30 julio 2007

Distribución de la riqueza | Ficha Nº 14


FICHA DE TRABAJO Nº 14
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA Y POLÍTICAS PÚBLICAS
(parte 2 de 3)

Grupo MiradaPhoto
Fotografía: Grupo MiradaPhoto


EL ESTADO

Hoy persisten en nuestra sociedad ideas sobre el estado -sobre el posible vínculo con él, sobre su rol y su función- que fueron instaladas con éxito por el neoliberalismo. Fue una de las victorias más fuertes, perniciosas y eficaces de la dictadura militar y de los sectores "neoliberales" en tiempos de democracia: instalar la idea de que el estado es por definición, una estructura corrupta, deficitaria, innecesaria y ajena a los intereses populares. Junto con ello, en el mismo movimiento, se difundió una mirada del poder y de la política, lo político y los políticos como algo sucio y enfermo, como la fuente de todos los males.

Conclusión impuesta en esos años: "así como lo político es malo y lo público ineficiente, no sólo no hay políticas públicas, sino que no debe haber y además que no se puede esperar nada bueno de ellas".

Paradójicamente y de manera contradictoria, muchas organizaciones sociales de diverso tipo y las llamadas organizaciones "no gubernamentales", por su lógica y sus orígenes, por sus prácticas y sus discursos, tuvieron una especial participación en la reproducción de esta visión.

Son muchas las organizaciones sociales que han tenido una experiencia de un vínculo "traumático" con el estado. Tienen una basta y diversa experiencia con actores estatales, pero generalmente -muchas veces con razón, en un país en que el estado estuvo a merced de intereses opuestos a los de las mayorías- sólo pueden reconocer al estado y a la relación con él como un obstáculo.

Reencontrase con la dimensión política y pública de la realidad, va más allá de reconocer que todo es político (porque en todos lados se juegan relaciones de "poder") y pregonar que es necesario un mayor compromiso de las organizaciones de base, de los pobres y la ciudadanía en general, con el bien común.

Supone volver políticamente -y con la política- allí donde se juega el reconocimiento del estado como garante de los derechos, agente de su concreción y herramienta en la democracia para construir la sociedad. Y, desde la perspectiva de los sectores populares, campo de lucha, instrumento, recurso y canal para plasmar posibilidades de vida y proyectos de felicidad colectivos.

Si bien es cierto que las políticas públicas no son posibles (o son menos políticas y menos públicas) sin la intervención y relación con otros actores sociales, es fundamental rescatar, fortalecer y favorecer el rol y la acción del estado democrático en esta materia. No se trata de pensar unas políticas en donde haya "más estado y menos sociedad", pero tampoco "más sociedad y menos estado", como han argumentado los gurúes neoliberales y han hecho eco muchos actores con mirada comunitarista, muchas veces en nombre de la solidaridad o hasta de la participación democrática.

De lo que se trata es de que políticamente se plasmen oportunidades, y se garanticen pero también se concreten derechos para las mayorías. Y esto sólo se puede hacer con políticas públicas activas y transformadoras. Y éstas sólo pueden efectivizarse con un estado consistente, fuerte y democrático.

Así, el estado con sus instituciones, es el actor, el espacio y el instrumento social que posibilita la escala y los mecanismos, para convertir las necesidades, los derechos y demandas sociales en políticas públicas y en proyectos compartidos.

Es necesario construir una mirada y una acción política y pública para democratizar la sociedad y distribuir la riqueza.

Reconocer las contradicciones y las posibilidades de intervención que se abren en el relacionamiento con el estado y las políticas públicas, supone agudizar la mirada y ver en ellos algo más que un bloque homogéneo e inabarcable.

Plasmar políticas públicas distributivas y democráticas que garanticen derechos supone entonces:

  • Repolitizar la mirada y la acción.
  • Reubicar y reconstruir la capacidad del estado y del estado democrático mismo.
  • Replantear los tipos de relación con las diferentes instancias del estado y con las diferentes políticas.
  • Efectivizar capacidades, tipos y procesos de participación y decisión efectivos y políticamente consistentes.

Para esto es necesario

  • Tener una mirada dinámica y política del estado.
  • Tener una mirada estratégica y compleja de las políticas.
  • Repensar la participación.
  • Construir poder social y fuerza colectiva, actores y propuestas para concretar políticas.
Sobre las cuatro cuestiones es posible y necesario "ver" de una manera que habilite y posibilite actuar, que no paralice y que optimice las posibilidades de actuar y transformar.

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LA PARTICIPACIÓN

La pregunta que se presenta es cómo pensar y generar una participación desde las organizaciones sociales, sectores populares y la ciudadanía en general, que posibilite que estos sujetos sociales sean sujetos políticos. Actores con el poder y la mirada para intervenciones amplias y tensionadas por/hacia un proyecto de país que se plasma y la a vez comienza con políticas públicas consistentes.

Esto supone y requiere la imaginación, la astucia, el ánimo político para dar lugar a un tipo de participación que intervenga en las relaciones de fuerza que definen el proyecto de sociedad.

En este sentido, las políticas públicas son un escenario y un elemento central a recorrer, conocer (y reconocer) y fortalecer para asumir los conflictos que están en el corazón de la cuestión social en Argentina.

Es posible entonces pensar, proyectar y articular la participación en función de las políticas que existen y de las instancias que presentan. También considerar las que faltan para dar las luchas necesarias y lograrlas.

Al vincular la cuestión de la participación -sus sentidos, su orientación, su direccionalidad y, sobre todo, sus consecuencias- a las tomas de posición y acciones que dan carnadura a las políticas públicas, se dibuja otro significado para la palabra "participación": "tomar parte, tomar partido".

Vale sin embargo una advertencia: tener en cuenta que aunque el carácter participativo de las políticas públicas es necesario e indispensable, también es insuficiente. No basta valorar espacios, prácticas y proyectos poniéndoles las etiquetas de "participativos". No hay que olvidar que el neoliberalismo fue y es muy participativo. De hecho, la participación fue la "marca de origen" de las políticas focalizadas.

