  El grueso achique de los salarios y los altos índices de desempleo han sido los dos principales ataques que posibilitaron esta cuestión.

6 /  En cada una de las grandes crisis económicas que nuestro país ha atravesado (1975-1976, 1982, 1989-1990, 1994-1995, 1998-2002), se produjo un salto en el desempleo, una brusca caída de los ingresos, un aumento en el nivel de pobreza y una profundización de la desigualdad respecto a la etapa anterior. A grandes rasgos, se produjo una caída en escalones en donde si bien después de cada crisis la situación se estabilizó o mejoró, nunca volvió al nivel alcanzado anteriormente.

7 /  La crisis del salario, que tuvo su momento más grave en la década de los '90 fue lo que permitió minar la participación de la clase trabajadora en la riqueza producida en el país. La desocupación y el deterioro laboral han sido, entonces, uno de los principales factores de disciplinamiento y sometimiento de la mayoría de nuestra sociedad durante las últimas décadas.

8 /  Las políticas neoliberales instaladas llevaron la cuestión del desempleo al terreno de lo asistencial. Como parte de las tantas “consecuencias no deseadas” del funcionamiento del mercado, el trabajo se volvió objeto de políticas compensatorias y de planes sociales.

9 /  En el marco de la reactivación económica vivida desde el 2002, la baja acentuada de la desocupación y la subocupación, convive con una gran cantidad de trabajadores precarizados, una concentración muy elevada del ingreso y niveles notablemente elevados de pobreza. Hoy en Argentina, se puede trabajar y ser pobre o indigente al mismo tiempo.

10 /  El grado de articulación, presencia e incidencia de los sectores populares, y en particular de las organizaciones de trabajadores es central para orientar, condicionar y participar en las decisiones sobre el tipo de integración regional que se construirá en el continente, y el perfil con que nuestras sociedades responderán en el futuro al proceso de globalización que las atraviesa.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
11 DE JUNIO
PROCESOS HISTÓRICOS Y ACTORES


28 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 9


FICHA DE TRABAJO Nº 9
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 3 de 3)

Fotografía: Marcelo Moura
Fotografía: Marcelo Moura


MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS
DESAFÍOS PARA LA INTEGRACIÓN REGIONAL
DESAFÍSO PARA LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Por todo esto es que género no es sinónimo de mujer. Se trata más bien de una mirada cuestionadora de todas las relaciones sociales a partir de las asimetrías que se manifiestan en la relación de varones y mujeres en una sociedad.

En este sentido, es importante el concepto de articulación de la perspectiva de género, que no implica agregar un componente femenino a las actividades que ya existen simplemente “aumentando” la participación de las mujeres, sino examinar los significados y el impacto que tiene tanto para varones y mujeres cualquier tipo de acción pública planificada: legislación, políticas y programas.

Se trata de revisar las representaciones de varones y mujeres, cuantitativa y cualitativamente, que revelarán la existencia de estructuras jerárquicas y la falta de cumplimiento de compromisos asumidos.

Se trata también de disponer de recursos para profundizar los procesos de igualdad de oportunidades.

Se trata de analizar los valores dominantes de nuestra cultura, roles y estereotipos históricamente asignados a varones y mujeres para transformar estructuras y prácticas vigentes que son las que producen discriminación y subordinación.

Se trata de leer los conflictos y concebir las luchas para lograr la participación equitativa de todas y todos en el ámbito público y la equidad en el acceso a bienes políticos, culturales, económicos.

 ATRAVESANDO FRONTERAS

Pese a que la mujer argentina y latinoamericana logró en el siglo XX conquistas fundamentales -voto, acceso a la educación y la universidad, ingreso al mercado laboral, presencia en cargos públicos- el siglo XXI se presenta como un camino lleno de desafíos.

Hoy, no sólo busca salir del yugo doméstico, sino también superar la violencia, el abuso sexual, la discriminación laboral y salarial, la pobreza. Busca además la manera de conseguir igualdad en el acceso a cargos públicos y de gobierno.

Es en este sentido que no va a ser posible una integración de la región conformada por nuestros países del MERCOSUR en tanto y en cuanto un 50% de la población esté discriminada. La de género es una problemática ineludible para cualquier propuesta de cambio político-social. Las mujeres latinoamericanas sufren un sistema de doble opresión, debido a la vigencia de relaciones patriarcales y a la propia opresión del sistema capitalista.

