22 junio 2009

10 propuestas de reflexión desarmables y una yapa desplegable

política con el voto y la palabra

VOTO A LA POLÍTICA

Néstor Borri / Fernando Larrambebere / Sebastián Prevotel A partir de relfexiones del Colectivo / 2009 contacto@colectivociudadania.org.ar

A pocos días de las elecciones, mientras se precipitan cierres de campaña en todo el país, van algunas pistas para interrogarnos sobre lo que se juega y los escenarios que vendrán.

Para analizar y considerar camino al 28, a trasluz del cuarto oscuro y del 29 en adelante.

Para preguntarse políticamente por las dinámicas más amplias que atraviesan estas elecciones.

Para pensar las propias ideas en tiempos en que la "falta de ideas" es la denuncia favorita.

Para abrir preguntas ahí donde muchas voces nos dicen “cómo son las cosas” o cómo deben ser. O se obstinan en “tenerla clara” sobre cómo siempre fueron y siempre serán.

10 propuestas de reflexión desarmables y una yapa.

1 ojos políticos CON OJOS POLITICOS ver lo que está en juego

Lo que se vota no es lo mismo que lo que se elige, y lo que se elige no es lo mismo que lo que se decide. Lo que se juega en estas elecciones es así: mucho más que unos 'cargos…

Diferenciar esto es fundamental, estratégico y –aunque difícil– posible.

(Sugerentemente, en una elección de legisladores –los que deliberan, hacen las leyes, las reglas de juego “formales” de la democracia– queda en evidencia que una cosa son las leyes y otra –más amplia que las contiene y condiciona– las reglas de juego y el conjunto de dispositivos que regulan las fuerzas sociales en una sociedad. Lo que ellas discuten, disputan, se prestan a debatir.)

Para muchos, se trata de una distorsión. Puede ser. Pero se puede asumir también como una riqueza, o –en todo caso– como una realidad efectiva: eso está en juego, más allá de lo que dicen los manuales y los diferentes “deber ser”.

2 2 Lo nuevo y lo viejo. ¿Y lo bueno? ¿Bueno para quién?

Para “entrarle” políticamente a esta cuestión: Lo que renueva, lo que trae de nuevo una fuerza, un partido, una plataforma o un candidato, ponderarlo desde intereses, desde prácticas, desde relaciones y desde propuestas (explícitas e implícitas) y consecuencias (evidentes y a descubrir) para sectores sociales concretos.

Como en toda campaña de años recientes, el argumento de la “nueva política”, o la política de lo nuevo y la renovación –asociado a lo que viene de “fuera” de ella–, aparece con fuerza.

Lo que retorna, lo que aparece, lo de afuera y lo de adentro…

La valoración de “lo nuevo”, y por otro lado el desprecio y la descalificación de “la política tradicional”, probablemente no son las mejores categorías para pensarnos, optar y posicionarse políticamente.

La retórica de “lo nuevo”: ¿No es acaso análoga, parecida, a la que se usa para vender productos, para promover el consumo?

¿Y un desprecio generalizado y no siempre reflexivo, respecto a lo “tradicional” no será acaso una coartada demasiado sencilla para quienes pretenden que tengamos una política sin tradición, sin raigambre, sin raíz histórica?

3 3

Proyecto: ¿Ausente con aviso? Presente de otra manera

La “ausencia de proyecto” es un argumento descalificador siempre a mano en las elecciones. Y, como toda cuestión que prende y circula, es un argumento que tiene su racionalidad y validez.

Una pregunta para aportar a esta cuestión: ¿Un proyecto de país puede plantearse antes de constituirse los bloques históricos y los actores y alianzas sociales que los sostengan?

(La hipótesis contraria también es, quizás, fantasiosa a su manera: pensar que primero se constituye un actor, transparente, completo, clarísimo, y luego este actor sostiene un proyecto.)

Vale complejizar:

Proyecto/propuestas y actor/alianzas, bloques, sujetos interpelados se constituyen mutuamente y en camino. Y si son reales, históricos, políticos, nunca están cien por ciento delineados.

¿Qué pasa si consideramos lo que se juega en estas elecciones, no ya pensando en sujetos terminados y en proyectos clarísimos, sino en que los escenarios siguientes se configurarán según quiénes ganen en estas elecciones, qué posibilidades y condiciones para seguir generando procesos de consolidación de proyectos y de actores que los sostengan?

(Se construye el proyecto, se constituyen actores en esa interpelación abierta, en camino…)

Con todo esto, la disputa entre modelos, entre matrices y entre memorias, es un componente bien presente en esta elección: la persistencia y recomposición del modelo neoliberal que se puso en cuestión en el 2001, o la continuidad y profundización de la secuencia abierta en el 2003. Ésta última, orientada hacia la recuperación de la autoridad del Estado, el fortalecimiento de la industria y el mercado interno, la reconstrucción del trabajo como herramienta principal para la distribución de la riqueza.

Esto está en juego, otra cosa es que opinemos respecto a quiénes juegan

4 4 Parlamento: Lo que tiene asignado para decir un personaje en una obra. Conversación. Discusión.

A la hora de manifestarnos, elegir, sumarnos, reconocernos. A la hora de opinar, de conversar con otros, de imaginar, personal o colectivamente el propio lugar y los propios intereses y opciones, contamos, con un repertorio y una experiencia mucho más amplia para criticar, impugnar, condenar y prescindir, que para sumar, construir, apoyar, proponer.

Mucha más experiencia en perder que en ganar. Muchos más trayectos de desconfianza y frustración –que siempre son absolutos, completos, clarísimos– que de confianza y pasos de avance –siempre parciales, limitados, contingentes.

Y es difícil ampliar el repertorio, la caja de herramientas, la memoria y la costumbre.

La memoria es fundamental, pero siempre es bueno recordar que, sobre todo, hay una fuerte memoria de la derrota, la traición y, más hondamente, de la muerte y el miedo.

