11 junio 2010

Kioscos, guetos y corrales 3

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 3 de 6: Militancias y guetos. Lógicas para procesar/intervenir conflictos
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración: Sebastián Prevotel

Cuando hablamos de guetos y militancias, centralmente nos referimos a un riesgo: del de quedar encerrados en círculos de conversaciones, preocupaciones, temas, debates y “luchas” que solo implican a pequeños grupos, o en todo caso que dejan afuera a una parte demasiado considerable de la sociedad, o de los que deberían estar implicados e involucrados para que el debate tenga consecuencias serias.

Esto sucede con varios tipos de militancia. El gueto es un lugar de encierro, de aislamiento y de repliegue, de que, en muchos casos, se olvida que es eso mismo. Aparece la “costumbre” de vivir dentro y parece que ahí sucede todo. En el gueto hay algo “tranquilzador”…

Existe un déficit de interlocutores y sujetos sociales que puedan llevar adelante una propuesta con consecuencias favorables para la vida cotidiana de los sectores populares. Debates con consecuencias que respalden, generen y alimenten los intereses de los sectores populares / los trabajadores en general. En este punto, vemos que en muchos ámbitos y en torno diversas reivindicaciones, aparece el riesgo de proponer un país para todos con un debate para pocos. Mientras tanto, los medios de comunicación proponen un país para pocos con un debate para todos.

Los militantes sociales y/o políticos –que hacen-hacemos de la militancia identidad, sello y estilo de vida– pensamos, proponemos, exhortamos a poner garra para un país para muchos. Pero los debates que logramos sostener , muchas veces interesan e interpelan a unos pocos. Para contrastar, vale estar atentos al hecho de que actores como los grandes medios de comunicación piensan un país para pocos, pero interlocutan con muchos. Una parte de esta tensión por supuesto tiene que ver con la diferencia de poder que pueden tener

Por la inversa, un ejemplo. Un error muy frecuente de concepción al dar la batalla con los medios: Considerarlos sólo como enemigos, o pretender que las personas los identifiquen como tales, es desconocer que para la mayoría de la población los medios de comunicación son portadores de significados y culturas que representan en interpelan. Son proveedores de culturas y sentidos que la razón lineal que alimenta nuestra tradición de militancia social y política tiende a desplazar: culturas del afecto y el sentimiento, del erotismo y la sensualidad, del azar y la incertidumbre, del humor y la irrespetuosidad, de la cotidianidad y la construcción cotidiana de sentido para la vida.

Esto no hace necesariamente amigables a los medios de comunicación en tanto actores políticos. Sin embargo, verlo así es un paso para asumir que las estrategias de hacer circular el mapa de propiedad de medios o etiquetar con una careta de gorila a Ernestina Herrera de Noble o a Joaquín Morales Solá son insuficientes e ineficaces. Si se quiere, por ejemplo, que mayorías defiendan la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no basta con la denuncia y la repetición de la disyuntiva “la nueva ley o los monopolios”. Hacen falta unas vueltas de tuerca de complejidad y creatividad en las estrategias para construir adhesión y respaldo amplio de la ciudadanía.

¿Cómo interpelar eso que los medios proveen? ¿Cómo proveer nuevos repertorios sin denostar las culturas –contradictorias pero también válidas y valiosas– que los medios levantan, expresan y reproducen?

El perfil “militante” no es masificable. O dicho al revés, como pregunta y entrándole por la inversa: ¿Qué tipo de implicación en la participación, qué tipo de compromiso e involucramiento es posible proponer –y esperar– de las mayorías, para sostener proyectos a todas las escalas?

Decir que el perfil ‘militante’ no es masificable no es sencillo. Puede tener su costo afirmarlo y ser consecuente con ello en algunos espacios. Pero es necesario evaluar en qué medida esto es y ha sido así. Y que lo es más en contextos de alta fragmentación y en una secuencia histórica como aquella de la que venimos. Tenemos una larga y dolorosa experiencia de país que lo constata. También lo demuestra una larga tradición pedagógica y de trabajo con la cultura popular y política en nuestro país y América Latina.

Pero, si el perfil del militante no es masificalbe, ¿con qué perfiles actuar o qué tipo de perfiles construir en sectores amplios de la sociedad? La pre-tarea: Hacerse una imagen de “sectores populares con capacidad política” que sea realista pero no claudicante, que sea ambiciosa pero no mágica, que sea viable, alcanzable y al mismo tiempo superadora.

Nos encontramos continuamente con guetos de pensamiento y acción. Nos movemos entre corralitos de convencidos que bloquean la interpelación a y la construcción con sectores más amplios.

El problema con los guetos no es su condición de parte, si no el encierro y el aislamiento. Es esperable y fundamental que haya partes y partidos en el juego democrático.

Un camino para des-guetizar: Desesencializar el discurso, ir de los sustantivos y los nombres propios a los verbos. También: Nunca dejar de preguntase si acaso las cosas no se pueden hacer de otra manera.

El esquema que plantea su eje en identificar y confrontar enemigos todo el tiempo para procesar los conflictos sirve y construye en cierto marco y con ciertas condiciones. Es un riesgo o por lo menos un error valerse de este esquema en todos los contextos.