Para una mejor integración debemos:

  • Incorporar el enfoque de género en las agendas económicas nacionales y en el sector empresarial promoviendo una mayor participación de las mujeres en las áreas de decisión.
  • Fortalecer el trabajo sindical en las políticas de igualdad de oportunidades, introduciendo la perspectiva de género en las negociaciones colectivas.
  • Elaborar y profundizar estrategias conjuntas de lucha contra la trata, tráfico y contrabando de mujeres niñas y niños a partir de la visibilización de la problemática en el ámbito del MERCOSUR.
  • Incorporar la perspectiva de género en los nuevos acuerdos fronterizos sobre la integración del MERCOSUR.
  • Generar conciencia acerca del impacto de la integración regional en el empleo de las mujeres en el área laboral.
  • Promover la igualdad de género en el ámbito empresario, apoyar microemprendimientos de mujeres, poder contar con estadísticas confiables por sexo de la mano de obra femenina
  • Estudiar estrategias para incluir “la cláusula de género” en todas las instancias del Mercosur y elaborar mecanismos de protección de género en los futuros acuerdos que celebre el Mercosur.
  • Articular las organizaciones. En este sentido es que viene funcionando MARCO SUR donde coordinan ONG y redes regionales, unas con carácter de convocantes y otras como adherentes. Trabaja por equipos temáticos e integra: el Comité Internacional del Foro Social Mundial.
La equidad de género de cara a la distribución de la riqueza en la Argentina es una necesidad para la sociedad, una exigencia para el Estado, un horizonte para la integración regional, y un desafío para las organizaciones sociales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
4 DE JUNIO
TRABAJO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


21 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 8


FICHA DE TRABAJO Nº 8
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 2 de 3)

Fotografía: Ariel Orazzi
Fotografía: Ariel Orazzi


¿CÓMO SE ARTICULA LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA?

// En primer lugar, para ver esto es necesario preguntarse de qué manera se articulan, se relacionan y se interrogan mutuamente este conjunto de temas que afectan la calidad de vida y las diferentes posibilidades y oportunidades que una sociedad ofrece a varones y mujeres para desarrollarse con dignidad y autonomía.

// En segundo lugar, este conjunto de temas muestran que la importancia de la distribución de la riqueza va a acompañada a la necesidad de reconocer los límites del planteo, distribuir la riqueza es necesario pero no es suficiente para garantizar mejores condiciones de vida de la población, especialmente si se toma la perspectiva de las mujeres y, más aún, de las mujeres de los sectores populares.

// Implica ver cómo la cuestión de la distribución en términos económicos requiere no sólo una necesaria contrapartida en los político (distribuir el poder) sino también en lo simbólico. En este sentido, es necesario hablar no sólo de las luchas y los proyectos de distribución, sino también de los conflictos, luchas y propuestas por el reconocimiento.

// Finalmente, se trata de pensar no sólo la distribución de la riqueza, sino la generación de condiciones de apropiación, oportunidades de acceso y de disfrute de esos bienes distribuidos.

En este sentido, es necesario asumir la equidad de género en unas propuestas de distribución de la riqueza como desafío para Argentina y para las organizaciones sociales, permite enriquecer, complejizar y profundizar los planteos de cara a las apuestas por una sociedad más justa y una acción transformadora, de cara a la dignidad de todas y todos.
Porque las mujeres no sólo quieren, pueden y deben decidir sobre su cuerpo sino que además plantean las implicancias que la equidad de género tiene para:

  • la igualdad de las condiciones de trabajo.
  • la paridad en la toma de decisiones.
  • la equidad en el acceso a los cargos políticos electorales.

El diseño de políticas públicas y de proyectos sociales -y finalmente de modelos de sociedad, de democracia, de convivencia- que contemplen,
en su diseño,
en sus objetivos,
en su modo de implementarse:

  • las situaciones y eventos históricos y sociales  que afectarán de manera diferencial a varones Y mujeres.
  • la situación, condición y posición de género de los 4 implicados, así como los niveles de  involucramiento de varones y mujeres.
  • las demandas planteadas por mujeres y varones, sobre la base de diseños participativos que  contemplen la equidad de género.
  • la identificación de normas y patrones que afectan  en formas diferenciadas a varones y mujeres.
  • la división social del trabajo en los involucrados.
  • el acceso, uso y control equitativo de los recursos,  bienes y servicios.
  • las tendencias democráticas de varones y mujeres.
  • la participación efectiva en términos equitativos en la toma de decisiones y la planificación  y realización de actividades.
  • las explicitación de opiniones de los involucrados en relación a la equidad de género y los derechos de las mujeres.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
28 DE MAYO
DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA: MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS


14 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 7


FICHA DE TRABAJO Nº 7
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 1 de 3)

Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero
Fotografía: Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero


IDEAS FUERZA

1 /  Los últimos 30 años -y en particular la década de los ´90-, se consolidó en Argentina una estructura social marcada por una profunda desigualdad, profundas exclusiones, niveles nunca vistos antes de pobreza y desempleo. Todavía estamos bajo los efectos de esa catástrofe.

2 /  Esa crisis desestructuró, sobre todo, un tipo de sociedad cuyos conflictos, actores y maneras de pensarse y reconocerse estaba marcada en gran medida por las estructuras y la presencia del trabajo -como integrador de la sociedad y la vida de los individuos y los colectivos sociales- y del Estado -como elemento cohesionador de la sociedad-.

3 /  Uno de los efectos contradictorios de la crisis y de las maneras en que la sociedad y, en particular, los sectores populares la afrontaron, fue que puso a la vista problemáticas, tensiones, conflictos y también demandas y derechos que en otras etapas de la historia del país quedaban soslayados o no eran percibidos con la misma intensidad.
4 /  La cuestión de género, los conflictos de poder y las asimetrías entre varones y mujeres constituyen uno de estos ejes centrales que, contradictoriamente, tomaron un fuerte lugar en la agenda de los sectores populares en estos procesos.

5 /  Esta presencia, este emergente de las luchas y las resistencias, se sostiene en un proceso general de toma de conciencia de la sociedad y fundamentalmente de las mujeres. Como también sus procesos organizativos y reivindicativos y la emergencia de nuevas sensibilidades.

6 /  La discriminación, el ejercicio desigual del poder de un género sobre otro, afecta no sólo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto.

7 /  Por eso los derechos de las mujeres, en tanto derechos humanos, son importantes para que la distribución de la riqueza sea efectiva no sólo en las intenciones sino en la vida y oportunidades concretas de todos y todas.

8 /  Las políticas de prevención de la violencia, de reconocimiento de derechos, de no discriminación y de garantía de los derechos sexuales y reproductivos, así como la creación y ampliación de las secretarías o áreas de la mujer en los diferentes niveles estatales son fundamentales.

9 /  Se trata de una lucha de mujeres y varones por la dignidad de las personas.

10 /  Es posible y necesario incorporar el enfoque de género en las prácticas de las organizaciones sociales y la ciudadanía, y también en las agendas económicas y políticas nacionales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
21 DE MAYO
CÓMO SE ARTICULAN LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


07 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 6


FICHA DE TRABAJO Nº 6
Extractos de cuaderno de trabajo sobre TIERRA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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TIERRA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fotografía: Grupo MiradaPhoto
Fotografía: Grupo MiradaPhoto


MÁS SOBERANÍA / MÁS DESARROLLO / MÁS DISTRIBUCIÓN

NECESIDAD PARA LA SOCIEDAD

Con la devaluación del 2002, se manifestó, con más fuerza todavía, la importancia del campo argentino para el desarrollo. Pensar y hacer viable un proyecto de país para las mayorías populares nos lleva necesariamente a preguntarnos qué hacer con la problemática de la tierra en Argentina.
No sólo qué hacer con el campo: qué hacer con los recursos naturales, qué hacer con los alimentos, qué hacer con la industria, qué hacer con el perfil productivo, qué hacer con las políticas públicas en general.
Una reforma agraria integral es una necesidad de la sociedad porque el modelo de desarrollo que tenemos en Argentina ha generado pobreza, indigencia y exclusión.

