21 julio 2010

Eros, tánatos, cardenal y cardinal

Pequeño ensayo epigramático sobre la dinámica de estos dias.

Néstor Borri 

Más allá de sus arriesgados - aunque seculares- involucramientos en las cuestiones terrenales, las religiones tienen su cargo adminsitrar y proponer sentido en relación, sobre todo, a la viday la muerte. Ese es, un poco más o un poco menos, un campo de sentido y de acción que espropio de ellas.

Un signo de estos tiempos es que la política, la democracia, en Argentina, le ha señalado dos cuestiones, sendos límites en relación a esos puntos. Con la cuestión del obispado castrense, y más ampliamente con condenas coo las de Von Vernich- y de todos los autoproclamados catolicos genocidas- la dinamica concretra de la política le marcó un límite en esa frontera tanática. El matrimonio igualitario, y las justas - en todo caso exitosas- demandas del moimiento gay, le señaló desde la polis, algo importane referido a la erotica .Gay y castrense, tanatos y eros, vida y muerte: algo de la dominación fáctica, inercial, silenciosa, hasta ahora incuestionada, es puesta en palabras, en luchas, y resulta en nuevas reglas de con-vivencia. 

Esta marcada de cancha en los terrenos de la Vida y muerte, marca un eje respecto al cual el cardenal es un epifenómeno, un punto de pasaje. Y donde el punto cardinal, es el MIEDO, gran capital simbólico y político de la Iglesia Católica en Argentina.

La situación, ya sea desde la perspectiva religiosa, ya sea desde la accion politica, invita a analizar, a celebrar y a profundizar el camino. 

07 julio 2010

Formacion política : fundamentos pedagogicos (1 de varios)

 11- Hablar “de política” no siempre es hablar políticamente
Es mucho más fácil hablar de política que hablar políticamente. Siempre ha sido así, y el momento que vivimos en Argentina  pone de manifiesto con más fuerza esta diferencia. 
Al mismo tiempo hablar “en” política, justamente, implica mucho más que hablar y una cualidad particular de la palabra.
Supone una posibilidad – y una exigencia- no sólo de actuar y de implicarse, sino, sobre todo – y esto es lo más difícil- de interrogarse, replantearse la propia intervención, el modo de responsabilzarse por el mundo y la historia propia y colectiva. Cosa que vale para los individuos y para los agrupamientos e instituciones.
Por eso, cuando hablamos de formación política nos referimos al ejercicio de generar conocimiento y sentido respecto de la dimensión política de las prácticas de los actores y del tramado de prácticas que es la realidad. Pronunciar unas palabras que permitan reconocer la trama de condiciones y decisiones que construye el mundo.
Es algo muy diferente a pensar “sobre” política – aunque evidentemente hay que pensar “sobre”. Es darle forma al sentido político de los conflictos que nos atraviesan y nos desafían. A cada cual y al conjunto.
Diferenciamos la propuesta respecto a los proyectos llamados de formación política que la toman como si fuera una sub-área más, un tema que se agregaría a lo social, lo cultural, lo económico y lo político. La política no algo “más”, no es un subsector más de la realidad de la: es lo que define lo demás y lo que decide la realidad.
Este definir, decidir, sucede cuando la política se imagina, cuando se instrumenta y organiza y cuando se interviene. Formar (se) políticamente es dilucidar, cuestionar y transformar  lo que de conflicto y decisión tiene lo que llamamos realidad, incluyendo nuestra propia identidad y posición. 

02 julio 2010

Soltar la mano, alivianar el equipaje... dejar atrás

(Resumen al vuelo de una reflexión compartida con productores rurales de Misiones...en su proceso de construccion y formación política...)*



  1. Soltar la mano de…
  2. Cuidar las malas palabras…
  3. Dar la bienvenida…


1.   Soltar la mano….

O ser dueños de nuestra memoria

De las décadas d elos 70 y lo 90 , quizás es el momento de soltarle la mano a unas cuantas cosas que siguen hoy presentes… Y las tenemos que dejar en el pasado, dejarlas atrás… elegir otras cosas para el presente.

Alivianar nuestro equipaje de memoria en relación a las etapas en las que fuimos derrotados y/o nos equivocamos.
Lo que no constituye un juicio condenatorio sobre los compañeros que lucharon en esas épocas ni sobre nosotros mismos, sino una mirada reflexiva que reconoce las derrotas y errores.
Pero además y sobre todo , reconocer la necesidad de observar , de traer a la escena de la reflexión y el recuerdo, las etapas de avance, de triunfo, de posibilidades, de desafíos grandes, de alegría popular, de esfuerzo por hacerse cargo de escenarios que llamaban a avanzar en objetivos, en organización y en participación política…
En ese sentido, quizás apartarnos un poco, alivianar el equipaje en relación a la décadas del 70 – como paradigma de lucha- y la del 90 – como paradigma de resistencia, y enfocarnos en otros momentos históricos.
Porque, con el pasado, no podemos hacer nada: no podemos cambiar ni una coma. Pero la memoria es toda nuestra, es toda creación. Hay que optar por  la memoria. Elegir. Construirla.
Y necesitamos en este momento, justamente, momentos que nos iluminen con la luz de los avances. Aprender entusiasmo. Saber ganar. Saber triunfar. Saber lograr. Saber poder. Los saberes de la victorias son tan trabajosos - o mas-  que los de la derrota. Y muy exigentes.