La simple participación no alcanza. Es necesario preguntarse bajo qué condiciones la participación puede ser el camino para la ampliación y el ejercicio de los derechos y la efectivización de políticas. Bajo qué condiciones la participación implica decisión y transformación. Pensar la participación desde la perspectiva del poder que implica y desde sus consecuencias.

as organizaciones sociales se ven ante el desafío de sostener procesos de participación a la altura de las circunstancias, en donde el "ser parte" de dinámicas de movilización social y de identidades colectivas pueda articularse con las instancias y las estrategias para volver a "formar parte" de un proyecto de desarrollo nacional que no esté divorciado de altos niveles de igualdad social y económica para las mayorías populares. En otras palabras: "tomar parte" en el nuevo escenario.

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PRÓXIMA Y ÚLTIMA ENTREGA DE ESTA SERIE:
PROPUESTAS PARA EL ABORDAJE DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS


26 julio 2007

Distribucíón de la riqueza | Ficha Nº 13


FICHA DE TRABAJO Nº 13
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA Y POLÍTICAS PÚBLICAS
(parte 1 de 3)

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IDEAS FUERZA

1 /  Las políticas públicas son el estado en funcionamiento. Son el despliegue, el posicionamiento, la acción, y la puesta en relación del estado con la sociedad y los diferentes grupos sociales.

2 /  Cualquier realidad cotidiana, cualquier experiencia social, la vida de todos los días, la biografía de cualquier persona o familia, puede ser analizada desde la perspectiva de las políticas vigentes en una sociedad. Esas políticas atraviesan la realidad de cada uno. Porque las políticas públicas crean, reparten, habilitan, permiten el acceso a posibilidades diferentes a los diferentes actores de una sociedad. Lo mismo se puede decir de la situación y el destino de un barrio, de un pueblo o de una región. O de un país completo. La experiencia de una sociedad, sus posibilidades, sus expectativas de vida, sus maneras de imaginar y acceder a diferentes niveles de calidad de vida o de felicidad, tienen que ver con cómo están atravesadas por las políticas públicas de un país.

3 /  Atravesando toda política pública hay una lectura de la realidad, una definición de los conflictos centrales de una sociedad, una propuesta y un proyecto más o menos definidos para abordar esos conflictos y una relación de fuerza entre actores que disputan el sentido -la dirección, el impacto, el significado- de esas políticas. Y sobre todo lo que en ellas se define respecto a distribución de un conjunto de bienes sociales (materiales, simbólicos, organizativos, de capacidad de decisión).

4 /  El tipo de políticas públicas de un país está determinado por una multitud de factores a lo largo de todo su proceso de constitución: desde su definición a su última instancia de implementación. O a lo que se argumenta para continuarla o darla por concluida. Las políticas públicas son procesos siempre “porosos” y atravesados por el poder y por las disputas de poder y las relaciones de fuerza en una sociedad.

5 /  Constituyen por lo tanto, un conjunto de mecanismos, de instancias concretas, de objetivos y también de lecturas de la realidad sostenidos por el ejercicio del poder simultáneo de diversos actores y grupos dentro y fuera del estado.

6 /  Por eso mismo, las políticas públicas de un país pueden aparecer como una serie de planes, programas y proyectos. Pero estos no deben ser vistos como algo estático a lo que hay que apoyar u oponerse, sino como un campo de lucha. Unas instancias donde se constituyen actores e intereses. Son procesos abiertos donde es posible intervenir de maneras múltiples, y donde de hecho se concretan definiciones, decisiones, replanteos y resoluciones de conflictos que impactan directamente en la forma y la experiencia de la sociedad.

7 /  Por eso las políticas públicas son una instancia donde se sintetizan, se encuentran y se "mezclan" la democratización y la distribución. La democratización, o sea, la posibilidad de que fuerzas e intereses populares pueden incidir y actuar dando forma y pesando en la definición de las políticas. La distribución, porque la participación de diferentes sectores sociales tendrá que ver necesariamente con los recursos de diferente tipo que las políticas públicas distribuyen -o concentran-, dirigiéndolos a unos u otros sectores sociales con uno u otro sentido.

8 /  Las políticas públicas son también un lugar de encuentro y de disputa donde el estado toma posición y se pone en relación respecto a la sociedad. En las políticas públicas se define en gran medida el tipo de relación estado-sociedad (y el tipo de estado y el tipo de sociedad) de un país. Por eso, en torno a las políticas públicas se define el tipo, el impacto, el sentido, los protagonistas y el contenido político de la participación.

9 /  En esta etapa de la vida del país, las organizaciones sociales están desafiadas a fortalecer y transformar, justamente, el tipo de participación que sostienen, y las maneras en que ellas mismas pueden expresar conflictos e intereses sociales. Así, definir un tipo de intervención en las relaciones de fuerza que determinan el proyecto de sociedad. Las políticas públicas -las existentes y las instancias que presentan, y las faltantes y las instancias desde las que hay que luchar por ellas- son entonces un escenario central a recorrer, conocer (re-conocer) y fortalecer para asumir el desafío de la distribución de la riqueza en Argentina.

10 /  En este sentido, la etapa que vive el país supone una reconsideración profunda del rol e incluso de la identidad de las organizaciones sociales que existen. Las mismas son producto de luchas sociales de muchos años, y ellas mismas, interna y externamente, están atravesadas por disputas respecto a lo que pueden ser y hacer. Deben pasar de la reivindicación y la resistencia a la capacidad de propuesta. Y evitar, también, ser ubicadas en el lugar de una "sociedad civil" (idealizada y privatizada en nombre del llamado "tercer sector") y funcionales a un estado al servicio de los intereses concentrados y a una democracia que reproduce la desigualdad.