EXIGENCIA PARA EL ESTADO

Una reforma agraria integral requiere replantear el papel del Estado democrático. Sobre todo en una sociedad en la cual la economía se vio afectada por la reducción del aparato público, la retirada de la inversión productiva para pequeños productores y la eliminación de mecanismos de regulación del mercado.
Es necesario un Estado democrático y de derecho, que haga efectiva la justicia y el pleno respeto de los derechos humanos, eliminando las desigualdades de nuestra sociedad; y enfatizando en la lucha contra la marginación y exclusión, especialmente de la mujer y de los pueblos campesinos e indígenas.
Una reforma agraria integral es una exigencia para el estado y tiene en su corazón un conjunto de políticas distributivas y políticas de reconocimiento. Tiene como eje la soberanía alimentaria y debe partir de:

  • El derecho a la tierra.
  • El derecho a vivir dignamente en ella -se necesitan herramientas y políticas necesarias para poder hacerlo-.
  • El derecho a tener los servicios necesarios para vivir (caminos, salud, educación, luz, agua).
  • Seguridad social para los campesinos.
  • Mercados y leyes para poder comercializar lo producido.
  • Producción de semillas propias. El derecho a producir los propios alimentos, ecológica y culturalmente apropiados. Defender el derecho a una alimentación sana para todos y todas.

En torno a esos principios, el Estado debe garantizar políticas públicas para el desarrollo que distribuyan y democraticen la tierra, los recursos y las posibilidades de producción.

El estado debe ponerle límite a la concentración de tierras y buscar formas de redistribuirla para favorecer el regreso de las familias al campo. El estado debe financiar a los pequeños y medianos productores, generando políticas promocionales para cada actividad.
Son necesarias, políticas para el acceso a la tierra y al agua (potable y para riego); la recuperación de la agricultura familiar y la siembra, cultivo y protección de semillas nativas y criollas; el acceso a una salud y una educación de calidad; la protección de lo derechos laborales y el acceso a la previsión social en el campo; el trazado de caminos y la democratización de medios de comunicación; el acceso a la energía y el desarrollo de
energías no renovables; el reconocimiento de comunidades campesinas e indígenas por parte de la justicia; la diversidad cultural de los pueblos.

El estado debe ser garante de estas y otras políticas abriendo espacios para participación de sectores
campesinos e indígenas en el diseño, ejecución y control de las mismas.

DESAFÍO PARA LAS ORGANIZACIONES

¿Ante qué tipo de desafío se encuentran las organizaciones sociales?
La cuestión de la tierra en Argentina no se trata sólo de un problema de las organizaciones campesinas e indígenas, del mismo modo en que no se trata de una problemática que atañe sólo al campo y lo rural.
No se trata sólo de un problema económico, pero tampoco es sólo un problema de revalorización de la cultura y recuperación de la identidad de los sectores campesinos e indígenas. Con plantearlo desde ahí no alcanza.
Es un desafío político que implica reconocer los procesos históricos y los conflictos que atraviesan la cuestión. Implica preguntarse por la capacidad de las organizaciones sociales de incidir en la agenda pública. Preguntarse también cómo pararse frente al Estado como actor y como espacio de disputa.
La reforma agraria integral y la soberanía alimentaria desafían a las organizaciones sociales a trabajar juntas en la elaboración de propuestas coherentes y con contenido político, no sectorial. Al mismo tiempo, a no perder la capacidad de movilización y discusión para sostener esas propuestas.
Conlleva además, la construcción de articulaciones y el reconocimiento de las propias posibilidades y –sobre todo- de los propios límites para la acción política. Es necesario ver, además, cómo interpela el problema de la distribución de la riqueza a otras luchas y marca la cancha para la formación de nuevos actores políticos: ir de la demanda a la propuesta, de la fragmentación a la articulación, de lo sectorial a lo político.

HORIZONTE PARA LA INTEGRACIÓN

América Latina tiene en su memoria histórica distintas experiencias de reforma agraria. Es importante recuperar esas luchas y conquistas como eje orientador. El reconocimiento del carácter regional de la problemática nos interpela a la búsqueda de soluciones conjuntas.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
14 DE MAYO
EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

30 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 5


FICHA DE TRABAJO Nº 5
Extractos de cuaderno de trabajo sobre TIERRA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TIERRA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Tierra y distribución de la riqueza
Fotografía: Juan Britos - Plataforma Paraguay sin Excusas contra la Pobreza


IDEAS FUERZA

1/ La cuestión de la tierra es central para definir y concretar un modelo de desarrollo que se conjugue con una justa distribución de la riqueza. Debe ocupar un lugar primordial en la agenda pública, las políticas de gobierno y de las organizaciones
sociales.