Cuando la actual gestión de gobierno asumió su primera etapa, en un escenario de debilidades múltiples, ese esquema fue útil para construir una base mínima de apoyo y poner límite a intereses que pugnaban por volver al status quo neoliberal. Desde el 2008, por distintas razones, ese esquema parece haberse agotado en Argentina.

La militancia y ciertos guetos hacen su parte en reproducir la lógica que soporta y da sentido a ese esquema se agota en nombrar y confrontar al “enemigo”.

Algunos límites de la mirada-lógica-esquema de confrontación de enemigos:

  1. Como toda estrategia, funciona para un determinado contexto. No ver eso puede significar la reproducción de escenarios anteriores o, simplemente, quedar por fuera de los actuales.
  2. La lógica de confrontación del enemigo tiene a su favor la simplicidad del esquema que propone. En tiempos de escenarios en movimiento, la complejidad y dinamismo de la realidad escapa a esa mirada o, peor, se da de frente con ella. El riesgo ahí es del autismo.
  3. La mirada de bloque que supone, puede servir para aglutinar más allá de las diferencias. Si embargo hay momentos en los que reconocer las diferencias (tanto de un lado como del otro) y trabajar con ellas puede ser vital.
Centro Mapas

03 junio 2010

Kioscos, guetos y corrales 2

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 2 de 6: Lo cotidiano, los márgenes, los límites
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración: Sebastián Prevotel

Luego de la crisis del 2001 y 2002 en Argentina, a partir del periodo abierto en 2003 y –sobre todo– desde el llamado ‘conflicto del campo’; las experiencias de construcción y de contienda democrática nos hacen preguntarnos una vez más por la posibilidad de claves más integrales para pensar la política y lo que ella implica de acción, compromiso y construcción. Es evidente el desfasaje entre lo que hoy la política propone y la vida personal-cotidiana de las grandes mayorías.

Hay hechos puntuales que conforman el marco de este proceso:

  1. Se reinstala la política como el ámbito de práctica, de discursos, de decisiones, de instituciones y de luchas, de herramienta y actores que define, puede definir de manera efectiva los problemas de la sociedad.
  2. Se suman nuevos actores a la arena política.
  3. Aparecen, claro, todos los límites y demandas que a la política le realiza la sociedad, la realidad, las experiencias de muchos. La política es una promesa que está presionada a ser cumplida, más que otras promesas y con más exposición que otros “mitos que dan respuesta”: está más expuesta y sujeta a debate público (a diferencia de instituciones “inexistentes” en la realidad, como “el mercado”, que no es un actor real sino una ficción de los poderes fácticos (extra-democráticos, que se mantienen al margen de los debates…)

Lo que quedó de manifiesto entonces, es la inevitabilidad pero también los –altos– costos de los conflictos. Por otro lado, los límites de la fuerza y de la inteligencia para intervenir en ellos. Ambas cosas implican una tarea, una necesidad, de ponerse en perspectiva de proyecto de largo plazo, con una mirada que tiene que trascender:

  • Nuestros propios paradigmas y “costumbres” de pensamiento y práctica.
  • El repertorio y el conjunto de estrategias y prácticas de los actores de quienes en general se espera “una solución” (por ejemplo, no esperar todo del estado, de las dirigencias, de los conductores, etc.). Ver sus límites sin condenarlos: hacer una crítica que sea conocer-crear nuevas cosas. Sin encerrarse en “micro-creaciones” o “mini-estrategias”.

Una síntesis posible de este desafío la encontramos al reconocer que el momento del ciclo social y político que vivimos nos sigue poniendo, día a día, frente a la complejidad y la densidad de lo real de nuestra sociedad. Y frente al hecho de que “la ventana de oportunidad” que hemos señalado en otras oportunidades y la sociedad reconoció hacia 2001 y siguientes, era eso: sólo una ventana.

Del lado de lo que hay que asumir, nombramos así lo que nos desafía: El largo plazo, el reto de una construcción que no es mágica ni de un día para otro, que es efectivamente una construcción. Y que es la construcción de una hegemonía compleja, no lineal, no de un solo actor, no de una sola solución, sino de un ejercicio costoso, incierto: Que reconoce el alto grado de fragmentación. Que se sostiene y es capaz de proyectarse más allá de obstáculos e incluso de retrocesos. Que asume escenarios de mucha limitación e incluso de derrota eventual (o no tanto). Que requiere unas subjetividades, unas organizaciones, unas maneras de actuar y de sentir, unas capacidades de mantenerse con otras realidades, no superficiales. Que exige al mismo tiempo formación de fundamento y sofisticación y exigencia en la intervención (creatividad y riesgo).

En la dinámica del ágora pública, en donde lo político y la política son puestos en escena, los medios de comunicación son hoy un actor estructurante y proveen un sentido común difícil de rebatir por su propia contundencia. El conflicto democrático repica ahí como mal humor y desentendimiento y no como lo que es: una realidad ineludible al tiempo que posibilidad para las mayorías de no ser sólo espectadores.

Esto está conectado a lo anterior en un punto nodal: Quiénes marcan la cancha y cómo aparecen las temáticas tiene que ver con relaciones de fuerza, pero también con los repertorios que se manejan para interpelar lo cotidiano, lo personal, la vida de todos los días.