Tomar riesgos, es algo de lo que tenemos poca memoria, o tenemos memoria parcial y ejercicio escaso. Por lo tanto, hemos de tomar riesgos acudiendo a otras fuentes y soportes. O sin acudir a nada más que nuestra valentía, pensamiento y apuesta

No es casual que lo seguro –y “la seguridad”– sea una piedra de toque central en estas elecciones. No hay duda de que la seguridad es una demanda legítima y generalizada, pero ¿en qué medida la promoción de lo de siempre, lo conocido, lo probado, lo serio, lo mesurado, lo “consensual-promediado” no se filtran bajo este rubro de la seguridad…?

5 5 Votamos lo conocido. (O) votamos con conocimiento.

Votamos informados y con información, pero la información viene de actores y por canales interesados.

Confiar en lo que no conocemos es costoso. Pero si sólo confiamos en lo que conocemos, y apostamos por lo conocido, lo experimentado… corremos el riesgo de quedarnos siempre con lo que conocemos.

¿Quién y cómo administra lo conocido y lo seguro?

Para la mayoría de la población, discutir, confrontar, un Estado presente; debates fuertes, políticos que hacen política, límites a la economía; incluso avanzar aunque sea poco, trabajar aunque sea precariamente, son experiencias nuevas, inseguras, precarias. Entonces...

Está abierta la posibilidad de profundizar un modelo de país. Un modelo y un momento que tiene límites, errores y contradicciones de los que siempre habrá. Los hay en toda apuesta o construcción, muy a pesar de la opinión de los puros, los seguros, los nuevos, los prolijos, los no políticos, los institucionales (demandantes de institucionalidad, sí, pero muchas veces guardianes de lo instituido) los respetuosos de los consensos –promedios– y diálogos (el equilibrio de lo ya dado, el promedio que pone al poder concentrado igualándolo estadísticamente con los desposeídos, el diálogo que pretenden una igualdad de condiciones y una cortesía de sacristía entre intereses asimétricos, contrapuestos y entre actores profundamente desiguales y desigualados).

6 6 Límites, pasos, transformación. Disenso, enfrentamiento. Dicho de otra manera: REALIDAD

La política es el reino de los límites y, por eso justamente, el de las posibilidades provisorias, condicionales, parciales y limitadas. Del paso a paso al mismo tiempo que de las rupturas.

Y la democracia es el lugar del debate y, aun, de la confrontación. Aun la polarización misma, tantas veces criticada, es parte de la lógica histórica y social de la democracia.

Más vale no asustarse de ellos, porque el riesgo de evitarlos, es evadirse de la vida democrática y regalarle a los poderes fácticos y al statu quo la escarapela de democráticos, sólo porque garantizan la continuidad de lo que creen que nunca debiera haberse perdido: la relación de fuerzas que garantiza –y al mismo tiempo fue garantizada primero– por la persecución y la muerte, luego la inflación y el shock-golpe de mercado, y más tarde por la exclusión y el desempleo.

¿Qué lectura hacemos de los límites? ¿En qué medida esa lectura sirve para construir? ¿Cómo ver las equivocaciones, errores, torpezas, los “trazos gruesos” pero al mismo tiempo los límites del contexto y de los actores, como algo que los constituye, como lo que SON? Si no se pueden ver ambas cosas quedamos en la suposición de que la política es cuestión de voluntad y costo cero. Como si seguir un rumbo en política implicara tan sólo decidirse entre las opciones A, B o C. Como si acaso hubiera de antemano algo como puertas a abrir, detrás de las cuales estuviera el futuro y las consecuencias. Asumir los límites y la “variable política” que pone en juego los conflictos y los costos de cualquier decisión, es difícil porque nos saca del manual y de las conversaciones de café. Nos implica y nos hace parte del asunto. Nos pone en el lugar de los que crean y creen.

7 7 Los miedos y los medios

El miedo es una de las materias primas del rating. Los medios no venden información o entretenimiento. Los medios les venden espectadores a los anunciantes y adhesión a otros actores sociales (económicos, políticos, culturales)

Si los dueños del miedo son los garantes de la democraciaalgo hay que pensar porque algo está mal, en algo nos va a ir mal.

¿Cómo juega "el miedo" en esta campaña, en esta elección, en el debate político actual? ¿Cómo juega en la vida de las personas concretas?

Frente a los amigos de la no-política, de la política disfrazada, de la antipolítica, del disimulo y el marketing, no dejemos de juntar aire en el pecho y ganas en los argumentos y en la tarea, para seguir dándole en estas elecciones, la más fuerte bienvenida a la política, limitada, contradictoria, provisoria, insegura y sin garantías…

SIN MIEDO A SER FELICES, como decía una vieja campaña del Partido de los Trabajadores en Brasil…

8 8 NOSOTROS

Donde dice ellos: pensar siempre nosotros Donde dice nosotros: pensar yo y la quebradura, el conflicto y la exigencia y la invitación de tomar posición en un nosotros que no es el PRE-establecido, sino el que surge de las opciones. (El nosotros de la política no es el PRE-establecido por los demás, y tampoco el PRE-establecido por nosotros mismos: en democracia, más que identidades, hay opciones) Donde dice “se” y “lo”: pensar que “he”, que “hemos”, que hago y que hacemos, cuándo, dónde, por qué, cuánto, para qué, para quiénes. Cambiar el verbo “ser” y más aún “es”, por “hace” y “decide” / “decido”…

¿Y si los testimoniales somos nosotros? Y los políticostambién.

La cuestión de las candidaturas llamadas “testimoniales” y, más ampliamente, lo que se ha considerado un conjunto de desprolijidades respecto a las formas republicanas, han sido motivo de debate y de descalificación.

Sin celebrarlas, queremos proponer otra clave de le lectura de esto: los testimoniales somos nosotros.

Si hay candidaturas testimoniales –y si significan lo que significan– es porque nuestra sociedad y dentro de ella los sectores populares, por un lado, y las dirigencias políticas, por otro, no han encontrado mejores maneras de expresarse en estas elecciones.

Las candidaturas testimoniales son, efectivamente, un desvío respecto a las “formas” clásicas, republicanas, instituidas de la puja electoral.