2 / La tierra es un soporte para la vida. Para la producción necesaria y no reemplazable de alimentos, bienes e insumos para la sociedad argentina.

3 / La tierra es el lugar en torno al cual se organiza la convivencia y la cultura de grandes grupos de población: pequeños productores, campesinos e indígenas. Sostiene y es el marco de espacios y prácticas de reconocimiento colectivo e integración. Por eso es necesario reconocer su función social y cultural.

4 / Distribuir tierra es distribuir posibilidades de vivir y medios de producción para una vida más digna. La soberanía sobre los recursos naturales y el acceso a las semillas como patrimonio público son componentes fundamentales en este sentido.

5 / Una reforma agraria integral es un horizonte clave para la realización de los derechos a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la participación y disfrute de la cultura, a participar en la definición del futuro del país.

6 / El Estado democrático ocupa un rol fundamental frente a la problemática de la tierra y el sostenimiento e implementación de políticas públicas referidas a la tierra y al sector rural con potencial distributivo.

7 / El problema de la tierra no atañe tan sólo a las organizaciones sociales de campesinos e indígenas, de pequeños y medianos productores, sino a toda la sociedad: afecta al modelo de país y al proyecto de sociedad. Es un factor relevante y significativo para la definición y construcción de ciudadanía y del movimiento popular.

8 / En este marco, es necesario reconocer y dar lugar en el modelo de producción a modos de propiedad comunitaria de la tierra y modos de producción familiares y cooperativos.

9 / De la misma manera es central asegurar la plena igualdad de oportunidades y de derechos a la tierra y a los recursos naturales desde una perspectiva de equidad de género.

10 / América Latina tiene una larga historia de conflictos y movilización popular en torno al problema de la tierra. Al día de hoy, la dimensión regional de la problemática desafía a los estados y movimientos sociales de manera conjunta a la búsqueda de soluciones y propuestas para la pobreza y la injusta distribución de la riqueza que atraviesa el continente. Por eso la cuestión de la tierra es un eje significativo y prioritario en relación al tipo de integración regional que se construya en el continente.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
7 DE MAYO
DESAFÍOS Y PROPUESTAS FRENTE A
LA PROBLEMÁTICA DE LA TIERRA:
MÁS SOBERANÍA / MÁS DESARROLLO / MÁS DISTRIBUCIÓN



23 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 4


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 4 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

(parte 4)

LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
COMO DESAFÍO PARA
LAS ORGANIZACIONES SOCIALES


¿Qué tienen que ver las organizaciones sociales en esta historia?

Composición: Luciana Amado
Composición: Luciana Amado
  • Las organizaciones sociales (en todas sus versiones e identidades: comunitarias, solidarias, barriales, campesinas, de mujeres, de jóvenes -a veces llamadas ONGs, a veces organizaciones de base, a veces organizaciones de la sociedad civil, a veces “de la comunidad”-) han crecido y trabajado durante largos años. De una u otra manera, expresaron demandas, atendieron necesidades, contuvieron y promovieron personas, apoyaron procesos, desarrollaron proyectos. Sostuvieron a gran parte de los sectores populares y de la población en general para atravesar los años más duros de nuestra historia. Y vivir y resistir, a pesar de las condiciones duras, el ambiente hostil y las no pocas persecuciones en un marco de aislamientos e injusticias crecientes.
  • Aquí debemos reconocer: desde el movimiento de los derechos humanos a las organizaciones de desocupados; de las organizaciones campesinas a las ollas populares que luego fueron comedores; los grupos, organizaciones y redes de mujeres; el movimiento de desocupados y las asociaciones de vecinos; las cooperativas y emprendimientos; los grupos de trueque o las comunidades religiosas; y a los trabajadores de diversos gremios que afrontaron luchas y reclamos a lo largo de años fuertemente desfavorables y muchas veces cruentos.
    A todos ellos -si los miramos a la luz de los procesos descriptos más arriba-, es posible reconocerlos como ámbitos, canales, herramientas y dinámicas de expresión, organización y movilización colectiva que en cada etapa, expresaron el conflicto social, por un lado, y las posibilidades de expresarse de los sectores populares.
    (Es posible descubrir cómo el nacimiento concreto de cada organización social y de los distintos "tipos" y "generaciones" de organizaciones, surgieron en cada etapa, frente a un agravamiento de la crisis social, que en general siempre reflejaron profundizaciones de la desigualdad económica y agravamiento de la brecha en la distribución de la riqueza)
  • Así, además de canalizar la protesta, las organizaciones sociales expresaron: la posibilidad de acceder a formas de trabajo y de ingreso más allá del empleo formal asalariado, formas de generar inclusión y sociabilidad en escenarios de exclusión y marginación, formas de defensa de la vida amenazada por la represión, el gatillo fácil y la impunidad, formas de reconocimiento y de asunción de la diversidad ante discriminaciones y derechos negados o deficientemente reconocidos. Maneras de hacer presente la diversidad (aunque a veces esta diversidad dio "coartada" a la desigualdad). Formas de asumir la multiplicidad y variedad de la sociedad y los movimientos (aunque a veces hayan reproducido la fragmentación) y maneras de sostener las luchas y el horizonte colectivo (aunque muchas veces se hayan tenido que replegar a la contención y la resistencia, y en lo pequeño y lo particular).
  • Las organizaciones sociales son de hecho parte de la historia, el escenario y los procesos que se vienen describiendo. Si se asume que gracias a la movilización popular de fines de los ´90 (junto con otro conjunto de factores) se reabrió la posibilidad de reencontrarse con las capacidades, las posibilidades y los desafíos políticos de la sociedad, entonces las organizaciones sociales están en el medio de estos desafíos y tienen tareas propias que reconocer y asumir en esta etapa.