 

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PRÓXIMA ENTREGA:
EL ESTADO COMO ACTOR /
LA PARTICIPACIÓN POPULAR Y LAS POLÍTICAS PÚBLICAS


23 julio 2007

Distribución de la Riqueza | Ficha Nº 12


FICHA DE TRABAJO Nº 12
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion

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TRABAJO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 3 de 3)

Cooperativa de Fotografos Sub
Fotografía: Cooperativa de Fotógrafos Sub


Más trabajo / más salario / MÁS DISTRIBUCIÓN

Necesidad para la sociedad

La pobreza y la profunda desigualdad hablan de la necesidad de un nuevo modelo económico basado en la recomposición de dos pilares fundamentales para la distribución de la riqueza: las fuentes de trabajo y el salario.
No alcanza con la recuperación económica para mejorar la situación de los trabajadores. Es necesario complementar el crecimiento con estrategias para el mejoramiento de los ingresos y la generación de más puestos de trabajo.
Por otro lado, no es cierto que aumentar los salarios pone en riesgo la productividad. Las medidas devaluacionistas que se aplicaron para salir de la crisis multiplicaron las ganancias de las empresas. Sobre todo en el sector exportador. Es posible subir los salarios sin que se produzca inflación.
Es necesaria una transformación del modelo productivo. El desarrollo productivo debe tener como una de sus principales premisas la satisfacción de las necesidades de la población y el aumento del consumo popular. Deben abandonarse definitivamente las determinaciones de un mercado que es funcional a las apetencias de los grandes capitales y que promueve a modo de círculo vicioso el consumo de los sectores más acomodados de la sociedad.

Exigencia para el estado

Necesitamos un estado fuerte con la capacidad para regular y “disciplinar” a los sectores del capital concentrado y trasnacional. Al mismo tiempo, debe ser un estado que responda a los intereses de los sectores populares. Más trabajo / más salario / más distribución deben ser las simples consignas que guíen sus políticas, que deben ser abiertas a la participación “en serio” de las organizaciones sociales.
Reducir la desigualdad en nuestra sociedad exige dos grandes grupos de políticas económicas concretas:

POLÍTICAS DE REINDUSTRIALIZACIÓN:

  • El Estado debe redefinir las bases del modelo económico desde su raíz. Debe vincular al generación de riqueza a la producción para el consumo interno y no a la especulación financiera.
  • Debe reconstruir la industria argentina con un asentamiento en la complementación de las distintas ramas de la producción y una articulación con un sistema educativo coherente para la formación de los trabajadores.
  • Debe propiciar la generación de estudios científicos que brinden a la industria innovaciones para el desarrollo una producción que satisfaga nuestros intereses y, al mismo tiempo, sea competitiva a nivel internacional.
  • Debe diseñar instrumentos que se orienten hacia la creación de una infraestructura adecuada para la expansión industrial y el bienestar de la población.
  • Debe recuperar, para la sociedad argentina, el control de los recursos energéticos básicos, como el petróleo, el gas y la electricidad.
  • La complementación a nivel nacional de la producción industrial con la producción agropecuaria.
  • El Estado debe buscar vías y formas de regular la inversión que se hace en la economía, ya que no es lo mismo la inversión en maquinaria industrial, que generará trabajo en el futuro; que invertir en construcción inmobiliaria, por ejemplo, en donde una vez terminada la edificación el valor de los bienes se empieza perder y no genera nuevas riquezas.

POLÍTICAS DE RECOMPOSICIÓN DE LOS INGRESOS Y EL MERCADO LABORAL

  • En primer lugar -en íntima relación con el conjunto anterior de políticas-, el Estado tiene que propiciar la generación de nuevos puestos de trabajo para incorporar las grandes cantidades de desocupados y trabajadores precarizados al mercado laboral. Estimulando, de este modo, el crecimiento de los salarios y la distribución de los ingresos.
  • Son necesarios, paralelamente, mecanismos universales que reconstruyan los ingresos de los sectores populares. El Estado puede y debe políticas de asignación familiar para terminar con la pobreza partiendo del reconocimiento del derecho de los niños y de los adultos sin protección social.
  • El Estado debe, además, realizar cambios en las leyes que regulan la actividad económica, la recaudación y el trabajo, adecuándolas para un proyecto de país más equitativo.
  • En ese mismo movimiento, debe crear nuevos marcos legales que reconozcan a aquellas formas de trabajo informal muchas veces “invisibilizadas” y las separen de las políticas asistenciales o de “economía para pobres”.

Horizonte para la integración

En el mundo actual, los países aislados no tienen posibilidad de impulsar un modelo económico productivo de inserción en el mercado internacional. Del mismo modo, por las características de la economía mundial, no podemos descuidar las exportaciones.
El desafío pasa hoy por pensar y hacer efectiva esa inclusión en el mundo en el marco de una inclusión en el Mercosur.
Un nuevo proyecto de país es posible sólo pensando en un nuevo Mercosur. El futuro de la integración regional debe estar vinculado a las complementariedades y articulaciones productivas, así como a las decisiones conjuntas para un desarrollo con distribución.
El grado de articulación, presencia e incidencia de los sectores populares, y en particular de las organizaciones de trabajadores es central para orientar, condicionar y participar en las decisiones sobre el tipo de integración que se construirá en el continente, y el perfil con que nuestras sociedades responderán en el futuro al proceso de globalización.

Desafío para las organizaciones sociales

En los años ´90, el campo popular y el mundo de las organizaciones sociales se complejizó y diversificó. Muchas organizaciones y grupos surgieron en torno a temáticas que no se relacionan directamente con la cuestión del trabajo y del movimiento obrero, porque justamente fueron resultado de la creciente desocupación y exclusión del mercado laboral.
Los cambios en el modo de funcionamiento de la economía, con un mayor peso relativo en la producción, dieron nueva cabida a las luchas por el salario. Es fundamental recuperar el protagonismo de los trabajadores en la lucha por la recuperación salarial. Entendiendo al salario como el mecanismo por excelencia para la distribución de la riqueza y como herramienta para reconstruir el papel central de la clase trabajadora en la consolidación de un proyecto productivo democrático y soberano.
Junto con ésta, las luchas por condiciones de trabajo dignas y derechos laborales, así como las propuestas y demandas por políticas de empleo y protección social adecuadas, la universalización de beneficios sociales como las asignaciones familiares y la reforma del sistema provisional son ejes de reivindicación común que atraviesan a las todas las organizaciones sociales, las estructuradas en el marco del mundo de los trabajadores como de las organizaciones de desocupados, barriales, de mujeres, de jóvenes, o de campesinos.
Caminar hacia ese país demanda una mirada y un programa de trabajo dirigidos a la recreación de un espacio productivo nacional y el fortalecimiento del mercado interno y el consumo popular.
Esto requiere buscar formas, espacios y herramientas para desandar la dispersión y fractura que atraviesa a los sectores populares e hilvanar en torno a la reivindicación por una más justa distribución de la riqueza las luchas de todos los trabajadores: formales, informales, autónomos, autogestionados, jubilados, desocupados. Públicos y privados, urbanos y rurales, profesionales y no profesionales, etc. Hacer el esfuerzo por recomponer una identidad común en entre los sectores populares que asuma la diversidad sin ser funcionales a la fragmentación.
El trabajo es central en nuestra sociedad. Las organizaciones sociales en general deben preguntarse de qué manera las toca y las interpela esta problemática. Hace falta una mirada crítica que aborde todos estos procesos en su basta complejidad -que lejos está de ser inabordable-. Es un desafío para las organizaciones poder hacer un “mapeo” de la problemática y los actores involucrados con sus conflictos y contradicciones. Pensar en las estrategias, en las alianzas y en las rupturas, necesarias para terminar con la pobreza.
El Estado y las políticas públicas son elementos claves a la hora de pensar en una más justa distribución de la riqueza. Cómo relacionarse con el estado, qué puentes y qué paredes construir, qué contradicciones asumir, qué herramientas para controlar, incidir y participar hacen falta, en qué procesos; son preguntas desafiantes.