De los 70s… dejar de lado…

… la utopía, aunque suene raro
Porque muchas veces  la utopía – lo sin-lugar, el modelo ideal, la esperanza de transformación total, no deja ver el presente y el aquí, los pasos, el tiempo de ahora, el “kairos”, la oportunidad. Lo que está no “más allá”, sino, realmente, desafiantemente, “mas acá”. Hay que hacerles lugar a las luchas y conquistas y hay que conquistar y luchar en el lugar (topos).También, saber que muchas veces, la utopía mata al camino. Y este es un momento de camino cierto, concreto, real. Y por eso mismo, limitado, opaco (y no brillante como el futuro perfecto)
Desafiados a “enlugararnos”: aquerenciarnos con el tiempo que nos ha tocado.  Porque es nuestro. No nos podemos esconder detrás de grandes ideales. Necesitamos ideas y propuestas que son, por eso mismo, reales, limitadas, con defectos- Son las de ahora: las realizables, concretas, evaluables.

 …. Ciertas miradas y prácticas de las izquierdas vanguardistas
Que en  muchos casos  responden a una matriz excesivamente lineal, racionalista, pura, a todo o nada. Muchas veces en nombre de la revolución y de los cambios totales de la sociedad, no dejaron y no dejan ver los pasos limitados, concretos, parciales, pero pasos reales de transformación, de acción colectiva, de organización.

Dejar atrás la idea de sacrificio, de “dar la vida” – de morir, con todas las letras- como destino heroico que legitima la lucha, al mismo tiempo que invita a morir a los héroes y, cuando se pervierte, ensalza el fracaso, el no haber podido. La lucha es esfuerzo, pero no todo esfuerzo debe terminar en sacrificio. No puede ser que nuestras únicas fiestas y nuestras fiestas favoritas sea celebrar a los mártires… con todo respeto. El complemento de la idea de sacrificio es siempre la resignación. Nos merecemos otra cosa.

La idea de que grupos pequeños esclarecidos pueden transformar la sociedad apartándose de los colectivos del pueblo y de lo colectivo y popular… antes estas minorías eran  militantes concientizados,  hoy se repite suponiendo que los pocos organizados o que tal o cual sector específico pueden dar la batalla transformadora en solitario…
Ideas provenientes de la Iglesia, legitiman y le ponen una patina de trascendencia, bendicen las ideas de sacrificio, de desprecio por el mas acá, deslegitima los logros como si fueran “éxito malo”…

También hay que dar pasos, soltar la mano de las experiencias que solo son capaces de crecer bajo el paraguas de la Iglesia, pero que también tienen a la Iglesia como techo… Aunque haya acompañado mucho: saber que los pasos concretos en la lucha económica y política  solo pueden darse siendo adultos políticos y ciudadanos, y no niños feligreses… Sin herir a nadie en sus convicciones religiosas, pero es así…

Soltar la mano también de una idea de pueblo demasiado centrada en lo cultural, y en la comunidad. El pueblo tiene raíces, pero el pueblo se construye también con eligiendo, caminando, cortando las raíces que nos atan a la misma situación siempre. La identidad es una herencia pero la identidad política, y la disputa económica y de poder implica decidir, elegir, no solo heredar…

De los 90, abandonar

… el exceso de tecnocratismo, todas las palabras esdrújulas, la idea de que solo se trata de gestionar eficientemente proyectos – especialmente proyectitos- la política siempre desborda e interpela lo técnico y la tecnocracia… por definición. No desprecia la técnica y lo técnico: la pone en su lugar.

 … la idea de que sólo resistimos, de que lo nuestro es  la resistencia. No nos organizamos ni luchamos ni trabajamos solo para sobrevivir. Lo hacemos para vivir, para desplegarnos, para ganar, para crecer. Hemos resistido cuando fue necesario. Ahora toca avanzar. El problema es que sabemos mas de resistir que de avanzar. Y también que muchos se han acomodado, porque le han encontrado el gusto o las ventajas o los beneficios, a solo resistir… Pero el objetivo es avanzar. 

… las propuestas que dicen que lo importante es la diversidad, las diferencias… y que con eso son cómplices de la fragmentación, bloqueando, en nombre de un falso respecto, de un falso pluralismo, la necesidad urgente de unificar, con lo que esto tiene de centralizar, de reforzar lo igual,  de homogeneizar… Y siempre que se unifica, alguna falta de respeto le hacemos a la diversidad: es la única manera  de hacerlo realmente (los que creen que se puede unificar respetando todas las diferencias… piensan en una unidad utópica… pero no en una lucha unificada aquí y ahora con logros de aquí y ahora) Unificar supone un respeto diferente: pone a la diversidad en su lugar, y respeta la necesidad de avanzar con lo común y de ampliar lo común. Unificar duele un poco. Es así.