Las organizaciones sociales:

Canalizaron la solidaridad

= >

hoy pueden promover y profundizar la justicia

Expresaron la lucha contra el miedo

= >

hoy pueden expresar la apuesta a ser felices

Garantizaron la posibilidad de sobrevivir

= >

hoy pueden abrir y ampliar la oportunidad de vivir

Sostuvieron la resistencia

= >

hoy pueden proyectar las propuestas y las apuestas
de una sociedad más justa.

Fueron en muchos casos el lugar del arrinconamiento y las estrategias de contención de los sectores populares, pero también lugar de constitución de la fuerza del movimiento social y de los sectores empobrecidos reconociéndose pueblo y ejerciendo ciudadanía democrática.
Dar estos pasos supone un gran esfuerzo, porque implica asumir los propios límites y lanzarse a lo nuevo. Supone superar -pero también dejar atrás- prácticas que durante muchos años no sólo fueron útiles, sino que además se constituyeron en una identidad de las mismas organizaciones y en fuente de sentido para la vida de muchos hombres y mujeres comprometidos.

Supone revisar los avances, los estilos de trabajo y los resultados de la acción.

Y supone asumir una etapa de recreación, en condiciones muy exigentes y a la vez muy entusiasmantes (y viceversa): reencontrarse con la política y con más amplias y fuertes posibilidades de incidir en el propio destino y en los destinos de la sociedad y el país.

Es redefinir los roles e identidades, los aliados y el sentido de la propia acción.
Para las organizaciones sociales,

  • Reencontrarse con la cuestión de la distribución de la riqueza es hallarse y reconocerse en una nueva calle de la arena pública, en una coyuntura histórica y en un momento donde lo que aparece como desafiante no es sólo ni tanto la fuerza del sistema y de los adversarios sino especialmente y sobre todo la posibilidad de transformar el primero y enfrentar y condicionar a los segundos...
  • haciéndose cargo de unas oportunidades, unas posibilidades, unas capacidades y un poder propio...
  • que las responsabiliza ante sí mismas y ante la sociedad toda.

LA CUESTIÓN DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA POLITIZA A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Este "reencuentro" es un proceso de politización: de reconocer, explicitar, asumir y proyectar la dimensión política de las prácticas

Es un proceso en el que hay que dejar atrás la "agenda neoliberal": empezando por desandar la fuerte tendencia a ser "anti estado" que se fue internalizando de la dictadura para acá (lo cual es algo totalmente diferente a volverse "oficialistas", pero también algo muy distinto a ser "indiferentes" o simplemente "complementarios" del estado).
Es una dinámica que supone:

  • superar la desconfianza hacia la política y volver a asumirla como algo que "no es de otros" sino que es propio;
  • el esfuerzo de pensar y trabajar en escala (en tiempo y cantidad, en alcance y profundidad);
  • reencontrarse más ampliamente con la dimensión del "poder" y "los intereses" (después de décadas de considerar al poder como "lo malo" y a la acción social como "solidariamente desinteresada");
  • encontrar denominadores comunes que permitan superar la fragmentación y la dispersión;
  • transitar territorios ambiguos y contradictorios, como cualquier territorio de política y de creación;
  • combinar el protagonismo que alimenta y anima la participación en y desde las organizaciones sociales con la representatividad que es necesario construir para intervenir en escenarios más amplios y en la arena política democrática.