9 9 Campaña y conflicto. Lo que se discute y lo que se juega

¿Cuánto se habla-discute sobre la campaña y cuánto realmente del debate o la disputa política que se juega en ella? ¿Qué pasa en este tiempo de campaña con las cuestiones de contenido y las de procedimiento, con las de forma y las de fondo, las explícitas y las implícitas las superficiales y las profundas, las inmediatas y la meditadas…?

Opiniones, intereses: desfasajes y correspondencias Revisemos por un momento, individualmente, las propias opiniones. No todas, no completas –es mucho pedir. Más bien, hacer el ejercicio –personal o grupal– de señalar las tres o cuatro cuestiones centrales que nos importan actualmente en nuestros proyectos personales y colectivos, y –por otro lado– las tres o cuatro opiniones centrales que tenemos-expresamos en este tiempo. Ver qué grado de correspondencia hay en entre ellas.

De dónde vienen nuestras opiniones y con qué elementos damos debate, reflexión u opinión Otra vez: revisemos nuestras opiniones, nuestras expresiones sobre la coyuntura electoral, las elecciones, los candidatos, el voto, la situación del país o la localidad. Evaluar de donde provienen, a cuáles se parecen, con qué y con quiénes coinciden. Por ejemplo, y de manera particular, pensar que grado de similitud –en intención, en formulación y modo de expresión y en contenido– tienen con lo que circula en los medios de comunicación. O proveniente de la interacción con otros sujetos comprometidos en organizaciones, agrupamientos o en espacios colectivos o de acción social y política. O en relación a mi familia, mis vecinos, mis compañeros de trabajo… Y, también, por supuesto, con los diversos candidatos o actores políticos activos en la campaña. ¿Cuántas oportunidades he tenido de expresarme?

    • Individual y personalmente, y de manera colectiva
    • De manera formal, explícita y prevista –no “casual”–
    • De manera pública y no privada

Y, en la misma línea: En ámbitos numerosos o de pocas personas. En el marco de debates o en el marco de meras yuxtaposiciones de expresiones Con oportunidad de una reflexión, profundización, con acceso a información clara, etc.

Interlocuciones y conversaciones políticas más profundas ¿Con quién hablo de política, de la elección? ¿Qué calidad de conversaciones he tenido? ¿Tuve la posibilidad de participar en alguna discusión o conversación, actividad o situación donde considero que pude experimentar una buena reflexión-confrontación política? ¿He accedido a información de calidad? ¿A cuánta? ¿Dónde? ¿Quién la proveyó? ¿Qué valoro de ese debate o esa información? Si accedí: ¿Cuáles son las condiciones que existieron para que yo pudiera acceder a eso? ¿Qué posibilidad tengo de ampliar o sostener ese acceso a un debate político de mayor calidad, de mayor consistencia, de mayor, justamente politicidad? ¿Quiénes más accedieron a él? ¿Qué puedo hacer para ampliar ese acceso?

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La política se hace cargo ASUMIR(NOS) POLÍTICOS

Ir de las personas a los colectivos, de los individuos a las tramas institucionales y organizativas, de las voluntades trasparentes a las decisiones condicionadas y parcialmente decididas”, es un ejercicio con el que debemos enfrentar no sólo la mirada que diseminan –imponen– los medios de comunicación, sino también la tendencia muy fuerte de NUESTRA cultura política. Y, por debajo de esto, con una inclinación humana a evitar la complejidad de lo real y conformarse con miradas y relatos simplistas de lo que nos sucede y de los que los otros hacen.

Un gran “nivelador” de la mirada política, donde prende y se reproduce un sentido común que no deja percibir justamente la politicidad de las situaciones políticas (y especialmente de las contiendas electorales, siendo que son tan centrales para la dinámica de construcción y circulación del poder político en democracia) es un acento exacerbado en las figuras individuales y su voluntad individual, a la hora de definir los escenarios, las condiciones, los hechos, la realidad misma. El o los candidatos, el líder, el dirigente, por supuesto, son figuras centrales y está muy bien prestar atención a las tramas, las relaciones, los vínculos, las condicionantes en el marco de las cuales –como facilitadoras o limitantes–quienes conducen pueden ejercer márgenes de decisión y opción.

No ver estos vínculos, que son relaciones de fuerza, y que constituyen la trama de lo real que se juega en cada momento de la historia, es fantasear con seres omniscientes, voluntades “en el aire”, absolutamente claras y de alguna manera omnipotentes que, por libre albedrío, voluntad o gusto –a piacere–, se dispondrían a hacer lo que “quieren”

RECORDAR, UNA VEZ MÁS, que casi todo lo que se critica y descalifica de la política, ES JUSTAMENTE LO QUE LA CONSTITUYE COMO TAL:

La política es puro verso: Sí, la política esta hecha de palabras; cuanto más puramente, más política. Hay doble discurso: El doble discurso, el triple, es el discurso normal de cualquiera que interactúa en la esfera pública. Confronta, conflcitúa: La democracia no es “paz” ni “armonía”: pone en el centro los debates y las disonancias. Es tradicional: Sin tradición política, no hay política, histórica ni propia de ningún pueblo. ¿Cuál tradición? No es cien por ciento confiable: Efectivamente, son humanos. Si es puro, no es político. Probablemente no es humano. Y muy probablemente no es real…Política es contingencia y limitación. Lo hace porque defiende intereses particulares: En política no existen los desinteresados. Ni el altruismo. Los intereses de quiénes y de cuántos es una pregunta más sensata. Está preparado, está calculado, está asesorado: En política existe la espontaneidad y la improvisación, pero nada en la política es “natural”. Si es “natural”, te vendieron un buzón natural.

Propuesta: Todo lo que parece que “HACEN LOS POLÍTICOS” verlo como el emergente de actores sociales más amplios, y de la sociedad misma. Eso sí: no ver la sociedad como una unidad, como algo terminado, homogéneo o estático, sino como dinámica de acuerdos y desarreglos…

De la misma manera que no considerar al pueblo como un ente preexistente a las acciones que lo van constituyendo, sino como un sujeto en curso, en construcción, a partir de las decisiones que va tomando, de las oportunidades que tienen fragmentos subordinados de la sociedad de reconocerse con unos intereses que identifica como propios, como de las mayorías etc.