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PRÓXIMA ENTREGA:
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA Y POLÍTICAS PÚBLICAS


18 junio 2007

Tensiones y desafíos para el modelo económico en Argentina

dilemas de CRECIMIENTO


Retomamos las "fichas" de mapas comenzando una serie abordajes y debates sobre el escenario económico de la etapa actual de Argentina y América Latina. Los modelos, las dinámicas, los conflictos, los actores, los desafíos que se presentan.

Presentamos a continuación un artículo para el debate y la reflexión. Esperamos sus aportes y comentarios en el blog de mapas: www.ciudadania.org.ar/mapas





Administrar la abundancia

Por Alfredo Zaiat

La Argentina es un laboratorio casi perfecto para los profesionales entretenidos por estudiar economía. No es una novedad que se trata de un caso especial analizado a nivel internacional, pero igualmente no deja de sorprender que todavía siga brindando bastante material en ese sentido. No se puede decir en ese aspecto que el país no es fiel a sí mismo en desorientar y poner a prueba hasta a los más entusiastas. En un recorrido corto, dejando de lado el antecedente primario de que perteneció al lote de las top ten a comienzos del siglo pasado y que quedó fuera de ese tren, la economía argentina pasó por el experimento del enfoque monetario de la balanza de pagos con la tablita de Martínez de Hoz, por el descontrol fiscal y monetario que derivó en la hiperinflación de Alfonsín, por la entrega del manejo del Palacio de Hacienda al Grupo Bunge & Born con Menem y luego la repetición del esquema del atraso cambiario con la convertibilidad de Cavallo, por el posterior estallido y megadevaluación que la hundió en una impresionante crisis, hasta el actual momento de acumular el ciclo de crecimiento sostenido a tasas altas más importante de su historia. Puede ser que por esos antecedentes turbulentos y la sucesión de pronósticos fallidos las evaluaciones sobre lo que está pasando tengan una cuota de dramatismo exagerada. Hoy, el “problema” es cómo administrar la abundancia, no la escasez, ni la inminencia de un caos por desequilibrios macro. Sin embargo, la mayoría de los economistas presenta la actual situación con tantos fantasmas como si la película fuera de terror. Y lo peculiar es que ignoran o minimizan precisamente las debilidades del actual modelo, que tienen que ver con consolidar mercados oligopólicos y una matriz de distribución del ingreso desigual.

La tensión máxima en el sistema energético nacional como la presión sobre los precios refieren a estructuras de determinados mercados que no están preparados para acompañar un sendero de crecimiento. Esos dos frentes de tormenta (energía e inflación) no contienen ingredientes de las crisis del pasado sino que se explican en que el sector privado no invierte al ritmo que marcha la economía, y, si lo hace, es con rezago, protegiendo tasas de ganancias muy elevadas. En un interesante informe para el debate del economista Miguel Bein (Aquiles también tenía un talón...) se indica que “el tipo de cambio excepcionalmente alto generó una fenomenal transferencia de recursos, inicialmente vía la licuación de pasivos y luego vía transferencias de rentabilidades de los sectores primarios y de servicios a la industria”. Agrega que, sin embargo, “no generó, al menos por ahora, la reinversión de esa súper renta que imaginaban los hacedores de política”. Con ese diagnóstico, expone tres preguntas: 1. “¿Qué se puede esperar de esta dinámica a medida que el tipo de cambio vaya perdiendo su excepcionalidad y se encamine a uno alto, ma non troppo, en los próximos tres años?” 2. “¿Tendrá el Gobierno la capacidad para generar una nueva agenda de incentivos estables a la inversión para poner la rueda en marcha?” 3. “¿Enamorará la Argentina al capital industrial en una unión duradera?”

Las respuestas a esos interrogantes pueden ofrecer pistas sobre el comportamiento futuro de las principales variables, puesto que luego de una veloz recuperación hasta alcanzar elevados niveles de utilización de la capacidad instalada, la economía ha quedado inversión-dependiente para extender la frontera de producción y así sostener un ritmo acelerado de crecimiento. Pero esas preguntas y respuestas aún desconocidas se presentan incompletas debido a que se deposita exclusivamente la responsabilidad en las señales que debería emitir el Gobierno. Resulta evidente que es esencial el rumbo que se indica desde el Estado para incentivar al sector privado. En ese sentido, Aldo Ferrer suele explicar con suma claridad que los empresarios reaccionan a los estímulos que desde el Estado se emiten. Uno de los economistas del Plan Fénix provoca diciendo que si en las décadas del ’80 y del ’90 se hubieran traído al país a emprendedores japoneses, coreanos o estadounidenses, al cabo de seis meses hubieran estado especulando en lugar de transitar el camino de la producción. Pero eso no explica todo. También juega el compromiso del sector privado en un proyecto de desarrollo, lo que motiva también tres preguntas: 1. ¿Qué se puede esperar de la clase empresaria argentina que no puede definir cuál es su lugar en un proyecto de país, más allá de buscar subsidios del Estado, conseguir rápidas y elevadas tasas de ganancias y polemizar un corto plazo ideologizado? 2. ¿Tendrán los emprendedores locales la capacidad para generar una cultura industrial y de trabajo? 3. ¿El capital industrial se convencerá de que el mercado interno tiene que ser abastecido para la mayoría en cantidades suficientes y precios estables y, por lo tanto, sus proyectos de inversión que buscan ganar mercados externos no tienen que desplazar al doméstico?