En síntesis, y sobre todo:
Asumir la cuestión de la distribución desde las organizaciones sociales supone e implica reconocer y construir poder social para sostener proyectos de sociedad donde la distribución de la riqueza sea más justa y, al mismo tiempo, la democracia más amplia.
Un proyecto de distribución de la riqueza tiene costos: no sólo económicos, sino también políticos. Estos "costos" se afrontan con fuerza social que, en una sociedad como la nuestra, necesariamente, debe ser compleja, plural, amplia y de largo aliento. No se resuelve con ser oficialistas u opositores. No se termina con la disyuntiva de protestar o adherir. No se genera con una sola herramienta. No se salda en un solo tiempo. No se hace desde un solo lugar. No se explicita, en un solo "idioma". No lo puede hacer ningún actor por sí solo.
Necesita decisión y voluntad, pero también fuerza, inteligencia y creatividad. Necesita mucha política.
Si esto es así, la manera en que las organizaciones pueden implicarse en este desafío de la Argentina como un desafío propio, nos invita a:

  • ver la especificidad del aporte
  • ver las exigencias del escenario
  • ver la diversidad de frentes y necesidades
  • ver la complejidad de la propuesta

En términos de procesos, de camino, de transformaciones, todo esto tiene implicancias metodológicas y pedagógicas hacia el interior de la construcción y las prácticas de las organizaciones sociales:

  • Necesitan reconocer en qué puntos de su propia experiencia y de aquellos sujetos y objetivos por los que trabajan y luchan, aparece "el cruce" con la cuestión de la distribución de la riqueza.
  • Reconocer y explicitar las formas en que las cuestiones de la pobreza, o de la situación de las familias o los barrios, o cuestiones sectoriales, tienen como denominador común la cuestión de las fuerzas y condicionantes que estructuran de cierta manera la distribución de la riqueza, y poder generar un discurso, unas estrategias de articulación y organización para enfrentarlas en común.
  • Reconocer las políticas públicas ausentes o presentes que implican distribución de riqueza y asignación de recursos y oportunidades, y demandarlas, proponerlas y exigirlas.
  • Reconocer la dimensión política de la economía y las implicancias sociales de la política.
  • Reconocer en el escenario los sectores sociales, los actores económicos, los discursos ideológicos que sostienen la concentración de la riqueza y la inequidad en la asignación de recursos y políticas, naturalizando la desigualdad y reproduciéndola con proyectos, acciones y palabras. Significa trazar una frontera respecto a los que en esa contienda son los adversarios: especialmente de los grupos económicos concentrados y los sectores dominantes de la sociedad.
  • Revisar sus modos de relación con el estado y los gobiernos que lo conducen en todas sus facetas, niveles y expresiones (poder ejecutivo, legislativo, justicia, nivel nacional, provinciales y municipales, partidos políticos, organismos descentralizados) y preguntarse si son congruentes, si son los necesarios o si hay que modificarlos para incidir en la distribución de la riqueza).
  • Replantear el tipo de discurso y práctica que tienen hacia otros actores sociales y hacia el conjunto de la sociedad: qué función están cumpliendo; qué imagen y mensaje proyectan pasiva o activamente; qué callan, qué dicen y qué más pueden decir y de qué manera, sobre esta cuestión central que es la distribución.
  • Reconocer sus acciones y su historia en el marco y en el horizonte del conflicto social por la distribución de la riqueza.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
30 DE ABRIL
LA PROBLEMÁTICA DE LA TIERRA EN ARGENTINA

18 abril 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 3


FICHAS DE TRABAJO
Envío Nº 3 | Extractos de cuaderno de trabajo sobre DISTRIBUCIÓN

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuye.org.ar/distribucion

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LAS CUATRO CARAS
DE UN MISMO DESAFÍO

(parte 3)


LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
COMO HORIZONTE PARA
LA INTEGRACIÓN REGIONAL


Los procesos que plasmaron la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza en Argentina se fueron dando de manera similar en los países de América Latina. Esta es una problemática central que atraviesa el continente. Así lo reconocen organismos y actores sociales de todo el espectro.