URNA

PRONUNCIAR LA POLÍTICA AQUÍ Y AHORA:

CON EL VOTO Y LA PALABRA

Ejercicios para pensar desde otro lado, leer entre líneas sospechar un poco de nosotros mismos y tomar(nos) riesgos. Abriendo la mirada y la palabra política.

Una propuesta: pensar las declaraciones enunciados de los actores, propuestas, noticias, anuncios, de esta manera:

  • Considerar que hay actores que sostienen y defienden prioritariamente poderes y intereses centrados y con base:
    • En lo económico.
    • En lo político.
    • En lo mediático y la administración de símbolos y recursos comunicacionales.
  • Considerar que ejercen este poder y manifiestan sus posiciones en base a y desde canales y actores públicos-colectivos, a veces expresados por individuos:
    • Económicos
    • Políticos
    • Mediáticos
  • Considerar que los argumentos, propuestas medidas, dominios o campos de debate donde y en torno a los cuales se manifiestan, tienden a plantear cambios, hechos, decisiones, opciones, sumar consensos o respaldos para medidas relativas a la concentración o distribución del:
    • Poder económico
    • Poder político
    • Poder mediático…

Como si fueran tres círculos concéntricos que giran libremente entre sí:

  • El de las fuentes de poder-característica de base-central de los actores (donde anclan sus intereses y su fuente de poder).
  • El de los diferentes tipos de actores, que en esferas diferentes, los representan, los expresan, los “median”.
  • El de las medidas, propuestas, intervenciones en conflictos y relaciones de fuerza en que se involucran.

Por ejemplo: Actor constituido por intereses/poder económico que se expresa por una representación mediática interviniendo sobre la distribución del poder político ( y, así, diferentes combinaciones)

A trasluz de estas combinaciones, tratar de definir dónde estamos nosotros. En el mismo movimiento, cuántos contendientes –frentes de confrontación relevantes– hay realmente y qué bloques se perfilan de un lado y de otro. Intentar reconocernos “nosotros” (y, después, ver a qué nos hemos referido con “nosotros”, quién/quiénes es/son ese “nosotros” en le que nos reconocemos cuando pensamos estas cuestiones). Y ver también, ver las zonas de matices, las zonas borrosas, los desubiques y las posiciones inesperadas…

Débil-fuerte: dar vuelta la mirada

Muchas argumentaciones en torno a esta elección y coyuntura política, a la hora de caracterizar posiciones del gobierno, señalan su "autoritarismo". ¿Qué pasa si vemos eso que se señala como jugadas “omnipotentes” de un gobierno fuerte como condicionamientos, límites (o equivocaciones) de un gobierno que tiene que fortalecer su legitimidad o su fuerza (o sea, un gobierno que porta debilidades, ya sea de su respaldo social por parte un sector de la sociedad, un conglomerado de actores y sectores sociales, ya sea por la presión de otros sectores y actores que se le oponen). ¿Qué pasa si en vez de ver si el gobierno es fuerte o débil, vemos qué actores sociales, y qué conjuntos de intereses tienen fortaleza para expresarse o hacerse valer en la escena pública y en la puja política? (Ver aquí, también, tres pujas: la económica; la política; la de opinión o mediática, de visibilidad.)

INVENTAR LAS PROPIAS CATEGORIAS Y CAJA DE HERRAMIENTAS DE ANÁLISIS

Descoleccionar: y valorar con otros conjuntos, conjunciones, contornos. Marcar otras fronteras, descubrir otras maneras de clasificar opiniones, intereses actores, prácticas.

No olvidar que estamos ante el desafío de: INVENTAR UN LENGUAJE POLITICO PARA ESTE TIEMPO PARA NOSOTROS Y PARA QUE ESTE TIEMPO SEA EL NUESTRO

12 junio 2009

Construir poder / Poder construir - APOSTILLAS...

Colectivo Ciudadanía

hay que construir poder, sí

pero también, también

y para que resulte

complete

fructifique

cumpla

abra

hay que

hacer verdad

concretar

y legitimar

que en muchos casos es el mismo impulso

en todo caso

verdad hecha de haceres

lejos de esencialismos y nubes

prácticas de verdad

hay

también

que juntar belleza

que la lucha sola no alcanza y si bien necesitamos trincheras

también hay que poder soñar en ellas

sino perdemos

seguro y ya

para andar construcciones

hay que juntar belleza

y saber de esa sed también

hay que

enamorar

dar poner disputar disfrutar sentido

sentido

significado direcciones sentimiento sensación

palabras ideas pero también tacto y acción

hay que

develar engaños

pero no menos que eso

y por eso mismo

hay que

proponer misterios

hay que juntar fuerzas

pero también

animar respirar

cuidar

construir poder supone garantizar cuidado

hay, sí,

que

sumar

pero también

hay que

restar

multiplicar

y dividir

porque la articulación es una operación compleja

incluyendo mucha otra cosa

como

elevar a tal potencia

y asimismo

extraer la raíz cuadrada

de cada cuestión y escena y secuencia

hay que, por ejemplo,

distribuir la riqueza, sí

pero también

hay que

repartir expectativas

versionar felicidades

crear espera y los saberes y poderes y capacidades del esperar

del transitar y errar

proceso y proyecto

trayecto y esperanza también

son valores de lucha y tienen

su propia rigurosidad sus propios rigores

y su propia técnica

exigente y mucho

esperanzar conflictos

que no es poco

hay que poner palabra

pero también

proponer silencios

abrirlos, aprovecharlos, promoverlos y proveerlos

hay que hacer tener conjugar memoria

y sin embargo también hay que construir

olvido del miedo

para que no sea la memoria un equipaje pesado nomás

o que sea en todo caso un equipaje pesado pero no un ancla

también

una certidumbre significativa

ya que no son las certezas las que sirven para un proceso colectivo

que quiera enfrentar o real

certidumbre significativa

capacidad de apuesta

toma de riesgo y su costo

toma de riesgo que cuaje en la limitación y el salto de la decisión y sus condiciones

hay que abordar navegar (en)