… Abandonar también la idea de que la única solución es que las cosas sean participativas. La participación es una parte pero no es todo. Recordemos siempre que las políticas más excluidoras, y las etapas más excluyentes, hablaron todo el tiempo de participación. Como los concursos en las tapitas de gaseosas nos dicen: siga participando. De lo que nos están informando es que seguiremos perdiendo. Como cuando nos decían: habla, quéjate, protesta: eso es participar, eso es hacerse oír. Lo que nos dicen es: si queres llorar, llorá. Nada más.
Esto no quiere decir que la participación es mala. Al contrario; nos invita a preguntarnos sobre cual tipo de participación es la que necesitamos. Los procesos, las políticas y las propuestas no se miden por su participación: se miden por sus consecuencias. ¿Cuál participación, cuánta y de quiénes con que consecuencias?

Estar atentos a la mera idea de que hay que “incidir” en políticas públicas puede ser bueno. Siempre y cuando no pensemos que se trata solo  de “incidentes”.  De que incidimos, como la palabra lo indica, desde afuera. Afuera de la política – solo en lo social, solo en los mini proyectos- y afuera de lo público- solo en grupos chicos y solo en espacios cerrados o locales. Hay  que incidir, pero el camino es implicarse, politizarse, hacerse colectivo.
Cuidarnos también de la  idea de que lo nuestro es solo lo micro, lo mini , lo local, lo cotidiano y lo pequeño. Eso entro en los noventa y  en algunos casos sirvió. Pero preguntarnos si lo nuestro no es también lo macro, lo máximo, lo provincial y lo nacional, lo histórico y lo grande. No dejar que nos miniaturicen. Y no actuar como si solo fuéramos miniaturas, mini actores. Somos pequeños productores, puede ser (atención que somos mucho mas y muchas cosas más aparte de eso)… pero, en todo caso,  no somos ni niños ni enanitos de jardín….

También, quizás, en un punto, abandonar la idea de derechos. Suena fuerte. Pero estar atentos que no se trata solo de los derechos – ni tampoco de las obligaciones- Porque no se trata solo de las normas y las leyes que ya están, sino de las que todavía no está. Es cierto que hay que estar atentos a los derechos que tenemos y se vulneran o no ejercemos por desconocimiento o falta de fuerza. Pero más cierto que eso es que hay que crear derechos, ejercer capacidades, dar batallas. Va más allá de los derechos. Hay que ir a la fuente que engendra derechos y a  los umbrales donde estos se vuelven concreciones, cosas concretas logros. También a los derechos hay que ponerlos en su lugar. Son punto de partida. Estar atentos  a que no sean solo punto de llegada.

El acento en el protagonismo de cada uno y de cada una, durante los noventa, muchas veces no nos dejo ver la necesidad de construir también representación, delegación, conducción. Lo colectivo, lo democrático y lo popular no se hace solo con protagonismo.  A puro protagonismo solo funciona el mercado, donde cada quien es cada cual y baja las escaleras como quiere. La construcción política y las batallas por concreciones económicas, gremiales, sectoriales y  de poder se hacen con el tipo de protagonismo que construye representación.  Vale estar atentas a eso tanto las personas como cada grupo u organización.

Dejar atrás el voluntariado, la mera solidaridad y el desinterés “para que todos estemos mejor”, porque son tiempos en que ejerciendo la voluntad política  hay que hacer justicia social y definir los propios intereses de los sectores populares, para que las mayorías populares, los que trabajan, una parte, la parte mayoritaria pero una parte de nuestro pueblo – por eso tomamos partido- este mejor.

En los 90, las instituciones que más credibilidad y confianza tenían, eran los medios de comunicación, las empresas y la Iglesia. Y las  que menos tenían, decían las encuestas eran lossindicatos y los partidos políticos. ¿Sin sindicatos y gremios que defiendan sectores de trabajadores, y sin partidos políticos que  defiendan los intereses populares y los transformen no solo en planes sociales sino en proyectos de gobierno, alguien cree que se puede avanzar?

Néstor Borri 
ÉlDorado, junio 2010

*La secuencia de la reflexion estaba compuesta por tres partes, de las cuales aqui esta desarrollada, como se ve, la primera: Soltar la mano de… , Cuidar las malas palabras… , Dar la bienvenida…


30 junio 2010

Hegemonia compleja 12, los costos.


12- Nada evita los costos de una construcción. No hay magia y sin embargo la magia que hiciera falta tiene sus costos también. Pagarlos, cubrirlos: tener con qué. Producir ese valor. Crear es gratuito. Por eso, cuesta.
(12 puntos completos acá)


12.1. La construcción tiene costos. Precio incluso. Hay que saldarlos, pagarlos. Un costo es el tiempo. Quizas, fundamentalmente, el tiempo que se tarde en digerir y desahcerse del miedo. Puede verse nuestra historia con el tempo el biorritmo en el cual  los sectores populares procesan el miedo. Un costo: el tiempo que se tarda en perder el miedo  a ser felices.

12.2. Costos tambine educativos, costos de liderzgo, costos de construccion de elites y conducciones. Costos concretos que se cubre produciendo el capital politico, la capacidad historica que hace falta para cubrirlo.

12.3. Costos tambien biográficos, de apuestas de individuos y colectivos singulares que, sin garantia invierten en la creación colectiva. Vivir sólo cuesta vida. Nada menos.