Ambos integrantes de ese matrimonio tienen que ofrecer las respuestas respectivas para esta “oportunidad única” que brinda un contexto internacional favorable. No es sólo el Gobierno el sujeto que estaría desaprovechándola sino también el sector privado que, en no pocas ocasiones, queda atrapado de discusiones irrelevantes. Si se pierde esta oportunidad, será responsabilidad de ambos miembros de esa pareja. Bein lo dice a su modo: “Paradójicamente, hoy en la Argentina los mayores problemas que debe manejar la política económica surgen de la dificultad que enfrenta la gestión para administrar las buenas noticias que vienen del escenario internacional, caracterizado por la tendencia ‘secular al alza’ que siguen mostrando los términos del intercambio y la fenomenal liquidez, que presiona aún más sobre el recorrido del tipo de cambio real vía precio del dólar, como ocurre en Brasil, o vía aceleración de la inflación como en el caso argentino”.

Quedar encerrados en debates repetitivos (tipo de cambio, situación fiscal y política monetaria) que, a esta altura, deberían estar saldados o, por lo menos, en un segundo plano, tanto para unos y para otros, refleja, simplemente, que las respuestas a esas incógnitas no son fáciles de encontrar. Si esa búsqueda sigue siendo deficiente, la mochila de la oportunidad perdida por no haber sabido administrar la abundancia la deberán cargar varios sobre la espalda.

Fuente: Página/12 – Suplemento Cash -  10 de junio de 2007, Bs. As.

11 junio 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 11


FICHA DE TRABAJO Nº 11
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TRABAJO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 2 de 3)

Ariel Orazzi


Menos salarios / menos ocupación /
MENOS DISTRIBUCIÓN

El nivel de los salarios y el grado de ocupación son los principales factores que influyen en la distribución de la riqueza.
La actual distribución del ingreso en Argentina es la más desigual de la historia y es el resultado de las políticas económicas -implementadas desde la dictadura militar de 1976 en adelante- que destruyeron la ocupación y el salario que los trabajadores habían alcanzado en tiempos del peronismo con el “modelo de sustitución de importaciones”.
Con la dictadura militar que derrocó al segundo gobierno peronista en 1955, los ajustes que se hicieron llevaron a una importante caída de la participación de los trabajadores en los ingresos. Sin embargo, en los años '60, los trabajadores pudieron recuperar una distribución del ingreso más equitativa. Esto se debió tanto a la segunda etapa del modelo de sustitución de importaciones -fuertemente asentado en el mercado interno- como a la contundente movilización social amplificada por la consolidación del sindicalismo combativo y antiburocrático (fueron los tiempos en los que se gestaron los actores populares que más tarde protagonizarían episodios como el Cordobazo en 1969).
Pero con los cambios instrumentados a partir de la última dictadura militar, en 1976, fue diferente. Ya desde el principio, los militares produjeron una drástica modificación en la distribución del ingreso.
En muy poco tiempo, la participación de los trabajadores en la riqueza producida cayó al 30%, a diferencia del casi 50% de 1974.
Esto se debió, en primer lugar, a la sangrienta represión que llevó a desarticular por la violencia física la fortaleza del movimiento obrero. En segundo lugar, porque la nueva política económica de apertura comercial y financiera terminó con la sustitución de importaciones y debilitó la posición de fuerza de los trabajadores.
Se llevó adelante un proceso de “desindustrialización” que terminó con la industria nacional y trajo aparejado elevados índices de desempleo.
El desempleo se incrementó notablemente en la década de los '90 por la “desregulación del mercado de trabajo” impulsada por los organismos financieros internacionales y los grupos económicos dominantes locales. La misma formó parte del vasto proceso de destrucción de las funciones básicas y estratégicas del Estado que se implementó durante estos años.

El efecto combinado del aumento del desempleo y disminución del salario real significó un aumento en la desigualdad de la distribución del ingreso en las tres últimas décadas. Mientras que en 1974 la diferencia de ingresos entre el 10% de los hogares más pobres y el 10% de aquellos hogares más ricos era de 9,5 veces, dicha proporción se elevó hasta 46,1 veces en el año 2002.

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Capital y Trabajo: la puja por la Distribución

En un país, la distribución del ingreso es el resultado de la lucha entre los sectores del capital y los sectores del trabajo por la apropiación de la riqueza generada.

CAPITAL

Los sectores del capital son aquellos que tienen la capacidad de comprar y explotar -directa o indirectamente- la fuerza de trabajo de los trabajadores y apropiarse del excedente de riqueza producido.
En la cúpula de este sector, están los grandes propietarios de medios de producción.
No se trata de un bloque uniforme y homogéneo; está conformado por actores muy diversos con intereses muchas veces contrapuestos y, aunque han sabido ponerse de acuerdo en más de una ocasión, no dejan de tener conflictos entre ellos. Actualmente podemos diferenciar:
  • Empresas estatales
  • Empresas locales independientes
  • Empresas de grupos económicos locales
  • Empresas trasnacionales
  • Empresas de conglomerados extranjeros

También es posible diferenciarlos por:

  • su tamaño (capital, cantidad de empleados, filiales, etc.)
  • su participación o no en los procesos de privatización de los años '90
  • su pertenencia a la “cúpula empresaria”, o sea, al conjunto de empresas que obtienen mayores utilidades económicas


TRABAJO

Los sectores del trabajo son los grupos de la población cuya principal riqueza es su fuerza de trabajo: asalariados registrados y no registrados, jubilados, cuentapropistas y beneficiarios de la seguridad social... los sectores populares. Se desempeñan en diversas formas de trabajo (desde la industria hasta el campo, desde las empresas privadas hasta las instituciones públicas, desde trabajos concretos que exigen fuerza física hasta otros más simbólicos y culturales). Incluso aquellas formas de trabajo que en general no son reconocidas como tal o son invisibilizadas (como el trabajo doméstico, por ejemplo). Vale aclarar que los desocupados también son trabajadores.
En las últimas décadas, los sectores del trabajo se han caracterizado por su creciente heterogeinización y fragmentación:
  • trabajadores plenos
  • desocupados plenos
  • precarizados (informales, en negro)
  • cuentapropistas
  • subocupados y sobreocupado

Los conflictos históricos entre estos dos sectores se ponen de manifiesto en las constantes variaciones, los tires y aflojes, en la situación de la distribución del ingreso en el país a través de los años.