una complejidad habilitante

o la consistencia de unos juicios provisorios que sostengan y al tiempo estén abiertos sueltos en su medida

y las cabezas y manos y coordinaciones organización

capaces de sostenerlos y asumirlos

un talante de proyecto

que resuelve de otra manera

la tensión ineludible

entre

momento y proyección

estructura y acción

horizonte y ahora mismo

experiencia cotidiana

y experiencia de lo público y lo político

percepciones que aten y suelten los dos niveles

además

necesidad de hacer frente y que sea para la victoria

pero también

frente costado arriba y abajo y atrás

y

para la victoria el empate

y por qué no para la derrota

además

hay que distribuir

pero también

saber partir

compartir repartir y tomar partido

y más que nada

andar y reconocer los puntos de partida para irse de ellos

partir de ellos

efectivamente

hay que construir poder sí

y poder construir

pero también destruir lo que hubiera que

y tiene sus cómos y contrucciones la destrucción

cómos y costos

hay mucho que

hay con qué y

para asumirlo

hay que saber enamorarse asumir con cierta furia

lo que hay lo que es

las decisiones reales comienzan allí

tienen su costo que hay que pagar

es el imperativo de la limitación :

crear es

marcar nuevos límites y desafiarlos todos

construir poder

puede ser o

es

correr la fronteras de lo que hay

y

de todos los

“hay que”


Autor: Nestor Borri - contacto@colectivociudadania.org.ar


DEJANOS TU COMENTARIO

Testimonios del 3er Seminario de Formación Política

Políticas de inclusión e inclusión política: prácticas y proyectos

Participantes del seminario organizado por el Colectivo Ciudadanía relacionan la temática debatida con sus experiencias concretas de construcción.

Fabian Roja

1. Fabián Roja, Escuela Ciudadanía de Chaco - Resistencia, Chaco

Rosa Rosa Busignani, del Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo de la Nación en Córdoba

2. Rosa Busignani, Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo de la Nación en Córdoba

Ezequiel Borgogno

3. Ezequiel Borgogno, Consejo Federal Juventud - Ciudad de Buenos Aires

Olga Gueinasso

4. Olga Gueinasso, Asociación Civil Cirujas - González Catán, Buenos Aires

Elisa Montoya

5. Elisa Montoya, Escuela de Ciudadanía de Tucumán - San Miguel de Tucumán

Martha Zerpa

6. Matha Zerpa, Red Quebrada y Puna - San Salvador de Jujuy

10 junio 2009

Diputados y organizaciones respaldan el anteproyecto de Ley de Servicios Audiovisuales que busca reemplazar ley de la dictadura

Audios del encuentro

(Para escuchar audios hacer clic en "play" y esperar la carga del archivo)

Néstor Busso

1. Néstor Busso - Coalición por una Radiodifusión Democrática - CONCLUSIONES

2. Presentación- Néstor Busso

lectura

3. Lectura de los 21 aportes

lazaro

4. Luis Lázaro - Coordinador General del COMFER

baladron

5. Manuel Baladrón - Frente para la Victoria - Presidente de Comisión de Comunicaciones e Informática

Ayer, 9 de junio, la Coalición por una Radiodifusión Democrática (www.coalicion.org.ar) presentó, en el Congreso de la Nación, 21 aportes para el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puesto a consideración por el Gobierno Nacional en el mes de marzo.

Diputados de distintos bloques manifestaron su respaldo al anteproyecto y coincidieron en la necesidad de que la norma llegue al Congreso lo antes posible: Manuel Baladrón (Frente para la Victoria), Cecilia Merchán (Encuentro Popular y Social), Luis Lusquiños (Frente Justicia Unión y Libertad), Claudio Lozano (Buenos Aires para Todos – Proyecto Sur), Eduardo Macaluse (Solidaridad e Igualdad – Proyecto Progresista),Silvana Giudici (U.C.R.).

El encuentro contó también con la presencia de representantes de la CGT como Julio Piumato; el titular de la CTA, Hugo Yasky; el líder de Federación Tierra y Vivienda, Luis D'Elía. Estuvo presente, además, el coordinador general del Comfer, Luis Lázaro, quien destacó que desde la presentación del anteproyecto “se realizaron 23 foros y se recibieron más de 1200 aportes” que coinciden, dijo, “en su mayoría con los planteos realizados por la Coalición por una Radiodifusión Democrática” en su documento.

En nombre de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, Néstor Busso –Presidente del Foro Argentino de Radios Comunitarias y miembro del Centro Nueva Tierra– afirmó que ha quedado en evidencia que hay debate y trabajo serio detrás de la propuesta. “Podemos celebrar muy enserio la unidad del campo popular en este tema; en ningún otro se han logrado tantas coincidencias para hacer una propuesta conjunta y para llevar esa propuesta con seriedad al poder ejecutivo y al Congreso de la Nación”, expresó. Por último, subrayó las palabras de adhesión de los diputados presentes y los interpeló a tener en cuenta los “aportes de 25 años de debate que se pueden recoger para discutir el proyecto en profundidad, pero rápido”. “Porque no podemos esperar más”, concluyó Busso.

La Coalición por una Radiodifusión Democrática desarrolló hace 5 años los 21 puntos básicos que hoy son la base del anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Está constituida por universidades, sindicatos de trabajadores de la comunicación, organismos de derechos humanos, movimientos sociales, movimiento cooperativo, radios comunitarias, asociaciones de radios de pequeñas y medianas empresas. Más información en www.coalicion.org.ar

Oficialismo y yo

(afirmación, pregunta, claro, por qué no, depende, jamás y ojalá)

Néstor Borri

nestorborri@gmail.com

¿Oficialista yo? Sí. Incluso: claro que sí.

En esta etapa, en este momento, la verdad, me resulta entre insuficiente y eventualmente mediocre –perdón si la palabra es muy fuerte– la retórica del “apoyo crítico”. A esta altura, creo que tiene más consistencia de coartada que de argumento. Creo, más bien, que es un momento crítico para apoyar. ¿Para apoyar qué? ¿a qué? ¿al gobierno? ¿al oficialismo? Sí. Apoyar, siendo que hoy apoyar es votar. Y argumentar a favor del voto. Para mí y por mí, para otros, frente a otros y confrontando a otros que votan otra cosa, apoyan otra cosa o promueven el apoyo a otra cosa, abierta o sumergidamente, superficial o estructuralmente. Sé que el apoyo no se agota en el voto, y que hay mucho más que hacer además de votar. Y que cada ámbito tiene su propia racionalidad y lógica, mediaciones de apoyo, de disidencia o de combate.

Puestos hoy: creo que hay que votar al kirchnerismo, sabiendo que, en esta elección legislativa, se vota lo que ha de condicionar, sino las leyes, las reglas de juego de los próximos años. Lo que se vota es la legitimidad de la acción de gobierno y representantes para sostenerla. Y esto, según lo veo, no se debe a que haya algún tipo de intención distorsiva de la geometría republicana de la representación, con las llamadas “candidaturas testimoniales”. En todo caso se debe a que una elección adquiere sentido y consecuencias en la relación de fuerzas concretas que, en la sociedad, justamente, le asignan significado y le imputan consecuencias. Afirmo esto, lo asumo, con todos los límites del caso que se quieran señalar –límites a los que les doy la más franca bienvenida porque la democracia es el reino de los límites, la imperfección y hasta de la desprolijidad.

Siendo que lo que se vota es eso y en esas condiciones –y ya que lo que se vota no es idéntico a lo que se elige y, estrictamente, tampoco a lo que se decide– creo y sostengo que para seguir consolidando los procesos en los cuales los sectores populares –identidad y actor siempre en construcción, siempre parcial, siempre incertero– puedan seguir avanzando, no retrocediendo o al menos abriendo condiciones de avance o de no retroceso, el mejor escenario a la vista –y en perspectiva– es que el grupo que actualmente administra los resortes del estado desde el gobierno siga haciéndolo. Así podrán seguir desarbolándose unos procesos en curso en la sociedad y en el estado que benefician y beneficiarán a los sectores populares. A la consolidación política de sus intereses, por un lado. Y a su calidad de vida, por otro.

Al decir esto respecto a la elección y su sentido y consecuencias, no dejo de recordar que hay otros resortes del estado que no son el gobierno, que hay diferentes estados y sectores del estado, y sobre todo que hay otros poderes que no son el estado… a los que vale siempre tener en cuenta a la hora de analizar. Considerando este panorama decía, considerando que eso es lo que se elige –quiénes podrán seguir administrando esa cuota parcial de poder, lo mejor que veo a la vista, y lejos la verdad, es que el kirchnerismo pueda seguir gobernando, mantenga una legitimidad suficiente para continuar haciéndolo, de manera que se sostengan activas al menos algunas de las posibilidades abiertas por la secuencia histórica iniciada entre 2001-2003.

No se trata además de que sólo es lo menos malo que veo. También es, claramente, lo mejor que veo, en términos positivos. De lo real, de lo que está en juego. No de lo que quiero, desearía, me gustaría que haya. Eso no se juega en la elección. Dónde se juega eso otro es otro cantar.

Desde donde lo puedo analizar, lo analizo así: aún multiplicando por dos los errores, y dividiendo por dos los aciertos, seguiría sosteniendo la misma opción. Y, si me permiten exagerar, diré que admito incluso más que “dos” como factor de división y multiplicación.

¿Estaré ciego? Parcialmente, sí. Claro. Tengo visión limitada, sesgada, no veo que no veo, no sé lo que no sé. Sé que tengo esos límites: en el pensamiento, en las opciones y en el asumir esas opciones en acto. En estas condiciones decido, no en otras. Y, sabiendo más o menos eso, más o menos esto decido, y trato de expresarlo así.

En las condiciones actuales, considerando las relaciones de fuerza, considerando las opciones disponibles, lo que se puede votar, quiénes pueden ganar y perder y las situaciones y los diferentes escenarios intermedios, creo que hay que votar, cantado y casi me atrevería a decir cantando, al Frente para la Victoria. Justicialista, cierto.

Quizás pondría un pequeño matiz: creo que hay que construir frentes para triunfar en las elecciones, pero que debajo, al lado o alrededor de esos frentes debe haber frentes para construir poder político en las elecciones y más allá. Y que esos frentes han de ser para la victoria, el empate y la derrota. Ahí veo limitaciones, evaluó errores, discrepo en puntos no marginales.

Pero esto pienso: en ese movimiento trato de identificarme con los intereses populares a los que sólo puedo sumar y en los que sólo me puedo reconocer si tomo el riesgo de ir definiendo (definiéndolos, definiéndome, definiéndomelos) en el mismo momento en que los asumo y los nombro, porque no están ahí afuera como una realidad terminada antes de que mi “yo” y, en el camino, mi “nosotros” los reconozcamos. Que pena que no sea más simple, pero así es. No encuentro, mientras tanto, ningún camino de transformación que no comience con una furiosa bienvenida a lo que es.

¿Oficialista yo? ¿Por qué no? Y ¿cuál es el problema? ¿"Oficialista" o "yo"?

¿Cuál es el problema? ¿O, en realidad, no es un problema sino, acaso un pecado o sucedáneo de pecado?

¿Alguna ley de "la naturaleza", de la moral o de la religión –de cuál, además– indica que debo ser oposición, no oficialista, estar en contra del gobierno, del estado, del kirchnerismo, del peronismo, de este gobierno, del gobierno este, esta vez o todas, “en contra de” o “en contra” nomás? ¿Tiene otro status estar en contra? ¿Desde cuándo? (Esta pregunta, por la historia de esto, me parece que es importante) ¿Se pierde qué cosa, qué dignidad, qué alma, qué pureza, qué lucidez, qué razonamiento al no estar “en contra”?

¿Cuándo se naturalizó que sólo oponerse, criticar o estar a “distancia de” –en el mejor y más sofisticado de los casos– es lo correcto, lo bueno, lo espléndida, cómodamente lúcido?

O, quizás, quién sabe, lo que molesta es el “yo”. No sólo el cada uno, el cada cual. El “yo”. Ese pasar del “se” al “yo”. El expresar adhesión en primera persona. Del singular.

¿No será que, en tiempos de tanta condena al individualismo, cuando alguien dice, decide, decir yo adhiero, alguna cuerda secreta pulsa, alguna frontera oscura cruza, y reconstituyendo una opinión personal, individual, singular, transgrede el mandato de (someterse a la) tribu, aunque más no sea de la paradójica tribu de los que no adhieren a nadie salvo al no adherir?

¿Oficialista yo? Jamás.

O quizás: oficial es el poder de lo ya constituido. El poder concentrado, fáctico. El consenso concentrado del poder hegemónico, valga la redundancia. Que no es el Estado. Que no es “el oficialismo”. Ese poder concretado es “lo oficial”: el pensamiento único –contradicción en los términos, pero, al mismo tiempo, realidad contundente, aplastante, omnipresente, asfixiante en tal grado que parece ser el aire mismo. Realidad única. Posibilidad única. Futuro fatal. El debe ser. Como es. Statu quo.

Apoyo a un partido político, a una propuesta de gobierno, a este oficialismo, al kirchnerismo, sí –si es que hay que decirlo, finalmente con las palabras de la moneda de cambio, para entenderse, porque tampoco puede uno andar hablando definiendo cada termino, o en jerga de politólogo que uno no es…–. Apoyo, decía, creo que hay que apoyar, tengo argumentos para apoyar y –en este caso específico votar– al kirchnerismo para oponerme –aquí sí, sí…– al poder concretado, a la concentración del poder, que a veces declama llamados a la pluralidad, y al poder de facto, que se desvive por la institucionalidad. Apoyo al kirchnerismo porque estoy contra el oficialismo de los poderes fácticos, del poder constituido. Mediático concentrado, económico concentrado, de hecho ajeno a todo cuestionamiento porque se escapa, se esconde como “poder” a todo cuestionamiento: se autoinvisibiliza…

¿Oficialista yo? Depende

Puedo elegir. Puedo pensar. Con mis herramientas, mis recursos limitados. Creo en eso. Como posibilidad y como característica constitutiva. Creer eso es una posición ética, previa a lo demás.. Entonces, depende. Depende de qué signifique ser oficialista. Depende de qué grado, qué márgenes de elección tenga. De qué haya para elegir. Todavía siento que hay demasiado más margen para optar entre lo que existe que condiciones o posibilidades para crear esas opciones entre las que se elige. Esto me acucia en mi vocación y en lo que quiero, pero no me resulta desesperante. Y, con esto, en situaciones siempre provisorias y parciales, dependientes, mortales, puedo ejercer un margen de decisión propia, de pensamiento mío, y entre esas opciones, para que sean efectivamente opciones, para ser pensamiento, tengo que hacer el esfuerzo de no dejar, a priori, ninguna opción fuera del abanico. Ni siquiera la de ser oficialista. Con todos los depende que quieran, y debido al valor positivo que les asigno a esos “depende”, la respuesta es “sí”, entonces.

Oficialista, yo: sí, pero ojalá pueda ser algo mejor. O nombrar, conversar y construir mejor lo que soy y puedo ser

Prefiero otros cortes para definirme. Tengo que crear condiciones, fuerza social y capacidad subjetiva para pensar en otro idioma que no sea “oficialismo-oposición”. Aún sabiendo que también algunos de los que proponen otros cortes en realidad quieren pensar o invitan a que me piense desde a impotencia política, o desde fuera, a secas.

Las definiciones circulantes me resultan insuficientes. De un lado, porque en gran medida son impuestas por un conjunto de “administradores” de los a priori del pensamiento y del “repertorio de categorías” para pensar y para ponderar las ofertas y las opciones.

De la otra orilla, porque como sociedad nos pensamos pobremente; el tipo de cultura política que reproducimos no está a la altura de nuestras propias circunstancias.

La tercera orilla es la que no hemos construido; no hemos invertido suficiente fuerza, probablemente, personalmente yo tampoco, para ofrecernos, ofrecerme, ofrecer, confrontar, aportar, con otro tipo de categorías políticas para pensar, con otros ámbitos para debatir y otras identidades con las que batallar, con las que marcar el campo de batalla y con las que comprender en qué campaña se está, qué se nos juega. Y de qué lado estamos.

05 junio 2009

DUDA LA DUDA Reflexiones sobre como se reflexiona en la campaña y que clase de reflexividad política va siendo posible (2)

 
Siguiendo con  las reflexiones sobre la campaña y su particular condensado sobre argumentación y comunicacion política.
Un envio mas despues del que envio Valeria con el spot de los cartelitos.  
 
Seguramente muchos de uds.  han recibido este escrito del periodista Osvaldo Barone.
Aqui hay dos o tres subrayados les propongo , nomas .  1- Una pregunta sobre el significado del "mientras".  2- Una pregunta y un insistir sobre lo que dice la lectura de conjunto y en su estructura de relaciones internas, y en lo que marca sus contornos- lo que no dice, el tipo de cosas que no dice- la columna de argumentos y los motivos  que vienen despues de "mientras" (madres y abuelas, etc etc) 3- El tipo de adhesion/certidumbre que proveen/resultan de este tipo de argumentos. Y, también que sé puede hacer para construirlos de una manera superadora. Y, siendo que es posible que muchos sintamos que sería deseable o conveniente una adhesion de otra calidad-cantidad-entidad, pues preguntarse porqué es que no resulta ser...qué condiciones hay o deja de haber para constuir una adhesion de otro tipo. También: una oposición o no-adhesion de otro tipo. Claro.
4- La duda sobre la duda : verla en concreto no sólo como cuestion retorica: dónde es posible y con qué. con quiénes, cuando , procsar esta "duda sobre no dudar" 4- La certeza que se ofrece - como reaseguro de qué, y por qué es tan efectiva...- a la "opinión publica" frente a la "certidumbre" que sostiene a las posiciones politicas. Eso por ahora Un abrazo a todos Nestor 

 

No tengo dudas

 

Mientras las madres y abuelas de Plaza de Mayo estén junto al gobierno no tengo dudas. Mientras sigan apareciendo hijos de desaparecidos recobrados, no tengo dudas. Mientras haya quienes sigan vivando a los represores, no tengo dudas. Mientras los gobiernos de Latinoamérica estén cada día más ligados a la Argentina, no tengo dudas. Mientras la jerarquía de la Iglesia sea más afín al mensaje de los opositores que al mensaje del gobierno, no tengo dudas. Mientras el FMI esté allá pero no aquí, no tengo dudas. Mientras la extrema izquierda se vaya tanto a la izquierda que termine en la derecha, no tengo dudas. Mientras la derecha se indigne porque considera a este gobierno de izquierda, no tengo dudas. Mientras la Mesa de Enlace se sonría victoriosa rodeada de porotos de oro, y los gurúes de la City auguren inminentes cataclismos, no tengo dudas. Mientras haya tanta libertad que se pueda decir que el oficialismo hace todo mal y que lo seguirá haciendo mal, no tengo dudas. Mientras se pueda caricaturizar con libre albedrío a la presidenta y su marido en el lecho conyugal, no tengo dudas. Y si a esas caricaturas del matrimonio las incluyen en un film “porno”, menos dudas tendría. Mientras la iluminada Casandra augure que la Argentina “podría desaparecer del mundo civilizado”, no tengo dudas.  Mientras gran parte de la sociedad democrática se expresa públicamente día y noche, en la vigilia y en el sueño contra el gobierno no tengo dudas. Mientras la luz y el gas no se apaguen, y no se seque la nafta, y no colapsen los radares, los aviones y los trenes sin hacer caso de las profecías, no tengo dudas. Mientras los jubilados de antes y los de ahora cobren normalmente con plata como todos los trabajadores, no tengo dudas.  Mientras quienes se reconocen progresistas, pero están contra el Gobierno, posan incoherentes en la foto junto a los no progresistas históricos, no tengo dudas. Mientras haya aquí patriotas aterrados porque una empresa multinacional argentina es estatizada en Venezuela, y esos mismos patriotas ni siquiera se inquietaron cuando fue privatizada toda la Argentina, no tengo dudas. Mientras de un lado esté Marcos Aguinis y del otro José Pablo Feinmann; y de un lado esté la Tribuna de doctrina y del otro Carta abierta de los intelectuales, y de un lado estén Blumberg, el rabino Bergman y el gatillo fácil, y del otro las garantías y el juez Zaffaroni; no tengo dudas. Eso sí: tengo dudas de no tener dudas. Pero la oposición, paradójicamente, me inspira certidumbres. Sí, certidumbres opositoras contra las certezas de los opositores.

 

PUBLICADO POR ORLANDO BARONE

Un habla y unos hablares de/en campaña

Valeria, desde Chaco, nos envía este spot publicitario de la campaña y nos invita a expresar una opinión:

No se que tipo de opinión se puede esperar. O, en todo caso, hay una manera de mirar que queda en la "opinación" –por decirlo de alguna manera–. Y está bien, una parte de lo que se opina y piensa en campaña, va, en todo caso, por la superficie, por el momento, por lo instantáneo.

Pero... En todo caso da para pensar también, para tomar cierta distancia. Al menos una parte de la percepción de estos discursos puede ir hacia una "zona de preguntas" que trasciende el momento.

Antes que nada, ver el spot.

Y. en el, detenerse sobre ...

La tensión entre palabra y la acción en la política. Quién habla y cómo. Cómo habla la acción. Y, en la otra punta, como habla la publicidad de gobierno, en una clave no de "propaganda" o "marketing", sino la publicidad en el sentido más amplio de cómo la acción/discurso de gobierno se vuelve palabra pública. Sostenida por cuáles carteles, carteles y palabras sostenidas por quiénes diciendo (¿diciendo?) qué.

Vale para pensar, para opinar, para seguir navegando las preguntas sobre qué sostiene y con qué sostener una palabra política en este momento del país.

En un reciente seminario de formación política del Colectivo Ciudadanía hablamos sobre los muchos lugares donde habla la re-presentación, donde el habla construye representación. Frente a esa palabra que es el voto, y ese "juicio agregado", esa "opinión consolidada", ese pronunciamiento que construye el resultado electoral, frente a todo eso y ADEMÁS de todo eso, las preguntas que aparecen son dónde, cuándo, cómo, con qué, más allá de esta instancia, se construye representación.

Y, en el escenario argentino actual: a) ¿Cómo el Estado construye representación y cómo se re-presenta el estado: como construye relato, sentido, identificación, delegación, legitimidad? b) ¿Dónde hablan los sectores populares, donde pronuncia la palabra política una sociedad fuertemente "mediatizada por los medios"?

En las elecciones se genera un tipo de representación. El más evidente y paradigmático: Las personas de alguna manera se sienten representadas por alguien, lo votan, y eso contribuye a que el Estado pueda representar la relación de fuerzas en una sociedad. Es una definición que corresponde a la cultura política más extendida entre nosotros. La pregunta es si sólo ahí se genera representación. Hay toda una serie de dispositivos donde se reconstruye la representatividad y la direccionalidad del estado.

En elecciones, pero también antes y después: cómo hacer y cómo contribuir en todos los dispositivos, en todos los puntos, en todas inserciones, para construir una representatividad mayor del estado respecto a los intereses de los sectores populares. Tenemos el desafío de hacer un mapeo sobre cómo construir representación con prácticas y con matrices de reconstrucción de las interacciones.

Por último, otra cosa que me viene a la memoria sn nuestras reflexiones sobre el desafío de construir-recrear un lenguaje político a la altura de lo que vivimos y queremos decir. En ese impulso, también está la pregunta por el silencio en la política. Un desliz filosófico al respecto: en uno de sus últimos y más lindos ensayos, Walter Benjamin dice que el lenguaje y la conversación van a "la búsqueda de un nuevo silencio". Los que en alguna etapa del camino se hayan cruzado con los viejos y lindos escritos filosóficos de Enrique Dussel, recordarán quizás un planteo parecido.

Así que gracias Valeria por el envío y seguimos pensando mientras vamos llegando al 28 de junio