A la vez, mucho del debate político y mediático se mueve a nivel de la “espuma” de los procesos y persisten núcleos duros que nadie llega tomar. Muchas de las veces, difícilmente se los llega a nombrar. Son muchas las cosas importantes que pasan inadvertidas. Tanto para la sociedad en general como para los actores que nos identificamos como cercanos a los intereses de los sectores populares.

Entonces, hay una gran cuestión ahí: Cómo constituirse en detectores y “ponedores en agenda” de los temas importantes, “respetando” la sensibilidad de aquellos a los que les “gusta” la espuma o están, por el motivo que sea, sumergidos en ella (recordando que todos lo estamos y, a no pocos, nos gusta… o sea que reproducimos parte de esa superficialidad).

Una piedra de toque: Interpelar la subjetividad ahí donde es masiva. En lo cotidiano-masivo, lo micro hecho macro. Preguntando qué es y donde está y en todo caso, cómo se construye, aquello que interroga la experiencia cotidiana en términos políticos.

Al abordar esa pregunta nos encontramos con cruces de distinto tipo: ¿Qué lugar se la asigna en la construcción colectiva al componente individual y a los sujetos comunes? ¿Qué lugar tiene lo colectivo si lo que se interpela es la vida colicana? ¿Qué significa lo colectivo para lo personal y lo masivo respectivamente? ¿Cómo masivisar proyectos de construcción colectiva?

Algo central en esto: Partimos de una sensibilidad, un sentido común, que en muchos, mayoritarios casos, es un sentido común –para decirlo fácil– “menemista”. Algo que antes de verlo como un demonio, nos invita a verlo como una realidad; ver por qué funciona, por qué se mantiene. Pero, al mismo tiempo, no caer en un diagnóstico derrotista o de “alienación” y captar las realidades y las posibilidades profundas de hacer-decir-organizarse desde otra perspectiva, desde logros, desde luchas, desde otros sustratos que permanecen y de otras maneras que pueden surgir de los límites mismos del consenso neoliberal profundo (porque es profundo pero no es total, y , mucho menos, definitivo) .

Unas dinámicas a desarrollar fuertemente: - Actuar en la capilaridad de la sociedad, de nuestros espacios. - Interpelar a-desde la cotidianeidad. - Poder entusiasmar-enamorar. - Ver lo singular y ser capaces de sintetizarlo en otros planos, con ambición colectiva, pero partiendo desde allí (esto no se hace con formulas y consignas simples). - Combinar capilaridad y escala. - Hacer aperturas y pluralismos, sin perder ejes ni confrontaciones (¿Se puede? ¿Que hay que negociar?)

Quienes sostenemos proyectos orientados, consustanciados o comprometidos con la recomposición del campo popular, tenemos la tarea de generar una idea y una sensibilidad de lo colectivo que pueda ser masiva y contundente en condiciones de alta fragmentación. Para eso, quizás hace falta una mejor descripción de la fragmentación, un balance de que tanta, cuánta, cuál y cómo es esa fragmentación hoy día. Qué la reproduce y la sostiene. Dónde atacarla centralmente. Sabiendo que no es “totalmente resoluble”… La fragmentación es un dato ineludible, que hay que reducir, enfrentar y con el que hay que convivir de alguna manera: No se puede eliminar, hay que ver “donde ponerla”, que hacer con, frente y a pesar de ella.

En términos programáticos y realistas: ¿Cuáles son los agentes que pueden hacer resonar en cada manzana del conurbano bonaerense, en cada plaza del norte argentino, en los parajes rurales con sus laburantes, los logros y límites de cada situación?¿ Cómo se construyen esos actores?: Dirigentes, referentes y –vale decirlo, aunque no le guste a los puristas- punteros de este proyecto de país ahí donde nunca falta un “ enunciador menemista” y abunda el sentido común conservador y neoliberal que los medios de comunicación proveen pero a la vez reflejan y reconstruyen.

Cómo se interroga a lo cotidiano, pero también cómo se entusiasma y cómo se lo pone a andar, a construir. Que lo cotidiano no sea congelado. Que lo cotidiano no sea micro. Que lo cotidiano no sea no-público y sub-colectivo. Que lo cotidiano sea político.

28 mayo 2010

Hegemonia compleja 10 de 12, hacia la docena





10- No esperar al actor o al sujeto –sea el pueblo, sea la ciudadanía, sea la militancia, sea el movimiento, la gente, la sociedad, el electorado, los ciudadanos, el campo popular o el que fuere– como un dato constituido, un sujeto ya presente que sostendría el proyecto. Proyecto, interpelación y sujeto/actor se constituyen por intervención. No hay sujeto de la historia, hay tarea en riesgo de interpelación y apuesta que constituye, a lo mejor, sujetos.
(12 puntos completos acá)  

10.1.  Será, en primer lugar,  que "lo que se puede esperar" es central para pensar la tarea político-constructiva. O el nervio de toda tarea.  O de cualquier cosa en tanto tarea. O lo que marca el límite de cuanto puede ser tarea en un ambito. 

10.2. El contorno  del conjunto de lo que (no) se puede esperar, dibuja las subjetividades políticas colectivas e individuales. El imaginario sobre la tarea política está abarrotado de mecanismos -- iconos, emblemas, argumentos - despolitizantes: la utopía, el modelo, el proyecto, el pueblo. Todo aquello que, al menor descuido, se empieza a escribir con mayúscula. Paralizado, secado en tanto esencia, lo que debe ser acción, disputa, tarea al fin.

10.3 Ante el reclamo por un proyecto "de gobierno" o de pais que sea claro, además de preguntarse cual es el grado de claridad que se esperaría realmente ( a quién debería dejar tranquilo un equis grado de explicitación? ) , lo que cabe plantearse es que difícilmente un gobierno pueda plantear un proyecto si no se constituye el bloque historico, la alianza socia que habría de sostenerlo. ( Teniendo en cuenta la tensión que esta afirmación tiene con el pinto 10.1: al reconocerla, vemos que aqui hay un indecidibile...) 

10. 4 No se trata tanto de tener sujetos a mano sino de man-tener abiertos los conflictos donde es posible que se constituyan sujetos y subjetividades.  Sujetaciones en conflictos. Fecundas de cara a un horizonte de igualdad. La libertad es indicador de esa apertura efectiva. 

10. 5 Como canal-criterio: la tarea de sostener a la vez  la continuidad y la refomulacion de una interpelación y una interrogación permanentes a un conjunto de actores. Palabras sobre acciones y acciones sobre la palabra. Acciones que aun no tienen   nombre y nombres que aun no denominan actores.

10.6 Tarea-en-riesgo. La no-garantía es el humus de la acción política, o, mejor, de la politicidad de las acciones. 


10.7. Todos los nombres de la garantía, en un punto, atentan contra la política. Seguridad, certeza, proyecto, modelo, acuerdo, consenso - unanimidad. Y en algun punto, hasta "diálogo" está en un borde peligroso. Porque sin "diábolo", sin lo que separa, no hay historia, nada tiene origen. La política es un pecado original  , como, por otro lado, sólo pueden ser los pecados efectivos: originales, dan origen, sacan del paraíso de lo estático, del útero de lo ya realizado. 


10.8. Y sin embargo, algo de la confianza es pariente de la garantía, al tiempo que son definitivamente heterogéneas de cara a la construcción política. Navegar esa heterogeneidad es hacer política,es su complejidad propia. Y su gracia. 


10.7. Tarea en riesgo : sinónimo de articulación.   

27 mayo 2010

Hegemonia compleja 9/12, con algunos desarrollos



9- Ni meras tácticas, ni sólo grandes estrategias: con sólo palabras esdrújulas o medidas agudas no bastaría... los graves sin pesadez pero con gravedad, y los bajos continuos, son fundamentales.
(12 puntos completos acá) 


9.1. Analogía con la música. Van varias en esta serie. Será porque la música es tiempo. (cfr. Castoriadis, la historia como autoinstitución del tiempo, como autoalteración, etc)
 (http://www.magma-net.com.ar/Textos.htm)


9.2. El bajo continuo es a la música lo que x es a la política. Características: sostén, continuidad, etc. De la estética a la ética y de la ética a la política, y también por el camino inverso, se pueden desarrollar las analogías. Despejar o acercarse a "x".


9.3 Táctica y estrategia cruzan ideología y política en un cuadro de doble entrada, además de las posibles correspondencia de los pares ideología/táctica  , hegemonía/ estrategia. Aunque no se corresponden, en verdad, del todo. Vale sin embargo, como grilla de búsqueda.


9.4. Como cuando se plantea " el verdadero cambio ha de ser cultural". Ahí se hace referencia a algo de esto. Pero resulta, tambien y como decía socarronamente De Certeau, " cuando un funcionario dice que el cambio ha de  ser cultural, no espera en realidad comprometerse con ningún cambio..." (cita fiel no textual...)


9.5. Otro camino de acercamiento entre construcción política y construcción musical, en Agamben, "El reino y la gloria". Los himnos como "materia" del poder.... Ver acá http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0321/articulo.php?art=11611&ed=0321 ,  y acá http://diegobenti.blogspot.com/2008_08_01_archive.html)


9.6 Si las palabras son esdrújulas, las medidas son agudas, las graves.... x. Despejar x en la  serie. 

26 mayo 2010

Sobre los festejos del bicentenario en la 9 de julio, al vuelo

 
1. Está bueno recuperar las experiencias y los saberes de lo que implica ser una multitud 
2. Recordando siempre que muchos de esos saberes son saberes del CUERPO, mucho mas que de la letra
3. Paradójicamente, esa posibilidad de ser una multitud, supone poder ejercitar cierta indiferencia. Lo que algunos sociólogos llaman la "indiferencia civil": es lo que permite estar como ciudadanos en una ciudad. O sea: no desconfiar del otro, al punto de no tener que prestarle especial atención. El año pasado, todo el que te pasaba por al lado, era portador de gripe A, y todo el que te rozaba, degenerado o chorro. Qué buena esa cierta indiferencia.
4. Los himnos del inicio del 25 - 24 a la noche y del final, terminaron ambos con "el que no salta es un ingles". Exterior constitutivo, prenda - eventualmente ficticia pero eficaz- de unidad - o acaso "exterior constitutivo". Las alternativas eran: el que no salta es de Clarin (por lo tanto hay algo interesante que pensar cruzando el arco que va de CLarín a los ingleses...). Otra hubiera sido la marcha peronista. Pero no. Interesante que, el 24, la que arengaba desde el escenario - Soledad- venía de la capital nacional de la soja - "huracán de... " Sin olvidar completando el cuadro, que en el inicio de los sucesos de mayo hay también unas invasiones inglesas, básicamente...
5. Los festejos desbordaron las previsiones y los actos, pero tal desborde sucedió EN los actos. En ese desborde sucede, si sucede, el sentido político delos festejos.
6. Tiene razón Clarín con su titulo de "festejó más allá de las diferencias". Sólo que: a) es na obviedad, todo festejo sucede como tal en esos términos . b) Más allá de las diferencias no está sólo la nada que Clarín espera, ni la indiferencia política NECESARIAMENTE. Hay OTRAS COSAS más allá de las diferencias.
7. Los himnos - no sólo el himno- poblaron y tejieron toda la trama de las noches. Un proyecto político, y el poder mismo, en un punto se hace con himnos. El repertorio de los himnos no es determinante, pero no es tampoco indiferente. (revisar los artistas populares y sus repertorios de estos días...)
8. Pan y circo: sin dudarlo, sin miedo a eso: de eso está hecho lo colectivo.http://www.goear.com/listen/c1e1243/panis-et-circenses-os-mutantes
9. Ciertas críticas porque los festejos fueron muy centralizados: quizás. ¿pueden ser de otra manera?
10. ....


20 mayo 2010

Hegemonía compleja 8 de 12, ... repertorios



8- Contar con niveles y fuentes-repertorios variados y ampliados y ampliables de interpelación de diversidad de sujetos. Para una revolución francesa, como dijo alguien, hay que tener a los jacobinos y a los girondinos ... y a la plebe y demás.
(12 puntos completos acá) 
.
8.1 Repertorios a atender: los provenientes de las demandas de movimientos sociales los ultimos años (el caso paradigmático: derechos humanos) ...


8.2. Los provenientes de diferentes etapas históricas y sus  respectivas consignas que cifran ya sea la cultura política, lo la sociedad imaginada y/o vivida entonces . En el gobierno actual funcionan  cuatro repertorios centrales: el que tiene como fuente el primer peronismo, el del llamado setentismo, la critica de los 90 y las impugnaciones y frustraciones en torno al 2001. 


8.3. En uno y otros, es posible ver para qué alcanzan , que no es poco. Pero en ese mismo momento percibir aquello que no llega a interpelarse con ese conjunto de repertorios. 


8.4. La composición de un repertorio político tendrá probablemente sus analogías con los procedimientos de un repertorio artistico . Por eso la foto que acompaña este texto. Algo hay para pensar en un caso paradigmático de artista que se vuelve efectivamente popular ( y que por la inversa constituye algo relevante del y en el repertorio popular - en este caso el cancionero- y del pueblo mismo que es fuente, portador, usuario y destinatario de ese repertorio) . Otra vez acá, hacemos abuso de los desplazamientos y eventuales riesgos que nos permiten tomar al arte, la ciencia , el amor y la política como los cuatro dominios donde puede irrumpir una verdad (o sea, Badiou). 


8.5. No está de más, en esta referencia al concepto de repertorio, que aquí se centra en los símbolos -en la materia prima para la interpelación política- recorar que la noción de repertorio de Merleau Ponty hace referencia de manera particular a un repertorio perceptivo-motor (desplazándose otra vez, desprolijamente acaso:¿qué es lo perceptivo-motor en los actores políticos o en los procesos de politización) 

14 mayo 2010

Hegemonia compleja 7/12, desarollos


7- Evitar lo lineal, la literalidad, las formas prosaicas de la lealtad.Abundan. Son inevitables quizás. Eso no las hace menos insuficientes. Moderarlas. Tener, sobre todo, algo más: la mayoría esquiva y necesaria no se obtiene sin esos algo más.
(12 puntos completos acá)


7.1. Lineal: lo contrario de complejo. Pero lo peor es incompatible con lo real. La diferencia entre programa y estrategia. Programa reproduce siempre el mismo algoritmo de conducta. Estrategia percibe y a partir de eso cambia. No sólo eso: cambia tambien la percepción que desencadena el cambio . (Ver, por ejemplo, el desarrollo sencillo de esto que hace  Edgar Morin en "El pensamiento Complejo")

7.2. La mirada "ilustrada" tiende a lo lineal: para la comprensión, para la acción , para la evaluación de la acción. En política: para el análisis de los actores, para la descripcion de las motivaciones, para la intervención en la arena social y política. Las corrientes populistas, han trabajado más y eventualmente mejor la complejidad opuesta a la linealidad. 

7.3. ¿El miltante es lineal el político complejo? ¿La mirada social es lineal la interrogación política es compleja? ¿La teoría es lineal la práctica compleja? ¿La realidad es lineal lo real es complejo? Puede ser. Pero no se trata de valoración simple de unos y otros términos. O sea: evitar lo lineal, pero necesitamos líneas de acceso a la política, la práctica, lo (el) real...

7.4 . Literalidad. En el discurso y la comprensión, en el repertorio y la interpelación. En el discurso, la consigna. En el la comprensión, los esquemas (sobre todo los que asignan racionalidades, los que califican actores y marcan la frotnera amigo enemigo, en la descripcion de las prácticas) En el repertorio: litreralidad , por ejemplo, de las citas y referencias. Ejemplo concreto: no se trata tanto de ser "los herederos de x", sino de hacer lo que hizo x: hacerse cargo de la herencia no es declararse herederos.  Por lo menos no basta.