12.4. La construccion tiene costos, vale fuerza. La creación es gratuita: riesgo, con lleva apuesta. La construccion consistente, la creación efectiva de una hegemonía supone suponen no sólo la complejidad de los conflicos, sino también, en el punto donde hay que asumirla desde la praxis concreta,  los conflictos de la complejidad. No como gesto que evade lo concreto con explicaciones interminables, sino como intervencion que asume con rigurosidad la dinamica honda de la vida y de la historia, y la intensidad de las invitaciones del tiempo.

12.5. La fantasia de una hegemonia simple es funcional a la perpetuación de la hegemonía de los poderes concentrados. La inercia de muchas prácticas se ve desafiada en este tiempo por el hecho de que muchos sujetos que veian la politica desde lejos, al estado como enemigo y a los políticos como la cusa de sus males, se asoman, timidamente quizas, pero viendo con sus propios ojos, no ya el cuadro que de la política pinta el imaginario dominante, sino la escena donde ellos mismos pueden, limitadamente y si se animan, intervenir.

12.6. En ese momento, vuelve la tentacion de las certezas congeladas, por izquierda y derecha, propias e impuestas. Una resposabilidad tanto política como pedagogica, en ese momento donde la tentacion es volver al infantilismo antipolitico, es acompañar el paso con palabras y preguntas, con encuentros  y comprensiones que, confiando en la capacidad de los sujetos para hacer historia,  los ponga frente a su propia posibilidad de encontrarse con otros para decidir e intervenir.

12.7. Entonces, algo del costo politico se cubre con esfuerzo pedagogico, con reflexión en ultima instancia filosófica, con intesidad creativa, con rigurosidad de conocimiento. Acción política y tarea pedagógica, amor pedagógico y pasión política: en esa intersección hay una posibilidad de asuncion colectiva de la complejidad. O mejor: de lo real.

Hegemonia compleja 11/12, desarrollos y metaforas


11- Tener frentes para la victoria, la derrota, el empate y otras variantes de la batalla, el juego o el baile. Frentes, por lo demás, y retaguardias, y flancos, y capacidad de desarticularse incluso.


11.1. Las metaforas que organizan el sentido dela dinamica - el enfrentamiento- politico condicionan los modos de intervenir y actuar en ella. Por eso la metafora central propuesta por los poderes concentrados tienen que ver con las esferas, el bien comun y la tranparencia: la perfección, lo ya determinado y lo no mediado. Por lo tanto, la no-política, lo no-real y, como consecuencia, la no acción, la no-posibilidad de actuar e intervenir. 


11.2.  Batalla , juego y baile: frentes, jugadas, pasos. De cada una de estas trs metaforas del campo de intervención política se pueden activar y optimizar, performativamente, rumbos , estrategias gestos y planes de accion (como se verá, el hecho de señalar "rumbos", etc... tambien está determinado por la metafora que actua definiendo el campo.
La violencia , lo agonico, la seduccion, las reglas, el  cuerpo, la habilidad, lo inesperado, la pasión, lo que sucede entre las partes (enemigos, partenaires, adversarios, particiopantes...): todo aparece marcado por las imaginaciones y las formas involucradas al pensar donde sucede la politica.


11.3. ¿Quien es el sujeto que gana y pierde, en los frentes para la victoria? ¿Que singifica pensar el Frente, los Frentes, el frente, los frentes,,, en singular y plural, con mayusucula y minuscula: o sea como nombre propio  y actor explicito y/o como una dinamica-fenomeno social mas amplio? Un "Frente para la Victoria" expresa unos frentes "societales" o , por el contrario, frentes socieales son constituidos por los organos politicos especificos? ¿COmo se vincula , ya no lo político con lo social sino , más bien, la acción politica con la acción colectiva, la política -explítica, eventual, lacunar- con lo político- implicito, estrcutural y constitutivo?


11.4. Las largas y amplias meaforas del , la guerra y el circo: la arena politica, el circo que es un circulo , la dramatizacion de un campo de batalla. Pan y circo: no desviación, sino constituivos del campo político. Mertafora insuficiente pero inevitable, por lo tanto, a asumir y recrear.


11.5. Bloque historico,  frente de partidos,  frente de masas,  partidos catch all , movimiento nacional y popular, campo popular,   organizaciones sociales y estado, organizaciones sociales +estado, movimientos sociales... nombres que tientan , ta(len)tean un actor amplio, un actor-resultado-de-articulación.. 


11.6. La forma partido está siempre presente en la construcción politica. Como plante Gramsci, la asuma un partido político o la asuma la prensa. La forma partido , lo que media la toma de partido, lo que constituye la y las partes. Frente a la fantasia irreal del todo, la mirada lucida sobre la forma-partido y sobre el partido de las formas.


11.7. Imaginar las formas en que y por las que se constituye un actor popular hoy en dia: traerlas a la luz, co-crearlas en lo colectivo.  Para dar batalla, estar en el baile, jugar el juego.


11.8. Es obvio que una construccion electoral debe estar diseñada, animada y encaminada para ganar, para la victoria. No quita que , por un lado , la victoria es más que ganar y, por otro  que hay que hacer frente tambien a la posibilidad real de perder, de la derrota. En y más allá de lo electoral.