Ariel Orazzi

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
9 DE JULIO
Más trabajo / más salario / MÁS DISTRIBUCIÓN


04 junio 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 10


FICHA DE TRABAJO Nº 10
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion



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TRABAJO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 1 de 3)



IDEAS FUERZA

1 /  El trabajo es una cuestión determinante para construir una sociedad justa y democrática consistentemente.

2 /  Históricamente, la problemática del trabajo ha ocupado un lugar central para los sectores populares; ha sido el factor aglutinante de grandes luchas y construcciones.

3 /  En Argentina, tenemos la memoria y la experiencia del trabajo como mecanismo primordial para la distribución de la riqueza: se pudo distribuir cuando se creó trabajo.

4 /  En los últimos 30 años, el neoliberalismo desarticuló al mundo del trabajo y buscó deshabilitar a los trabajadores como sujetos políticos, como actores con la capacidad de influir en los destinos de la sociedad.

5 /  El grueso achique de los salarios y los altos índices de desempleo han sido los dos principales ataques que posibilitaron esta cuestión.

6 /  En cada una de las grandes crisis económicas que nuestro país ha atravesado (1975-1976, 1982, 1989-1990, 1994-1995, 1998-2002), se produjo un salto en el desempleo, una brusca caída de los ingresos, un aumento en el nivel de pobreza y una profundización de la desigualdad respecto a la etapa anterior. A grandes rasgos, se produjo una caída en escalones en donde si bien después de cada crisis la situación se estabilizó o mejoró, nunca volvió al nivel alcanzado anteriormente.

7 /  La crisis del salario, que tuvo su momento más grave en la década de los '90 fue lo que permitió minar la participación de la clase trabajadora en la riqueza producida en el país. La desocupación y el deterioro laboral han sido, entonces, uno de los principales factores de disciplinamiento y sometimiento de la mayoría de nuestra sociedad durante las últimas décadas.

8 /  Las políticas neoliberales instaladas llevaron la cuestión del desempleo al terreno de lo asistencial. Como parte de las tantas “consecuencias no deseadas” del funcionamiento del mercado, el trabajo se volvió objeto de políticas compensatorias y de planes sociales.

9 /  En el marco de la reactivación económica vivida desde el 2002, la baja acentuada de la desocupación y la subocupación, convive con una gran cantidad de trabajadores precarizados, una concentración muy elevada del ingreso y niveles notablemente elevados de pobreza. Hoy en Argentina, se puede trabajar y ser pobre o indigente al mismo tiempo.

10 /  El grado de articulación, presencia e incidencia de los sectores populares, y en particular de las organizaciones de trabajadores es central para orientar, condicionar y participar en las decisiones sobre el tipo de integración regional que se construirá en el continente, y el perfil con que nuestras sociedades responderán en el futuro al proceso de globalización que las atraviesa.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
11 DE JUNIO
PROCESOS HISTÓRICOS Y ACTORES


28 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 9


FICHA DE TRABAJO Nº 9
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 3 de 3)

Fotografía: Marcelo Moura
Fotografía: Marcelo Moura


MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS
DESAFÍOS PARA LA INTEGRACIÓN REGIONAL
DESAFÍSO PARA LAS ORGANIZACIONES SOCIALES

Por todo esto es que género no es sinónimo de mujer. Se trata más bien de una mirada cuestionadora de todas las relaciones sociales a partir de las asimetrías que se manifiestan en la relación de varones y mujeres en una sociedad.

En este sentido, es importante el concepto de articulación de la perspectiva de género, que no implica agregar un componente femenino a las actividades que ya existen simplemente “aumentando” la participación de las mujeres, sino examinar los significados y el impacto que tiene tanto para varones y mujeres cualquier tipo de acción pública planificada: legislación, políticas y programas.

Se trata de revisar las representaciones de varones y mujeres, cuantitativa y cualitativamente, que revelarán la existencia de estructuras jerárquicas y la falta de cumplimiento de compromisos asumidos.

Se trata también de disponer de recursos para profundizar los procesos de igualdad de oportunidades.

Se trata de analizar los valores dominantes de nuestra cultura, roles y estereotipos históricamente asignados a varones y mujeres para transformar estructuras y prácticas vigentes que son las que producen discriminación y subordinación.

Se trata de leer los conflictos y concebir las luchas para lograr la participación equitativa de todas y todos en el ámbito público y la equidad en el acceso a bienes políticos, culturales, económicos.

 ATRAVESANDO FRONTERAS

Pese a que la mujer argentina y latinoamericana logró en el siglo XX conquistas fundamentales -voto, acceso a la educación y la universidad, ingreso al mercado laboral, presencia en cargos públicos- el siglo XXI se presenta como un camino lleno de desafíos.

Hoy, no sólo busca salir del yugo doméstico, sino también superar la violencia, el abuso sexual, la discriminación laboral y salarial, la pobreza. Busca además la manera de conseguir igualdad en el acceso a cargos públicos y de gobierno.

Es en este sentido que no va a ser posible una integración de la región conformada por nuestros países del MERCOSUR en tanto y en cuanto un 50% de la población esté discriminada. La de género es una problemática ineludible para cualquier propuesta de cambio político-social. Las mujeres latinoamericanas sufren un sistema de doble opresión, debido a la vigencia de relaciones patriarcales y a la propia opresión del sistema capitalista.