El proceso vivido, el paso por las dictaduras y sobre todo las consecuencias del modelo neoliberal nos ha permitido, dolorosamente, reencontrarnos y reconocernos como la parte de América Latina que siempre fue Argentina, aunque muchas veces no lo pudo o no lo quiso reconocer. El "tocar fondo" de 2001, los fuertes hechos de movilización popular, y la creatividad de movimientos y organizaciones de nuestro país también tuvieron un significado particular que fortaleció y reforzó otros procesos similares en toda la región.
Por un conjunto de factores, en el presente momento histórico, los diferentes países de América del Sur, y especialmente los del MERCOSUR, viven ESCENARIOS de avance de los movimientos sociales y de presencia e incidencia de las mayorías populares en las decisiones gubernamentales. De maneras diferentes y siempre limitadas, pero también de forma evidente y con consecuencias y posibilidades concretas.

LOS CAMBIOS EN LA ESCALA

Los procesos de transformación y de construcción de fuerzas sociales, están muy marcados por el hecho de que "lo nacional" se ve desbordado por dinámicas que se plasman en otras ESCALAS DE LA VIDA SOCIAL y de LOS PROCESOS ORGANIZATIVOS y de incidencia de los actores sociales:

  • lo local, como ámbito de la acción y del reconocimiento de las organizaciones;
  • lo global atravesando todas las dinámicas sociales económicas y políticas, y también los movimientos sociales que se reconocen como movimientos globales o con articulación global;
  • lo regional que aparece, en estos procesos, como un lugar donde se cruzan lo nacional, lo local, lo global.

La construcción del MERCOSUR como experiencia de integración regional para una parte muy importante de América Latina, se dio paradójicamente al mismo tiempo que se profundizaron las desigualdades. No es casual, entonces, que en gran medida el MERCOSUR haya reflejado más los intereses y decisiones de los sectores empresarios, de ciertos sectores políticos y de pocos actores de nuestras sociedades.

En la coyuntura que venimos describiendo, es posible y necesario redireccionar y transformar los procesos de integración regional y el MERCOSUR como herramientas y escalas en las cuales también es necesario reforzar aportes que ayuden a construir sociedades más equitativas:

  • Fortaleciendo su capacidad de garantizar la vida democrática de los países que lo conforman, y a la vez ampliando la democracia en cada uno de los países y a nivel de la región.
  • Promoviendo que el MERCOSUR sea una instancia que ayude a encontrar un destino común diferente en el mundo globalizado, que promueva y haga valer su peso relativo para la construcción de un mundo multipolar.

La integración regional puede favorecer un equilibrio diferente, plural, donde sea más posible la justicia y la equidad entre estados y regiones.

De lo que se trata es del tipo, el sentido, la forma, los objetivos y los resultados de esa integración. Y eso supone el peso de actores y propuestas para darle forma y dirección a la integración y al MERCOSUR…

  • en su institucionalidad;
  • en sus alcances;
  • en los actores que implica;
  • en su vida política;
  • en sus formatos económicos;
  • en el tipo de orientaciones legales que lo encuadran;
  • en los procesos y proyectos que habilita o condiciona.

Vale preguntarse entonces, para ver el MERCOSUR y la integración regional

  • quién tiene voz y voto;
  • quién participa y quién no;
  • quién pesa en las decisiones;
  • quién marca la agenda;
  • qué prioridades para las acciones y qué consecuencias para las decisiones.

Y con esta pregunta:

¿Qué MERCOSUR para qué distribución de la riqueza en América Latina y en cada uno de sus países?

Prácticamente todos los actores y sectores sociales reconocen hoy en nuestro país que el MERCOSUR es el canal para la inserción de Argentina en América Latina y en el mundo. Y que, por lo tanto, el ÉXITO del MERCOSUR es fundamental para el futuro del país.

¿Qué clase de "éxito" del MERCOSUR está en juego en estas afirmaciones?
¿Cómo se mide, cómo se argumenta, mirando qué actores y qué situaciones de los países?

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
24 DE ABRIL
LAS CUATRO CARAS DE UN MISMO DESAFÍO (parte 4):
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA COMO
DESAFÍO PARA LAS ORGANIZACIONES SOCIALES