11.9. El Frete para la Victoria partido, tiene su correlato en al frente (para la victoria) a nivel societal-popular que lo sostiene o que debe "interpelar- producir" . En esa brecha de juega el partido, se despliega la batalla, y en esa cadencia seduce el baile, que sigue y sigue, al compas del tiempo y del cuerpo que hay que poner.

24 junio 2010

Kioscos, guetos y corrales 4

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 4 de 6: Instalar-actuar: Entre las convicciones y el entusiasmo
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración:  Sebastián Prevotel

Necesitamos profundizar el debate de fondo sobre el neoliberalismo persistente y que se reproduce, que subsiste y que se recrea.

Ante la disyuntiva de darse una estrategia de instalación o esperar que otros tomen la iniciativa, es necesario estar atentos a cuales son las lógicas y dinámicas de instalación en juego. Comenzando por considerar que una lógica de instalación no es de “convicción”; supone cierta incertidumbre.

El riesgo de caer en la lógica de gueto siempre está presente. Viene junto con el riesgo de hablar siempre entre convencidos y de refugiarse en la propia certeza.

Tiene que ver con el interrogante sobre la vida cotidiana en los planteos y debates políticos: el riesgo de que la convicción se vuelva insistencia, la insistencia repetición y la repetición, sencillamente, aburra y repela.

Lo contrario del aburrimiento no es la novedad si no la vitalidad. La significación. El sentido. La continuidad de la creación y de los interrogantes. La ecuación. La vida. Mantener las propias motivaciones al tiempo que el impulso y el encanto de la tarea a largo plazo.

Por ejemplo, la disyuntiva que dice “la ley de medios o los monopolios” implica un razonamiento que no alcanza. No porque sea equivocado como razonamiento, sino que es insuficiente para interpelar de manera efectiva a quienes vayan a defender a ley de medios.

Volviendo a los debates: ¿qué clase de análisis de contexto puede generar nuevas convicciones y entusiasmo?

El momento demanda dar debates concretos y no coyunturales que, sin embargo, se den en la coyuntura. También, dar debates amplios pero al mismo tiempo afirmase con unos buenos criterios.

Ahí la pregunta es cómo abordar lo concreto no coyuntural, zafando de la realidad sin espesor, de los debates sin apertura, de las certezas sin interrogantes, de las acciones sin consecuencias.

11 junio 2010

Kioscos, guetos y corrales 3

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 3 de 6: Militancias y guetos. Lógicas para procesar/intervenir conflictos
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración: Sebastián Prevotel

Cuando hablamos de guetos y militancias, centralmente nos referimos a un riesgo: del de quedar encerrados en círculos de conversaciones, preocupaciones, temas, debates y “luchas” que solo implican a pequeños grupos, o en todo caso que dejan afuera a una parte demasiado considerable de la sociedad, o de los que deberían estar implicados e involucrados para que el debate tenga consecuencias serias.

Esto sucede con varios tipos de militancia. El gueto es un lugar de encierro, de aislamiento y de repliegue, de que, en muchos casos, se olvida que es eso mismo. Aparece la “costumbre” de vivir dentro y parece que ahí sucede todo. En el gueto hay algo “tranquilzador”…

Existe un déficit de interlocutores y sujetos sociales que puedan llevar adelante una propuesta con consecuencias favorables para la vida cotidiana de los sectores populares. Debates con consecuencias que respalden, generen y alimenten los intereses de los sectores populares / los trabajadores en general. En este punto, vemos que en muchos ámbitos y en torno diversas reivindicaciones, aparece el riesgo de proponer un país para todos con un debate para pocos. Mientras tanto, los medios de comunicación proponen un país para pocos con un debate para todos.

Los militantes sociales y/o políticos –que hacen-hacemos de la militancia identidad, sello y estilo de vida– pensamos, proponemos, exhortamos a poner garra para un país para muchos. Pero los debates que logramos sostener , muchas veces interesan e interpelan a unos pocos. Para contrastar, vale estar atentos al hecho de que actores como los grandes medios de comunicación piensan un país para pocos, pero interlocutan con muchos. Una parte de esta tensión por supuesto tiene que ver con la diferencia de poder que pueden tener

Por la inversa, un ejemplo. Un error muy frecuente de concepción al dar la batalla con los medios: Considerarlos sólo como enemigos, o pretender que las personas los identifiquen como tales, es desconocer que para la mayoría de la población los medios de comunicación son portadores de significados y culturas que representan en interpelan. Son proveedores de culturas y sentidos que la razón lineal que alimenta nuestra tradición de militancia social y política tiende a desplazar: culturas del afecto y el sentimiento, del erotismo y la sensualidad, del azar y la incertidumbre, del humor y la irrespetuosidad, de la cotidianidad y la construcción cotidiana de sentido para la vida.

Esto no hace necesariamente amigables a los medios de comunicación en tanto actores políticos. Sin embargo, verlo así es un paso para asumir que las estrategias de hacer circular el mapa de propiedad de medios o etiquetar con una careta de gorila a Ernestina Herrera de Noble o a Joaquín Morales Solá son insuficientes e ineficaces. Si se quiere, por ejemplo, que mayorías defiendan la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, no basta con la denuncia y la repetición de la disyuntiva “la nueva ley o los monopolios”. Hacen falta unas vueltas de tuerca de complejidad y creatividad en las estrategias para construir adhesión y respaldo amplio de la ciudadanía.

¿Cómo interpelar eso que los medios proveen? ¿Cómo proveer nuevos repertorios sin denostar las culturas –contradictorias pero también válidas y valiosas– que los medios levantan, expresan y reproducen?

El perfil “militante” no es masificable. O dicho al revés, como pregunta y entrándole por la inversa: ¿Qué tipo de implicación en la participación, qué tipo de compromiso e involucramiento es posible proponer –y esperar– de las mayorías, para sostener proyectos a todas las escalas?

Decir que el perfil ‘militante’ no es masificable no es sencillo. Puede tener su costo afirmarlo y ser consecuente con ello en algunos espacios. Pero es necesario evaluar en qué medida esto es y ha sido así. Y que lo es más en contextos de alta fragmentación y en una secuencia histórica como aquella de la que venimos. Tenemos una larga y dolorosa experiencia de país que lo constata. También lo demuestra una larga tradición pedagógica y de trabajo con la cultura popular y política en nuestro país y América Latina.

Pero, si el perfil del militante no es masificalbe, ¿con qué perfiles actuar o qué tipo de perfiles construir en sectores amplios de la sociedad? La pre-tarea: Hacerse una imagen de “sectores populares con capacidad política” que sea realista pero no claudicante, que sea ambiciosa pero no mágica, que sea viable, alcanzable y al mismo tiempo superadora.

Nos encontramos continuamente con guetos de pensamiento y acción. Nos movemos entre corralitos de convencidos que bloquean la interpelación a y la construcción con sectores más amplios.

El problema con los guetos no es su condición de parte, si no el encierro y el aislamiento. Es esperable y fundamental que haya partes y partidos en el juego democrático.

Un camino para des-guetizar: Desesencializar el discurso, ir de los sustantivos y los nombres propios a los verbos. También: Nunca dejar de preguntase si acaso las cosas no se pueden hacer de otra manera.

El esquema que plantea su eje en identificar y confrontar enemigos todo el tiempo para procesar los conflictos sirve y construye en cierto marco y con ciertas condiciones. Es un riesgo o por lo menos un error valerse de este esquema en todos los contextos.

Cuando la actual gestión de gobierno asumió su primera etapa, en un escenario de debilidades múltiples, ese esquema fue útil para construir una base mínima de apoyo y poner límite a intereses que pugnaban por volver al status quo neoliberal. Desde el 2008, por distintas razones, ese esquema parece haberse agotado en Argentina.

La militancia y ciertos guetos hacen su parte en reproducir la lógica que soporta y da sentido a ese esquema se agota en nombrar y confrontar al “enemigo”.

Algunos límites de la mirada-lógica-esquema de confrontación de enemigos:

  1. Como toda estrategia, funciona para un determinado contexto. No ver eso puede significar la reproducción de escenarios anteriores o, simplemente, quedar por fuera de los actuales.
  2. La lógica de confrontación del enemigo tiene a su favor la simplicidad del esquema que propone. En tiempos de escenarios en movimiento, la complejidad y dinamismo de la realidad escapa a esa mirada o, peor, se da de frente con ella. El riesgo ahí es del autismo.
  3. La mirada de bloque que supone, puede servir para aglutinar más allá de las diferencias. Si embargo hay momentos en los que reconocer las diferencias (tanto de un lado como del otro) y trabajar con ellas puede ser vital.
Centro Mapas

03 junio 2010

Kioscos, guetos y corrales 2

para interrogar las construcciones políticas y la acción colectiva en la etapa actual de argentina y américa latina
Kioscos, guetos y corrales
Parte 2 de 6: Lo cotidiano, los márgenes, los límites
Esta serie de envíos pone en escena lo que se viene haciendo, reflexionando y discutiendo a nivel nacional en el marco del Colectivo Ciudadanía (www.colectivociudadania.org.ar). Los textos en cuestión son producto de ese trabajo y parten de una elaboración interna que decidimos abrir a un público más amplio. Son planteos "en camino", para ser discutidos, y, a la vez, puntos que se preguntan especialmente por la construcción colectiva en ámbitos, espacios y frentes diversos pero con referencias comunes. Esperamos sus aportes y comentarios para seguir ampliando las apuestas y los debates.
Ilustración: Sebastián Prevotel

Luego de la crisis del 2001 y 2002 en Argentina, a partir del periodo abierto en 2003 y –sobre todo– desde el llamado ‘conflicto del campo’; las experiencias de construcción y de contienda democrática nos hacen preguntarnos una vez más por la posibilidad de claves más integrales para pensar la política y lo que ella implica de acción, compromiso y construcción. Es evidente el desfasaje entre lo que hoy la política propone y la vida personal-cotidiana de las grandes mayorías.

Hay hechos puntuales que conforman el marco de este proceso:

  1. Se reinstala la política como el ámbito de práctica, de discursos, de decisiones, de instituciones y de luchas, de herramienta y actores que define, puede definir de manera efectiva los problemas de la sociedad.
  2. Se suman nuevos actores a la arena política.
  3. Aparecen, claro, todos los límites y demandas que a la política le realiza la sociedad, la realidad, las experiencias de muchos. La política es una promesa que está presionada a ser cumplida, más que otras promesas y con más exposición que otros “mitos que dan respuesta”: está más expuesta y sujeta a debate público (a diferencia de instituciones “inexistentes” en la realidad, como “el mercado”, que no es un actor real sino una ficción de los poderes fácticos (extra-democráticos, que se mantienen al margen de los debates…)

Lo que quedó de manifiesto entonces, es la inevitabilidad pero también los –altos– costos de los conflictos. Por otro lado, los límites de la fuerza y de la inteligencia para intervenir en ellos. Ambas cosas implican una tarea, una necesidad, de ponerse en perspectiva de proyecto de largo plazo, con una mirada que tiene que trascender:

  • Nuestros propios paradigmas y “costumbres” de pensamiento y práctica.
  • El repertorio y el conjunto de estrategias y prácticas de los actores de quienes en general se espera “una solución” (por ejemplo, no esperar todo del estado, de las dirigencias, de los conductores, etc.). Ver sus límites sin condenarlos: hacer una crítica que sea conocer-crear nuevas cosas. Sin encerrarse en “micro-creaciones” o “mini-estrategias”.

Una síntesis posible de este desafío la encontramos al reconocer que el momento del ciclo social y político que vivimos nos sigue poniendo, día a día, frente a la complejidad y la densidad de lo real de nuestra sociedad. Y frente al hecho de que “la ventana de oportunidad” que hemos señalado en otras oportunidades y la sociedad reconoció hacia 2001 y siguientes, era eso: sólo una ventana.

Del lado de lo que hay que asumir, nombramos así lo que nos desafía: El largo plazo, el reto de una construcción que no es mágica ni de un día para otro, que es efectivamente una construcción. Y que es la construcción de una hegemonía compleja, no lineal, no de un solo actor, no de una sola solución, sino de un ejercicio costoso, incierto: Que reconoce el alto grado de fragmentación. Que se sostiene y es capaz de proyectarse más allá de obstáculos e incluso de retrocesos. Que asume escenarios de mucha limitación e incluso de derrota eventual (o no tanto). Que requiere unas subjetividades, unas organizaciones, unas maneras de actuar y de sentir, unas capacidades de mantenerse con otras realidades, no superficiales. Que exige al mismo tiempo formación de fundamento y sofisticación y exigencia en la intervención (creatividad y riesgo).

En la dinámica del ágora pública, en donde lo político y la política son puestos en escena, los medios de comunicación son hoy un actor estructurante y proveen un sentido común difícil de rebatir por su propia contundencia. El conflicto democrático repica ahí como mal humor y desentendimiento y no como lo que es: una realidad ineludible al tiempo que posibilidad para las mayorías de no ser sólo espectadores.

Esto está conectado a lo anterior en un punto nodal: Quiénes marcan la cancha y cómo aparecen las temáticas tiene que ver con relaciones de fuerza, pero también con los repertorios que se manejan para interpelar lo cotidiano, lo personal, la vida de todos los días.

A la vez, mucho del debate político y mediático se mueve a nivel de la “espuma” de los procesos y persisten núcleos duros que nadie llega tomar. Muchas de las veces, difícilmente se los llega a nombrar. Son muchas las cosas importantes que pasan inadvertidas. Tanto para la sociedad en general como para los actores que nos identificamos como cercanos a los intereses de los sectores populares.

Entonces, hay una gran cuestión ahí: Cómo constituirse en detectores y “ponedores en agenda” de los temas importantes, “respetando” la sensibilidad de aquellos a los que les “gusta” la espuma o están, por el motivo que sea, sumergidos en ella (recordando que todos lo estamos y, a no pocos, nos gusta… o sea que reproducimos parte de esa superficialidad).

Una piedra de toque: Interpelar la subjetividad ahí donde es masiva. En lo cotidiano-masivo, lo micro hecho macro. Preguntando qué es y donde está y en todo caso, cómo se construye, aquello que interroga la experiencia cotidiana en términos políticos.

Al abordar esa pregunta nos encontramos con cruces de distinto tipo: ¿Qué lugar se la asigna en la construcción colectiva al componente individual y a los sujetos comunes? ¿Qué lugar tiene lo colectivo si lo que se interpela es la vida colicana? ¿Qué significa lo colectivo para lo personal y lo masivo respectivamente? ¿Cómo masivisar proyectos de construcción colectiva?

Algo central en esto: Partimos de una sensibilidad, un sentido común, que en muchos, mayoritarios casos, es un sentido común –para decirlo fácil– “menemista”. Algo que antes de verlo como un demonio, nos invita a verlo como una realidad; ver por qué funciona, por qué se mantiene. Pero, al mismo tiempo, no caer en un diagnóstico derrotista o de “alienación” y captar las realidades y las posibilidades profundas de hacer-decir-organizarse desde otra perspectiva, desde logros, desde luchas, desde otros sustratos que permanecen y de otras maneras que pueden surgir de los límites mismos del consenso neoliberal profundo (porque es profundo pero no es total, y , mucho menos, definitivo) .