Para una mejor integración debemos:

  • Incorporar el enfoque de género en las agendas económicas nacionales y en el sector empresarial promoviendo una mayor participación de las mujeres en las áreas de decisión.
  • Fortalecer el trabajo sindical en las políticas de igualdad de oportunidades, introduciendo la perspectiva de género en las negociaciones colectivas.
  • Elaborar y profundizar estrategias conjuntas de lucha contra la trata, tráfico y contrabando de mujeres niñas y niños a partir de la visibilización de la problemática en el ámbito del MERCOSUR.
  • Incorporar la perspectiva de género en los nuevos acuerdos fronterizos sobre la integración del MERCOSUR.
  • Generar conciencia acerca del impacto de la integración regional en el empleo de las mujeres en el área laboral.
  • Promover la igualdad de género en el ámbito empresario, apoyar microemprendimientos de mujeres, poder contar con estadísticas confiables por sexo de la mano de obra femenina
  • Estudiar estrategias para incluir “la cláusula de género” en todas las instancias del Mercosur y elaborar mecanismos de protección de género en los futuros acuerdos que celebre el Mercosur.
  • Articular las organizaciones. En este sentido es que viene funcionando MARCO SUR donde coordinan ONG y redes regionales, unas con carácter de convocantes y otras como adherentes. Trabaja por equipos temáticos e integra: el Comité Internacional del Foro Social Mundial.
La equidad de género de cara a la distribución de la riqueza en la Argentina es una necesidad para la sociedad, una exigencia para el Estado, un horizonte para la integración regional, y un desafío para las organizaciones sociales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
4 DE JUNIO
TRABAJO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


21 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 8


FICHA DE TRABAJO Nº 8
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 2 de 3)

Fotografía: Ariel Orazzi
Fotografía: Ariel Orazzi


¿CÓMO SE ARTICULA LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA?

// En primer lugar, para ver esto es necesario preguntarse de qué manera se articulan, se relacionan y se interrogan mutuamente este conjunto de temas que afectan la calidad de vida y las diferentes posibilidades y oportunidades que una sociedad ofrece a varones y mujeres para desarrollarse con dignidad y autonomía.

// En segundo lugar, este conjunto de temas muestran que la importancia de la distribución de la riqueza va a acompañada a la necesidad de reconocer los límites del planteo, distribuir la riqueza es necesario pero no es suficiente para garantizar mejores condiciones de vida de la población, especialmente si se toma la perspectiva de las mujeres y, más aún, de las mujeres de los sectores populares.

// Implica ver cómo la cuestión de la distribución en términos económicos requiere no sólo una necesaria contrapartida en los político (distribuir el poder) sino también en lo simbólico. En este sentido, es necesario hablar no sólo de las luchas y los proyectos de distribución, sino también de los conflictos, luchas y propuestas por el reconocimiento.

// Finalmente, se trata de pensar no sólo la distribución de la riqueza, sino la generación de condiciones de apropiación, oportunidades de acceso y de disfrute de esos bienes distribuidos.

En este sentido, es necesario asumir la equidad de género en unas propuestas de distribución de la riqueza como desafío para Argentina y para las organizaciones sociales, permite enriquecer, complejizar y profundizar los planteos de cara a las apuestas por una sociedad más justa y una acción transformadora, de cara a la dignidad de todas y todos.
Porque las mujeres no sólo quieren, pueden y deben decidir sobre su cuerpo sino que además plantean las implicancias que la equidad de género tiene para:

  • la igualdad de las condiciones de trabajo.
  • la paridad en la toma de decisiones.
  • la equidad en el acceso a los cargos políticos electorales.

El diseño de políticas públicas y de proyectos sociales -y finalmente de modelos de sociedad, de democracia, de convivencia- que contemplen,
en su diseño,
en sus objetivos,
en su modo de implementarse:

  • las situaciones y eventos históricos y sociales  que afectarán de manera diferencial a varones Y mujeres.
  • la situación, condición y posición de género de los 4 implicados, así como los niveles de  involucramiento de varones y mujeres.
  • las demandas planteadas por mujeres y varones, sobre la base de diseños participativos que  contemplen la equidad de género.
  • la identificación de normas y patrones que afectan  en formas diferenciadas a varones y mujeres.
  • la división social del trabajo en los involucrados.
  • el acceso, uso y control equitativo de los recursos,  bienes y servicios.
  • las tendencias democráticas de varones y mujeres.
  • la participación efectiva en términos equitativos en la toma de decisiones y la planificación  y realización de actividades.
  • las explicitación de opiniones de los involucrados en relación a la equidad de género y los derechos de las mujeres.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
28 DE MAYO
DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA: MÁS IGUALDAD / MÁS OPORTUNIDADES / MÁS DERECHOS


14 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 7


FICHA DE TRABAJO Nº 7
Extractos de cuaderno de trabajo sobre EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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EQUIDAD DE GÉNERO Y
DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA
(parte 1 de 3)

Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero
Fotografía: Mesa Provincial de Tierras de Santiago del Estero


IDEAS FUERZA

1 /  Los últimos 30 años -y en particular la década de los ´90-, se consolidó en Argentina una estructura social marcada por una profunda desigualdad, profundas exclusiones, niveles nunca vistos antes de pobreza y desempleo. Todavía estamos bajo los efectos de esa catástrofe.

2 /  Esa crisis desestructuró, sobre todo, un tipo de sociedad cuyos conflictos, actores y maneras de pensarse y reconocerse estaba marcada en gran medida por las estructuras y la presencia del trabajo -como integrador de la sociedad y la vida de los individuos y los colectivos sociales- y del Estado -como elemento cohesionador de la sociedad-.

3 /  Uno de los efectos contradictorios de la crisis y de las maneras en que la sociedad y, en particular, los sectores populares la afrontaron, fue que puso a la vista problemáticas, tensiones, conflictos y también demandas y derechos que en otras etapas de la historia del país quedaban soslayados o no eran percibidos con la misma intensidad.
4 /  La cuestión de género, los conflictos de poder y las asimetrías entre varones y mujeres constituyen uno de estos ejes centrales que, contradictoriamente, tomaron un fuerte lugar en la agenda de los sectores populares en estos procesos.

5 /  Esta presencia, este emergente de las luchas y las resistencias, se sostiene en un proceso general de toma de conciencia de la sociedad y fundamentalmente de las mujeres. Como también sus procesos organizativos y reivindicativos y la emergencia de nuevas sensibilidades.

6 /  La discriminación, el ejercicio desigual del poder de un género sobre otro, afecta no sólo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto.