7.5. Evitar la literalidad es asumir con toda la fuerza y la fecundidad el doble ( y también el triple y el cuádruple) discurso. Si las cosas singifican solo lo que dicen, señal de que alguien enloqueció. Y si alguen hace una  práctica política con un discurso uníoco - en el tiempo, frente a los actores, etc- es que en realidad  está haciendo   otra cosa. Probablemente afirmación ideológica, quie eventualmente será, ademas loable, pero no estará  haciendo política, construyendo hegemonía.

7.6. Sólo en la ambigüedad sucede eso llamado política. Solo en la aceptación de la ambigüedad se contruye algo que mrezca ser llamado hegemonía. Es su materia primera y ala vez  su condición. También en lo que refiere a sus resultados. En ese sentido, y siguiendo un poc a Badiou, se puede rastrear la no literalidad como eje en el amor, en el arte, en la ciencia, y en la política. O sea, en todos los dominios donde, según el, puede suceder ua verdad. Para quienes no logran disfrutar la ambigüedad en política, un ejercicio puede ser reconocer en qué medida y por qué  sí la disfrutan en los otros dominios. Y más aún, que es lo que hace insoportable  e inviable la experiencia en  esos dominios sin la ambgüedad.

7.7. Lealtad: los circuitos, los formatos, los vasos comunicantes y los caminos de ida y vuelta por donde van y vienen las relaciones de poder. Un liderazgo político , una capacidad de hegemonizar, un conjunto de valores o de singificaciones, sólo  pueden "ser hegemon" si dejan circular con complejidad - y con cierto caos- la lealtad.

7.8. En construcción política, supone una manera particular de compartir el capital político, de dejar hacer, de significar la libertad de los otros. Una cesión reciproca de autonomías para lograr grados mayores y calidades mejores de libertad.

7.9. La mirada simplista sobre la lealtad es simétrica  y sinónima de las miradas simplistas - y en general con mejor prensa- de la autonomía.

11 mayo 2010

Hegemonía compleja 6/12, desarrollos y pistas





6- Repartir el placer, el reconocimiento, las expectativas-esperanzas (nada más material y materialista y objetivo que esto)


(12 puntos completos acá) 


6.1. El placer, en términos contemporáneos se llama básicamente consumo.Por lo menos parece ser su unico nombre  más o menos universal y "transclasista". Si toda contruccion politica supone unidades básicas, quizás vale pensar en lo básico de la unidad,por lo tanto, en eso más o menos universal. Consumo es inclusión. Placer y consumo son malas palabras para los puritanismos de izquierda a derecha. En cierto punto, inclusión también. 


6.2. El reconocimiento. Cómo y donde se reparte. En el discurso. En los encuentros. A nivel de la gestión y la construccion política, compartiendo el capital político. Un límite importante acá.  Vale entre dirigentes y dirigidos. Entre sectores provenientes de tradiciones políticas diferentes. Entre sectores organizados y militantes y "gente común". ¿Cómo se reparte el reconocimiento en esos circuitos?


6.3. La distribución de las políticas y de sus recursos y resultados son la base de la distribución del reconocimiento. Pero no lo realizan si no van acompañadas de conversaciones apropiadas, de diferente nivel de agregación , escala y mediación. Hay un trbajo que hacer acá: va de la estrategia comunicaciones y de visibilidad hasta el aprovechamiento de todas las interacciones politizables en términos de ser oportunidades de "gestos de reconocimiento". 


6.4. Las expectativas y esperanzas: con sus soportes materiales : desde el crédito al trabajo estable o las posibilidades de consumo. Llegar a fin de mes ( el hecho mismo de que tenga sentido la expresión "fin de mes", o sea, existencia dle salario o sus sucedáneos... una puntuación del tiempo) . Expresiones del confiar . Poder prever. Son un bien frágil. 


6.5. Proponer  la esperanza sin atender a las expectativas nos lleva aun utopismo ( muchas veces arcaico, que cuenta el futuro como el regreso de un pasado glorioso)  . Las expectativas son ampliamente fragmentarias en una sociedad como la nuestra. Salvo excepciones sobre hechos  y punto concretos que son pocos. La seguridad y el ya mencionado consumo. Quizás, a nivel de los sectores populares más pobres, ninguna expectativa es tan grande como sacar adelante a los hijos ( proletariado al fin). La AUH impacta en eso ( con las conversaciones apropiadas señaladas en 6.3.) 


6.6. Los medios audiovisuales son los grandes administradores del placer y la fiesta.

6.7. La fiesta es el hecho catalizador del placer, el reconocimiento, las expectativas y la esperanza. Una política pública de fiesta, unas estrategias de festejo en la construccion política: indispensables. Delicadas como cuestión y exigentes en su diseño. 


6.8. Placer, reconocimiento, esperanza, expectativa. La pregunta que está detras de todos ellos es : ¿qué puedo esperar? En gran medida las preguntas - y las respuestas, por lo tanto- políticas fundamentales, tienen esta pregunta básica por detras.


6.9. El placer y la expectativa , la fiesta como momento, distorsionan y califican el tiempo.   Manifiestan en el presente patrones de expectativas - y por lo tanto de accion- gestados en el pasado, y re-presentan un futuro plausibile o deseado. Placer e historia, historia y acción/construcción política , política y placer. Es la contracara de la política como lucha. 


6.10  Una construcción de hegemonia disfrutable, en su construcción y su realización: la contrucción y la hegemonia. Como tarea. Y como fiesta. Es la misma lucha.

06 mayo 2010

Kioscos, guetos y corrales 1

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 1 de 6: Abrir los debates
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración: Sebastián Prevotel

Todo lo que en distintos espacios y junto con distintos actores (sociales, estatales, partidarios) venimos trabajando, reflexionando y asumiendo tiene valor, pero al mismo tiempo es insuficiente para el tipo de desafíos que plantea esta etapa. El esquema que necesitamos se dibuja ahí en la diferencia, el recorte, entre lo que ya tenemos asumido y la interrogación de las propias estrategias, en su planteo y sus consecuencias.

Hay núcleos duros y “papas calientes” para los debates, pero sobre todo para las intervenciones. Tienen que ver con los temas significativos, pero también, más conveniente quizás, con los hechos y experiencia concretas de sectores sociales. Los logros –también los problemas– que están pendientes de “ser puestos en significación”. Dicho en un lenguaje a lo mejor un poco antigua: hay que estructurar las discusiones “en la base”, en lo micro, en lo capilar; y ordenarlas y sintetizarlas en , por lo menos, un nivel intermedio. Ejemplos: La asignación universal por hijo; la inflación y el consumo interno; el trabajo informal y los salarios; la estructuración, la llegada y los efectos de las políticas sociales actuales…

Para la construcción colectiva en esta etapa, en los debates –y también los combates, los necesarios y pendientes y los que están en marcha– nos encontramos con el desafío de replantearnos los esquemas, aún más que los contenidos.

Los esquemas: Quién discute con quién sobre qué cosas, con qué consecuencias. Quiénes están dentro y quiénes están fuera de los debates; cuáles son los foros de debate. Podemos ver esto analizado nuestra propia situación y trayectoria: en que medida en los últimos años nos hemos sentido más dentro o más fuera de los debates. También, viendo un mapa de actores –propio o general– se hace necesario revisar en qué medida están presentes uno u otros actores respecto a unos u otros debates. (Y ver sobre todo los ausentes. Pero, además los que sin intervenir aparentemente en los debates, generan consecuencias. O bien son poderes fácticos o actores con ese tipo de poder: No necesitan debatir y sobre todo no necesitan debatir en lo público para generar consecuencias. O bien son actores democráticos que también generan consecuencias –singificativas, que tienen sentido– más allá del “centro de la escena”.) En qué medida nosotros contribuimos al empobrecimiento o el enriquecimiento del agora –la arena de los debates–, la que traduce y conecta lo público y lo privado. ¿Cuáles son las “agoras” en nuestros escenarios sociales y políticos? Para la ciudadanía común, los vecinos, las organizaciones, las instituciones intermedias…

“Hay confusión”, se dice. La aseveración hace referencia a la esfera pública, que está atravesada por una gran complejidad y territorios bastante ambiguos. Lo vemos en la dinámica de los medios, la acción de las dirigencias, el devenir de los sectores organizados de la sociedad. Frente a esto, un paso “cero” para el abordaje es asumir que no se puede esperar que en sociedades complejas como la nuestra los escenarios y posibilidades de intervención, de poner una palabra y actuar con consecuencias, sean “claros”. Tal cosa es una fantasía y su persistencia en el imaginario colectivo beneficia a unos pocos.

La dinámica de los debates y los entuertos parlamentarios a nivel nacional son un buen ejemplo de este escenario “público”. Pero, sin embargo, no son el único escenario. Cabe platearse la posibilidad de que haya una zona social que todavía no encuentra una expresión consistente en el debate d e la política y en particular de las políticas públicas. (Algo en ese sentido señaló la presidenta diciendo que “se puede ser mayoría parlamentaria sin ser mayoría social”. Hay que plantear el mismo debate visto desde la sociedad y desde los sectores populares, y desde ahí ver qué sucede que no aparecen instituciones u organizaciones –dirigentes, instancias– que puedan generar una mejor síntesis de estos sectores que tienen pendiente un poder que construir.) Un desafío: pensar esto en el mediano-largo plazo, como construcción no coyuntural, pero al mismo tiempo con fuerte asentamiento en el debate presente.

Hay debates en los que está en juego que tipo de país y de felicidad, de presente y de futuro, pueden hacerse efectivos. Tienen sus lógicas, sus arenas y sus núcleos duros. Una tarea: Apostar a los debates de la coyuntura sin quedarse en lo coyuntural o en las fantasías que ofrecen los corralitos de pensamiento y acción que hoy tenemos como sociedad. Es labor que se plasma de diferente modo y con diferentes “costos” para cada actor. Para los que tienen vocación por la construcción de fuerza social y política en pos de un proyecto de justicia social que convoque a bastos sectores hay una pregunta que está en el menú del día: ¿Es el mismo tipo de debate el que hay que mantener con las dirigencias y los organizados (la “militancia”, los “convencidos”) que aquel a dar con el resto de la sociedad?

Si no: ¿Cómo se viabiliza algo diferente? ¿Cómo se detectan e interpelan interlocutores más amplios pero no por eso menos concretos? Si sí: ¿Con qué tipo de mediciones puede lograse? ¿Acaso no hay otras posibilidades en nuestro repertorio? ¿Cómo ver consecuencias concretas de esto? ¿Hay algún ejemplo o pista que tengamos, presente o pasada, de ejercicio de llagar a actores a los que no se llegaba, de ampliar la inclusión? ¿Cómo trabajar colectivamente mas allá de lo institucionalizado y de lo(s) organizado(s)?

Hegemonia compleja 5/12, con comentarios



5- Saber que no basta bajar los cuadros de los dictadores, enfrentar los poderes fácticos etc. Hay que poner cuadros con otras figuras en su lugar: reemplazarlos por otras representaciones que sostengan lo que ahí se sostenía. No es volver sobre lo mismo, sino evitar el regreso de lo mismo.
(doce puntos completos acá) 


5.1. Y es que quizás , este "bajar los cuadros" y el enfrentamiento de los poderes fácticos ( la iglesia, el FMI , los medios de comunicación y , de manera emblemática, la corporación militar, entre otros) es quizás uno de los mayores factores de generación de entusiamo político del gobierno actual. Y marcan además, en tanto tales, el ingreso a la arena política y una rearticulación de sectrores que estaban periféricos o dispersos. Por eso analizar este valor y sus limites  es central para no desperdiciar la fecundidad y la transcendencia política del momento que vivimos.


5.2. Dos ejes: los poderes fácticos, y la estrategia sde"bajar sus cuadros". Con tres consecuencias: factor de, actores  y reinserción de sujetos  y riesgo de no ver los límites. El entusiasmo: quizás lo más parecido que hemos vivido al entusiamo "kantiano" de la llamada Primavera democrática del 85 y ss. (un articulo en la revista agora de hace como 20 años hablada de esto Los actores: el entusiasmos generado por los gestos genera los actores, o en qué medida los actores deben proveer y sostener el entusiamo? Dicho de otro modo: como ver el entusiamo político como algo a producir al mismo tiempo que es condición de producción de hechos políticos. ¿Como se gestiona o, mejor, como se articula  el (un) entusiamo? ( hay un excelente post de Lucas Carrasco relacionado con esto , acá  ) 


5.3. respecto a los actores que convoca el entusiamo, que calidad de entuisasmo - en qué se sotstiene, que lo desata, como adquiere sentido  y consecuencias, como se relaciona con contrucciones y capacidades- ... revisar sobre todo el hecho , ya señalado en varios de los ultimos analisis de Mario Wainfeld respecto al proceso por el cual el kichnerismo cambio una adhesion social general, alta en cantidad pero difusa en identidad, por una adhesion fervorosa de "militantes", aguerridos pero... pocos.
Entusiamo y adhesión ciudadana, entusiasmo y adhesion militante, entusiasmo y adhesion politcia sustentable en el tiempo . Mapear esto y ver qué puede hacer uno al respecto. 


5.4. Respecto a los valores y límites de bajar cuadros: el valor supremo del gesto, pero la relaidad de que los gestos emblema deben ir acompañados de emblemas durables, que , en este momento, probablemente deben sostenerse mas desde la gestion y la política publica que desde la tensión de la tribuna política. 


5.5. La necesidad imperiosa de que cuadros...tiene que haber. Tomando el gran gesto de bajar el cuadro de Videla, y lo que implica, la pregunta es ¿bastan con dejar el espacio vacío? ¿ cual es el otro cuadro puesto allí? Una primera respuesta, correcta y que por suerte está: esta la política de derechos humanos, y las madres y abuelas. Correcto. Fundamental. La otra sería la gran gestión de NIlda garre en el ministerio de Defensa - sin duda y se acerca más aun a lo que queremos plantear. Que es esto: de todas maneras: en las fuerzas armadas, en la Iglesia, en los medios mismos, el conjunto de la sociedad procesa, porque deposita, ideas, identificaciones  y expectativas  que hay que sostener y direccionar desde otros cuadros y simbolos que lo sostengan: desde la idea de patria, la idea de seguridad, la idea de trascencencia... ¿con que cuadros contamos para sostener eso de modo tal que  coadyuve a un proyecto dmeocrático y distributivo, popular, etc? ( y aqui "cuadros" en los dos sentidos de "cuadros"...) 


5.6. En nuestra cultura y repertorio político hay muchos elementos para lo que persiste (compañeros !presentes!, el peronismo, el "proyecto nacional", las "banderas" ) y para lo que vuelve  (más o menos lo mismo: el pueblo, el peronismo, todo lo que estando de regreso, ha de ser "millones" Siendo asi el repertorio, se hace quizas importante preguntarse, mas alla de lo que persiste y lo que vuelve, que se puede hacer, qué se necesita hacer no con eso sino con "lo que viene" . ( Acaso estar atentos a que las grandes creaciones políticas que adquieren talante de persistencia y retorno, fueron creadas desde una mirada muy astura y creativa sobre lo que venia, llegaba, todavía no tenña lugar)   


5.7. La misma alerta y la misma invitación vale ante la conciencia de que hay mucha tela y mucha vocación por la impugnación en todo el arco de la cultura política argentina ( en el arco "sincrónico", de izquierda a derecha, y sobre todo a izquierda, y en el arco diacrónico, del abstencionismo radical al "que se vayan todos")  Por eso... hay que subir cuadros, saber subir, cuidar donde se ponen los bajados, tener cuadros para ser subidos....