Unas dinámicas a desarrollar fuertemente: - Actuar en la capilaridad de la sociedad, de nuestros espacios. - Interpelar a-desde la cotidianeidad. - Poder entusiasmar-enamorar. - Ver lo singular y ser capaces de sintetizarlo en otros planos, con ambición colectiva, pero partiendo desde allí (esto no se hace con formulas y consignas simples). - Combinar capilaridad y escala. - Hacer aperturas y pluralismos, sin perder ejes ni confrontaciones (¿Se puede? ¿Que hay que negociar?)

Quienes sostenemos proyectos orientados, consustanciados o comprometidos con la recomposición del campo popular, tenemos la tarea de generar una idea y una sensibilidad de lo colectivo que pueda ser masiva y contundente en condiciones de alta fragmentación. Para eso, quizás hace falta una mejor descripción de la fragmentación, un balance de que tanta, cuánta, cuál y cómo es esa fragmentación hoy día. Qué la reproduce y la sostiene. Dónde atacarla centralmente. Sabiendo que no es “totalmente resoluble”… La fragmentación es un dato ineludible, que hay que reducir, enfrentar y con el que hay que convivir de alguna manera: No se puede eliminar, hay que ver “donde ponerla”, que hacer con, frente y a pesar de ella.

En términos programáticos y realistas: ¿Cuáles son los agentes que pueden hacer resonar en cada manzana del conurbano bonaerense, en cada plaza del norte argentino, en los parajes rurales con sus laburantes, los logros y límites de cada situación?¿ Cómo se construyen esos actores?: Dirigentes, referentes y –vale decirlo, aunque no le guste a los puristas- punteros de este proyecto de país ahí donde nunca falta un “ enunciador menemista” y abunda el sentido común conservador y neoliberal que los medios de comunicación proveen pero a la vez reflejan y reconstruyen.

Cómo se interroga a lo cotidiano, pero también cómo se entusiasma y cómo se lo pone a andar, a construir. Que lo cotidiano no sea congelado. Que lo cotidiano no sea micro. Que lo cotidiano no sea no-público y sub-colectivo. Que lo cotidiano sea político.

28 mayo 2010

Hegemonia compleja 10 de 12, hacia la docena





10- No esperar al actor o al sujeto –sea el pueblo, sea la ciudadanía, sea la militancia, sea el movimiento, la gente, la sociedad, el electorado, los ciudadanos, el campo popular o el que fuere– como un dato constituido, un sujeto ya presente que sostendría el proyecto. Proyecto, interpelación y sujeto/actor se constituyen por intervención. No hay sujeto de la historia, hay tarea en riesgo de interpelación y apuesta que constituye, a lo mejor, sujetos.
(12 puntos completos acá)  

10.1.  Será, en primer lugar,  que "lo que se puede esperar" es central para pensar la tarea político-constructiva. O el nervio de toda tarea.  O de cualquier cosa en tanto tarea. O lo que marca el límite de cuanto puede ser tarea en un ambito. 

10.2. El contorno  del conjunto de lo que (no) se puede esperar, dibuja las subjetividades políticas colectivas e individuales. El imaginario sobre la tarea política está abarrotado de mecanismos -- iconos, emblemas, argumentos - despolitizantes: la utopía, el modelo, el proyecto, el pueblo. Todo aquello que, al menor descuido, se empieza a escribir con mayúscula. Paralizado, secado en tanto esencia, lo que debe ser acción, disputa, tarea al fin.

10.3 Ante el reclamo por un proyecto "de gobierno" o de pais que sea claro, además de preguntarse cual es el grado de claridad que se esperaría realmente ( a quién debería dejar tranquilo un equis grado de explicitación? ) , lo que cabe plantearse es que difícilmente un gobierno pueda plantear un proyecto si no se constituye el bloque historico, la alianza socia que habría de sostenerlo. ( Teniendo en cuenta la tensión que esta afirmación tiene con el pinto 10.1: al reconocerla, vemos que aqui hay un indecidibile...) 

10. 4 No se trata tanto de tener sujetos a mano sino de man-tener abiertos los conflictos donde es posible que se constituyan sujetos y subjetividades.  Sujetaciones en conflictos. Fecundas de cara a un horizonte de igualdad. La libertad es indicador de esa apertura efectiva. 

10. 5 Como canal-criterio: la tarea de sostener a la vez  la continuidad y la refomulacion de una interpelación y una interrogación permanentes a un conjunto de actores. Palabras sobre acciones y acciones sobre la palabra. Acciones que aun no tienen   nombre y nombres que aun no denominan actores.

10.6 Tarea-en-riesgo. La no-garantía es el humus de la acción política, o, mejor, de la politicidad de las acciones. 


10.7. Todos los nombres de la garantía, en un punto, atentan contra la política. Seguridad, certeza, proyecto, modelo, acuerdo, consenso - unanimidad. Y en algun punto, hasta "diálogo" está en un borde peligroso. Porque sin "diábolo", sin lo que separa, no hay historia, nada tiene origen. La política es un pecado original  , como, por otro lado, sólo pueden ser los pecados efectivos: originales, dan origen, sacan del paraíso de lo estático, del útero de lo ya realizado. 


10.8. Y sin embargo, algo de la confianza es pariente de la garantía, al tiempo que son definitivamente heterogéneas de cara a la construcción política. Navegar esa heterogeneidad es hacer política,es su complejidad propia. Y su gracia. 


10.7. Tarea en riesgo : sinónimo de articulación.