7 /  Por eso los derechos de las mujeres, en tanto derechos humanos, son importantes para que la distribución de la riqueza sea efectiva no sólo en las intenciones sino en la vida y oportunidades concretas de todos y todas.

8 /  Las políticas de prevención de la violencia, de reconocimiento de derechos, de no discriminación y de garantía de los derechos sexuales y reproductivos, así como la creación y ampliación de las secretarías o áreas de la mujer en los diferentes niveles estatales son fundamentales.

9 /  Se trata de una lucha de mujeres y varones por la dignidad de las personas.

10 /  Es posible y necesario incorporar el enfoque de género en las prácticas de las organizaciones sociales y la ciudadanía, y también en las agendas económicas y políticas nacionales.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
21 DE MAYO
CÓMO SE ARTICULAN LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES CON LA PROBLEMÁTICA DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA


07 mayo 2007

Distribución de la riqueza | Ficha de trabajo Nº 6


FICHA DE TRABAJO Nº 6
Extractos de cuaderno de trabajo sobre TIERRA

Fuente:
Amuyen - Espacio de Organizaciones Sociales / Programa Mercosur Social y Solidario / www.espacioamuyen.org.ar/distribucion


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TIERRA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA

Fotografía: Grupo MiradaPhoto
Fotografía: Grupo MiradaPhoto


MÁS SOBERANÍA / MÁS DESARROLLO / MÁS DISTRIBUCIÓN

NECESIDAD PARA LA SOCIEDAD

Con la devaluación del 2002, se manifestó, con más fuerza todavía, la importancia del campo argentino para el desarrollo. Pensar y hacer viable un proyecto de país para las mayorías populares nos lleva necesariamente a preguntarnos qué hacer con la problemática de la tierra en Argentina.
No sólo qué hacer con el campo: qué hacer con los recursos naturales, qué hacer con los alimentos, qué hacer con la industria, qué hacer con el perfil productivo, qué hacer con las políticas públicas en general.
Una reforma agraria integral es una necesidad de la sociedad porque el modelo de desarrollo que tenemos en Argentina ha generado pobreza, indigencia y exclusión.

EXIGENCIA PARA EL ESTADO

Una reforma agraria integral requiere replantear el papel del Estado democrático. Sobre todo en una sociedad en la cual la economía se vio afectada por la reducción del aparato público, la retirada de la inversión productiva para pequeños productores y la eliminación de mecanismos de regulación del mercado.
Es necesario un Estado democrático y de derecho, que haga efectiva la justicia y el pleno respeto de los derechos humanos, eliminando las desigualdades de nuestra sociedad; y enfatizando en la lucha contra la marginación y exclusión, especialmente de la mujer y de los pueblos campesinos e indígenas.
Una reforma agraria integral es una exigencia para el estado y tiene en su corazón un conjunto de políticas distributivas y políticas de reconocimiento. Tiene como eje la soberanía alimentaria y debe partir de:

  • El derecho a la tierra.
  • El derecho a vivir dignamente en ella -se necesitan herramientas y políticas necesarias para poder hacerlo-.
  • El derecho a tener los servicios necesarios para vivir (caminos, salud, educación, luz, agua).
  • Seguridad social para los campesinos.
  • Mercados y leyes para poder comercializar lo producido.
  • Producción de semillas propias. El derecho a producir los propios alimentos, ecológica y culturalmente apropiados. Defender el derecho a una alimentación sana para todos y todas.

En torno a esos principios, el Estado debe garantizar políticas públicas para el desarrollo que distribuyan y democraticen la tierra, los recursos y las posibilidades de producción.

El estado debe ponerle límite a la concentración de tierras y buscar formas de redistribuirla para favorecer el regreso de las familias al campo. El estado debe financiar a los pequeños y medianos productores, generando políticas promocionales para cada actividad.
Son necesarias, políticas para el acceso a la tierra y al agua (potable y para riego); la recuperación de la agricultura familiar y la siembra, cultivo y protección de semillas nativas y criollas; el acceso a una salud y una educación de calidad; la protección de lo derechos laborales y el acceso a la previsión social en el campo; el trazado de caminos y la democratización de medios de comunicación; el acceso a la energía y el desarrollo de
energías no renovables; el reconocimiento de comunidades campesinas e indígenas por parte de la justicia; la diversidad cultural de los pueblos.

El estado debe ser garante de estas y otras políticas abriendo espacios para participación de sectores
campesinos e indígenas en el diseño, ejecución y control de las mismas.

DESAFÍO PARA LAS ORGANIZACIONES

¿Ante qué tipo de desafío se encuentran las organizaciones sociales?
La cuestión de la tierra en Argentina no se trata sólo de un problema de las organizaciones campesinas e indígenas, del mismo modo en que no se trata de una problemática que atañe sólo al campo y lo rural.
No se trata sólo de un problema económico, pero tampoco es sólo un problema de revalorización de la cultura y recuperación de la identidad de los sectores campesinos e indígenas. Con plantearlo desde ahí no alcanza.
Es un desafío político que implica reconocer los procesos históricos y los conflictos que atraviesan la cuestión. Implica preguntarse por la capacidad de las organizaciones sociales de incidir en la agenda pública. Preguntarse también cómo pararse frente al Estado como actor y como espacio de disputa.
La reforma agraria integral y la soberanía alimentaria desafían a las organizaciones sociales a trabajar juntas en la elaboración de propuestas coherentes y con contenido político, no sectorial. Al mismo tiempo, a no perder la capacidad de movilización y discusión para sostener esas propuestas.
Conlleva además, la construcción de articulaciones y el reconocimiento de las propias posibilidades y –sobre todo- de los propios límites para la acción política. Es necesario ver, además, cómo interpela el problema de la distribución de la riqueza a otras luchas y marca la cancha para la formación de nuevos actores políticos: ir de la demanda a la propuesta, de la fragmentación a la articulación, de lo sectorial a lo político.

HORIZONTE PARA LA INTEGRACIÓN

América Latina tiene en su memoria histórica distintas experiencias de reforma agraria. Es importante recuperar esas luchas y conquistas como eje orientador. El reconocimiento del carácter regional de la problemática nos interpela a la búsqueda de soluciones conjuntas.

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PRÓXIMA ENTREGA:
LUNES
14 DE MAYO
EQUIDAD DE GÉNERO Y DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA